Dónde encontrar fantasía.
Pedagogía | 11/03/2011

  Puede que los habitantes más pequeños de este planeta sean difíciles y complejos. Podría ser que el llegar a sus corazones fuese como crear un reparador de sueños.

  Más mucho más puede significar dedicar horas de sueños a escribir para los pequeños. Pero de ahí a que la inmensa mayoría no les dedique horas de sus madrugadas... tiene tela.

  En fin después de varios días navegando intentando recopilar información acerca del tema llego a la conclusión que nos urge activar los clásicos, sacar hadas y duendes a la luz, invitar princesas y reyes, magos y hasta ratones.

  Las historias para peques no tienen hoy la magia de otros tiempos en que dormíamos soñando fantasías. Van siendo sustituidas por cometas gigantes turbulentos, ninjas, raperos, bichos raros y personajes de carne y hueso entre los grandes escritores. La escasa magia que queda en este mundo, cuando más falta nos hace, se relega a las historias construidas por atrevidos pedagógos que como yo no dominamos la estrategia literaria. ¿Pero qué hacer abandonar el empeño? NO. Me niego rotundamente.

  Paso horas y horas en el ordenador armando cuentos de hoy con lenguaje de niños y niñas, porque otra carencia de la gran literatura infantil en estos tiempos es que quienes la escriben, no se bajan del pedestal adulto. El lenguaje infantil se extravía “so pretexto” de “ampliarles el vocabulario” o de que “ahora son más despiertos”.

  Acaso no saben que son niños? O es que no hay capacidad para sacar el que “dicen” llevamos todo/as dentro.

  Más rezagada se va quedando la música tanto que hace unos días me asombré al escuchar en un “Bingo Musical” para adultos, lo que hace un tiempo fuera el Himno de los Mosque-perros. Me asusté y me alegré.

  Les cuento más, recién un amigo de Facebook me envío dos preciosos cuentos creados por su hijo de edad preescolar que demuestran cuánto de fantasía él es capaz de aportarle a su hijo. Una aguja en un pajar. ¿A qué si?

  Es como si les obligáramos a rapear, gritar y mover su cuerpo más allá de las posibilidades de su pequeña constitución. Si ya sé que los tiempos son otros que los niño/as de hoy no son los de ayer, que usan el ordenador, la play, y el Nintendo como ayer nos empeñábamos con los patines tras días de ensayo y demostración. Pero...todo tiene un límite.

  También se que sin excepciones les permiten horas de “Muñes” frente a la tele. Habría que ver para satisfacción de quién o quiénes pues justo es decir cómo aprovechamos los adultos esas horas y cuán poco tiempo destinamos a compartirlas con ello/as.

  El asunto es serio así que les pregunto:

¿Cuántos de ustedes siguen inventando cuentos antes de acostar a sus hijos?

  Pero no me vengan con “cuentos” que aquí quien intenta ser cuentera soy yo! Ah disculpen la perorata pero alguien más debe alertar.

Comentarios

5 - María (Oscura Forastera) - 12/03/2011 00:14
La fantasía, es el pan que alimenta los sueños... muy buena columna Mila, un beso.
4 - Melina Jaureguizahar Serra - 12/03/2011 00:02
Creo Mila que la escritura se lleva en el alma. Se nace escritor, más con el tiempo se perfecciona. Por ello, confío que los escritores del mañana están allí, latentes. Pero siempre que haya alguien dispuesto a incentivarlos, logrará que al menos uno despierte a la vida letrada!!!
3 - Mila Roldán - 11/03/2011 23:49
Y qué harán los cientos, miles de escritores que se empeñan en otros caminos? Los niño/as de hoy son los hombres del mañana crecerán carentes de magia? Podremos permitirlo?
2 - Lesbia Quintero - 11/03/2011 23:44
¡Qué escrito más hermoso! Mila, la fantasía es algo que jamás debemos perder. De niños la tenemos, y de adultos la ocultamos tanto que hasta se nos olvida, pero muy en el fondo, seguimos sedientos de ilusiones, magia y fantasía. Seguimos leyendo cuentos, novelas, viendo películas, aferrados a la ficción. ¡Qué viva la fantasía!
1 - Melina Jaureguizahar Serra - 11/03/2011 22:44
Ya conoces mi postura frente a este tema Mila. Simplemente me queda por decir... GRACIAS POR LUCHAR POR LOS PEQUEÑOS LECTORES Y SUS DERECHOS.
Con esto quiero hacer referencia al derecho a imaginar, a creer, a soñar despiertos, a reír... etc.

Besos Mila!
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