Últimamente está muy en boga utilizar la frase “crisis
de valores” ante algún problema, cotidiano o no. Tan de moda está que ya se usa
por doquier, constituyéndose en una frase hecha, reiterativa, sobre la cual no
nos detenemos a pensar, pues la utilizamos como muletilla.
Vayamos por partes entonces. La palabra crisis
está definida como una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada
pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de
una estructura. Los cambios críticos, aunque
previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en
cuanto a su reversibilidad o grado de
profundidad. 1
En tanto, el vocablo valor (valores si lo pronunciamos
en plural) designa al conjunto de convicciones profundas de los seres
humanos que determinan su manera de ser y orientan su conducta. La
solidaridad frente a la indiferencia, la justicia frente al abuso, el amor
frente al odio.
Pues si analizamos pausadamente cada una de las
definiciones propuestas, veremos que una crisis de valores, estaría indicando
que las convicciones a las cuales hacemos referencia están sujetas al cambio en
su estructura. Por lo tanto, sería una caída de paradigma. Y es en éste
análisis que comienzo a plantearme ciertas discrepancias.
En primer lugar, no creo que la estructura nombrada
esté en proceso de crisis o inmersa en ella. Por el contrario. Algunas
estructuras son inamovibles, pues conforman columnas vertebrales de otras
estructuras que se combinan y articulan formando sistemas, en ocasiones
complejos. En este caso puntual, el sistema que se vertebra alrededor de los
valores es la misma sociedad, la cual puede existir y desarrollarse en base a
ciertas normas y reglas, las cuales se fundan (ni más, ni menos) en valores.
En segundo término, el cambio que supuestamente lleva
a la crisis, solamente puede ocasionarse o ser causado por entes dinámicos.
Precisamente, los seres humanos somos entes dinámicos, insertos en una
determinada sociedad, cimentada en valores.
Consecuentemente, he de concluir diciendo que lo que
ha entrado en crisis es el hombre. El ser humano ha perdido de vista la lista de
valores, ha alterado la innegable jerarquía que éstos tienen. Pero dicha
pérdida no puede hallarse o explicarse en las condiciones de vida o las
costumbres de la modernidad… ¡NO! Este desorden se ha valido de la falta de
planteos éticos, para ingresar e instalarse en nuestras vidas. Todo es tomado y
resuelto con un simplismo aberrante. Muy pocas personas en la actualidad suelen
plantearse un dilema ético y “amasarlo” hasta lograr que la masa sea homogénea,
lisa, sin durezas. Allí radica el quid de la cuestión. El hombre ha perdido el
hábito de filosofar, de poner en una balanza los pros y los contras de
determinadas situaciones; pero no solamente para sí, sino para los demás. Pues
en definitiva, vivimos en un sistema circular. Si algo que hacemos afecta a nuestra
sociedad, tarde o temprano impactará en nosotros mismo… es inevitable.
Por ello, los valores no están en crisis. Ellos siguen
allí, esperando, inmutables, pacientes, tolerantes… mientras nosotros, los
humanos, hacemos uso y abuso de ellos.
1- Wikipedia
Melina Jaureguizahar Serra
Comentarios
La capacidad de discrepar se ha perdido por numerosas razones amiga, pero yo me encuadro en dos puntuales:
- Vivimos sin detenernos a disfrutar del sol, el aire, los hijos, la vida en sí... En este contexto, mucho menos nos detendremos a discrepar.
- Se ha perdido la enseñanza de cómo discrepar. Es decir, por cuestiones de poder, a los gobiernos le conviene un pueblo obediente, súbdito. Por ello, se ha limitado la capacidad de discernir, de plantear hipótesis diversas, etc.
en cuanto a la honestidad, en este contexto que vivimos, la gran mayoría no son honestos a sí mismos... ahí es donde el valor queda resagado.
¿Lo notas? ¿Pierde el individuo como ser social la capacidad o interés en discrepar? Cuál es tu opinión. Te adelanto que tras esta aparente pérdida se esconde la extinción de la honestidad.
¿Es la honestidad un valor en sí misma como norma social?
Buen artículo Mel, creo que tiene contenido para más columnas. No lo dejes tiene nexos con muchos más fenómenos de la sociedad actual.