“Actualmente
estoy inmerso en el proceso electoral de este año (2018), fui contratado por el
partido de los “ecologistas” de Atizapán (Estado de México) para llevar la
acción electoral de su candidato quien, obviamente, no ganaría la elección,
pero bien valía la pena distraer a los votantes y sus correspondientes votos,
en beneficio del mero mero; todo esto que te cuento son cosas que no me
platicaron sino que yo las hice, yo las viví, vaya, incluso yo las organicé;
actualmente prefiero decir que ya estoy regenerado, vaya, ya no soy un
delincuente pero, pues el estigma ahí queda ¿no?, y aunque tampoco puedo decir
que siento algún tipo de remordimiento por todo lo que hice y por lo que
seguiré haciendo, ya lo pasado… pasado, lo hecho, hecho está; no me mal
entiendas, no soy un cínico ni un descarado, no me siento orgulloso de todo
esto pero, finalmente es parte importante de mi vida, finalmente me dio de
tragar por muchísimos años”
Paco
comenzó su carrera como mapache en los años 80, su fuerte era la operación
encubierta y, aunque los métodos que ha utilizado durante 40 años, no fueron
definitivamente inventados por él, mucho de su actualización y
perfeccionamiento, bien podría decirse que llevan su finísimo toque.
“Nos
llaman mapaches de un modo peyorativo porque no han entendido que nuestro
oficio, aunque es poco loable, resulta necesario para sostener la democracia
del país, cuando me inicié en las artes de la alquimia electoral, el tricolor
era el partido hegemónico de la nación, simplemente no tenía una oposición
sólida o significativa, el blanquiazul trataba de ponerse a su altura pero les
faltaban tablas, era más un club de Toby que un partido, no dejaban entrar a
cualquiera; yo trabajaba para el partido omnipotente y omnipresente, teníamos
el control de todos y cada uno de los órganos y los niveles de gobierno”
En
aquél entonces, la Comisión Federal Electoral (hoy INE), era presidida nada más
y nada menos que por el mismísimo secretario de gobernación, por eso resultaba
tan sencillo imponer funcionarios a diestra y a siniestra, maquillar números,
deshacerse de los elementos no deseados, comprar voluntades y manejar el
destino del país a voluntad.
“No
había insaculación alguna, ni interna ni externa, elección tras elección
hacíamos lo que nos viniera en gana, el partido mandaba e imponía, todas y cada
una de las capacitaciones en materia operativa, jurídica, legal e incluso
ilegal, todo estaba pensado y diseñado para que el aparato electoral en su
totalidad, ejecutara a pie juntillas, sus exigencias, aquí cabe mencionar que,
en aquellos ayeres, no se les metía mano a las elecciones para ganarlas,
finalmente nadie nos podía ganar, se hacía para justificarlas, todo esto en virtud
de que la gente, es decir el pueblo, se entregara de lleno a esa servidumbre y,
sobre todo, al entendimiento de que, pasara lo que pasara, el tricolor, siempre
ganaría”
Su trabajo, por muchos años, se resumió a elevar el índice de abstencionismo,
con la única finalidad de entregarle los puestos administrativos al partido,
sin demasiados problemas, al contar con total impunidad ante los organismos
reguladores, eran poseedores de la mejor herramienta, todo un ejercicio de
poder por medio del cual, podían imponer su voluntad.
“Es
la expresión más pura del poder, es decir, ¡yo decido por ustedes cabrones!,
éramos intocables, estábamos protegidos por todas las autoridades que te puedas
imaginar, desde la electoral, las municipales, las estatales, la federal, no
había problema alguno, si nos agarraban haciendo de las nuestras, nos tenían
que liberar de inmediato, primero porque como tal, no existía el delito
electoral y por el otro lado, porque nuestra protección venía desde lo más alto
del sistema; entonces nos valía madres todo y ni qué decir de la paga, nos
pagaban muy bien”
Los laboratorios y los tres modelos
de la alquimia
Cuando
Paco se inició en las artes del fraude electoral, es decir, cuando ingresó a
las filas criminales del sistema gubernamental mexicano, los laboratorios se
montaban de una manera muy rupestre, no se tenía el mismo acceso a equipos de
cómputo como en la actualidad, en muchas ocasiones, los inmuebles ni siquiera
contaban con el espacio necesario para operar adecuadamente, pero siempre, con
toda la seguridad y el cuidado requeridos.
“Contábamos
con el mismo material con el que se contaba en las casillas, ya sabes,
crayones, boletas, actas, urnas, desde muy pinche temprano e incluso días antes
de la jorada electoral se comenzaban a llenar los papelitos, todos a favor del
partido que nos estuviera pagando en ese momento, así, el día de las
votaciones, todo estaba listo para repartirse y darle forma al fraude”
Desde
tiempos inmemoriales, para los fraudes casilla a casilla, han existido tres
modelos diferentes de operación, el del antes, el del durante y el del después…
El
del antes: las urnas ya cargadas de votos, se dejaban en las casillas desde
antes de su apertura, así, al momento de iniciar la jornada, cada una ya
contaba con 50 o 100 votos a nuestro favor.
El
del durante: esta consiste en visitar directamente a los presidentes de casilla
y a los representantes a lo largo de la jornada para entregarles el material,
esta es un poco más riesgosa, ya que es la que mayores desacuerdos y sospechas
levanta entre los votantes.
El
del después: este método se ponía en marcha cuando el candidato del tricolor no
había alcanzado el número de votos requerido; se interceptaban los paquetes
electorales durante su traslado a la oficina electoral indicada, para darle la
vuelta a las votacioes.
“Esta
última es mi favorita, porque la adrenalina es brutal, me hacía sentir como un
cuatrero del viejo oeste gringo, asaltábamos el convoy, violábamos las urnas,
modificábamos los resultados y listo, la alquimia quedaba completada”
Por
difícil que nos pueda parecer, el apátrida oficio de la alquimia electoral, no
es algo sencillo de ejecutar, la logística, el orden, la sangre fría y el
conocimiento de la materia son tan sólo, algunas de las habilidades que todo
mapache debe poseer; se debe conocer incluso, la ubicación exacta de cada una
de las casas de seguridad para trazar una ruta adecuada que permita una
operación más eficiente y segura entre las casillas, las comunidades y los
resguardos de los paquetes.
“Yo
anduve metido en todos estos desmadritos durante un buen rato, era el chalan de
alguien más aquí y de alguien más allá, me gustaba estar inmiscuido en estas
cosas, de alguna manera comencé a entender que de mi trabajo dependía la
historia de país, el destino de la mexicanada, fueron varios años de besar
culos y suelas municipales y estatales hasta que en 1987, llegó mi oportunidad
de oro, participaría en la elección presidencial”
Antonio
Andrade – Periodista, Escritor y Poeta mexicano
Melbourne
– Australia
Primavera del 2019