Virtud cívica
Ciudadanía | 02/04/2020

El civismo de los chilenos se expresa de manera objetiva, como lo señala la experiencia, cuando las tragedias y las conmociones de la naturaleza asolan no solo las geografías, sino a las comunidades que constituyen a través del territorio la población de nuestra República, la mayor riqueza que ella contiene.

Estamos ante una de las peores crisis que afronta la civilización humana, en las presentes generaciones. Para los chilenos, ni los grandes terremotos de 1939, 1960 y 2010, presentan el nivel de amenaza letal que puede alcanzar la actual pandemia.

Pero, esta amenaza, tiene un componente de oportunidad. Muchas de las víctimas de aquellos grandes terremotos fueron a causa de la ignorancia y por la falta de adecuada información, especialmente al producirse los consiguientes tsunamis. Ahora se tiene la información y vemos como crece la “marea” del contagio de manera exponencial.

En esta amenaza no habrá que lamentar las pérdidas en infraestructura, sino el alcance de las pérdidas humanas, y la proyección de lo que acontece en Europa indica que la letalidad que puede tener el ataque viral en nuestro país superará las cifras que tuvieron individualmente aquellos grandes sismos.

Y la forma esencial para contener esta ola viral, es con actitud cívica, y no a través del capricho, del cuestionamiento desinformado, del oportunismo artero, de la avaricia audaz, del egoísmo exacerbado, del fanatismo engañoso o del individualismo estéril. De esas conductas hemos visto mucho en esta primera fase del avance viral.

Su opuesto, la virtud cívica, la que se construye a partir del buen ejemplo. Construyamos esa convicción común, y superaremos esta amenaza global con menos víctimas de las calculadas. Las consecuencias podemos controlarlas, más allá de la necesaria estrategia sanitaria, con civismo.

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