Astronomía. Cuatro grandes características se transforman, la
superficie, los volcanes, el relieve y el campo magnético. Para los astrónomos,
hay que regresar al papel en blanco con respecto a Mercurio.
Pues resulta que no conocíamos
bien a Mercurio. La primera roca del sistema tiene mucho más en la manga que
sólo estar muy caliente por su ubicación con respecto al sol. Ciertamente, los
astrónomos esperaban que fuera semejante a sus demás familiares en el Sistema
Solar, no obstante, una pequeña nave que lleva seis meses estudiándola desde su
órbita indica que no es así. Mercurio es diferente.
Cuatro grandes características
resaltaron de los análisis de Messenger, la pequeña nave que gira alrededor del
caliente planeta: la superficie, los volcanes, el relieve y el campo magnético
han mostrado distinciones en sus cantidades, estados, composiciones químicas y
formación. Para los astrónomos, hay que regresar al papel en blanco con
respecto a Mercurio.
“La mayoría de las ideas previas
que teníamos sobre su química son inconsistentes con lo que actualmente se han
medido en la superficie del planeta”, explica Larry Nittler, del Instituto
Carnegie y autor principal del experimento.
Los rasgos de Mercurio han sido
modelados en base a los demás planetas. Sin embargo, las nuevas mediciones
indican que el material en la superficie ha sido formado con bloques de
construcción con menos oxígeno que los otros. Más aún, los investigadores
piensan que el hielo en las etapas de acreción inicial probablemente reflejaba
una medida variable y los espectrómetros en la nave revelan altas abundancias
en las cantidades de sulfuro y potasio.
“Este hecho cambia la idea que
teníamos sobre la temperatura alta en los primero años en la historia de
Mercurio, al parecer no es así ya que ambos elementos se vaporizan a relativamente
bajas temperaturas”, expuso Nittler.
Messenger, por supuesto, ha
confirmado ideas que los investigadores tenían sobre el planeta. Por ejemplo,
durante su tercera vuelta, la nave corroboró que existían depósitos volcánicos
en la superficie mercuriana. Sin embargo, la distribución de estos depósitos no
era la correcta, de hecho, planicies volcánicas constituyen el 6% de todo el
planeta. También han descubierto unas aberturas, grandes grietas de unos 25
kilómetros de largo, que parecen ser la fuente de enormes cantidades de lava,
lava sumamente caliente, nos dicen. Esta sustancia ha llegado a la superficie y
es responsable de fabricar con la erosión de este sustrato valles y colinas con
la forma de lágrimas.
“Estos depósitos parecen ser
típicos de lava crecida como las que tienen unos cuantos millones de años en la
Tierra. Las de Mercurio parecen salir de las enormes grietas lineares que
cubren toda el área alrededor”, explica James Head, de la Universidad Brown y
otro de los participantes y autores.
Los huecos en Mercurio
Antes que Messenger, otra nave
conocida como Mariner 10, lanzada en 1973, había volado por Venus y Mercurio,
enviando algunas medidas a los astrónomos, especialmente imágenes de los
enormes cráteres en su superficie que cuentan un poco sobre su formación.
Precisamente, los especialistas han tenido que diferenciar los tipos de
boquetes y agujeros en su superficie y el equipo ha llamado algunas de estas
superficiales depresiones, huecos, para distinguirlos así de los demás pues han
sido encontradas en un amplio rango de latitudes y longitudes.
“La geografía de estos huecos nos
sugiere que son muy comunes en la superficie del planeta. Son diferentes pues
no muestran interiores brillantes ni halos sino que son más bien frescos en
apariencia y no han acumulado cráteres de impacto más pequeños, lo que indica
que son relativamente jóvenes”, indica David T. Blewett, del Laboratorio de
Física Aplicada en la Universidad de Johns Hopkins y autor de uno de los
reportajes sobre Mercurio.
Los astrónomos piensan que los
huecos se están formando activamente en el presente. De hecho, se cavilaba que
Mercurio era como la Luna pero las nuevas medidas han demostrado precisamente
lo contrario.
Un campo magnético distinto
Por último tenemos el campo
magnético, un fenómeno complejo en nuestro Sistema. La Tierra, Mercurio,
Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno tienen todos campos magnéticos intrínsecos,
sin embargo, nuevas medidas informan que el campo débil de Mercurio es
diferente. La distribución de las partículas subatómicas que componen las
famosas correas o cinturones de radiación, es distinta y su ubicación en
relación con los polos del planeta está localizada a 480 kilómetros del centro
del mismo.
“Los nuevos análisis nos muestran
que la magnetosfera de Mercurio provee poca protección de los vientos solares.
Clima espacial extremo es una actividad continua en la superficie del planeta
más cercano al Sol”, indica Thomas Zurbuchen, de la Universidad de Michigan y otro
de los autores de estos nuevos reportes.
Los astrónomos siguen
impresionados con Mercurio. Las medidas del Mensajero, un experimento
científico de la NASA lanzado el 3 de agosto del 2006, son bastante abrumanete.
Messenger entró en la órbita del planeta Mercurio el 18 de marzo del 2011 y
estos son los primeros reportes de sus medidas. Varias universidades, como las
mencionadas y sus investigadores, participan también en el experimento.