El Libre examen, se puede establecer que constituye una expresión semántica del Librepensamiento o libre interpretación de diversos argumentos construidos por la sociedad respecto de leyes o hechos.
Así desde una
visión argumental el librepensador es una persona que sostiene posiciones de
búsqueda de la verdad, lo que ciertamente indaga en el encuentro con la lógica,
con la razón y el empirismo en lugar de la aceptación de una autoridad, o tradición,
revelación o ley dogmática establecida.
De manera que
quienes participan del libre pensamiento son definidos como librepensadores,
representando el análisis imparcial de hechos y decisiones, consideradas
independientemente de toda imposición dogmática de cualquier institución,
religión, tradición, tendencia política o cualquier movimiento activista que
intente imponer un punto de vista ideológico o cosmovisión filosófica.
Por cierto el
axioma tiene relación con el origen histórico del pensamiento revolucionario
que dio origen a movimientos como el Renacimiento, el Humanismo, la Reforma, la
Ilustración y la Revolución francesa. Desde donde surgen las ideas filosóficas
desarrolladas para nuevas y diferentes formas de establecer el concepto de librepensador.
La
Ilustración propone una actitud filosófica consistente en rechazar todo
dogmatismo, religioso o de cualquier otra clase, y confiar en la razón para
distinguir lo verdadero de lo falso en un clima de tolerancia y diálogo.
La aparición
de una institución libertaria como la masonería en Gran Bretaña en el siglo
XVIII, supuso un avance sustancial, en la libertad de conciencia pero no
definitivo. En principio la masonería exigía a sus miembros la creencia en un
Dios revelado, en una verdad superior, pero no especificaba cuál, por lo que,
sin reconocer plenamente la libre conciencia, admitía la convivencia de dogmas
basándose en el respeto mutuo y en la búsqueda de una verdad superior y
unificadora, que quedaría plasmada en la figura del G.A.D.U. Sinceramente no es
hasta la aparición de la masonería adogmática, que no se exige a sus
integrantes la fe en ninguna verdad revelada, y que se reconoce la libre
conciencia. Es el momento en que se prescinde de la figura de un ente superior,
que dice cuál es la verdad, que la libre conciencia se convierte en el rechazo
abierto a todo dogmatismo.
Para ingresar
a la masonería, se exige ser un hombre libre, aunque a veces se ha relegado a
las cuestiones pecuniarias, o sea ser libre para pagar las cuotas, lo que en
parte a permitido marginar a la mitad de la humanidad, aduciendo para ello que
las mujeres no podían ser recibidas masonas, porque no eran libres, para hacer
frente a las capitaciones logiales.
El fin
principal a que aspira la Masonería es la Confraternidad Universal, mediante el
perfeccionamiento integral del Hombre. Para ello la Masonería simbólica
sustenta un proyecto filosófico de mejora del Hombre. El masón se conoce a sí
mismo e inicia un proceso de autoconstrucción para llegar a ser la mejor versión
de sí mismo. La logia constituye de esta manera un espacio de búsqueda del
saber, de la reflexión, del diálogo y de convivencia fraternal para el
crecimiento personal.
El motor de
la búsqueda es la duda filosófica la que representa la ignorancia, de modo que
para salir de ella se necesita solo el conocimiento de sí mismo. La duda no es
negación ni afirmación a priori, es sólo un estado de conciencia en el que no
existen elementos para negar o afirmar algo. A partir de ella la Masonería
ofrece un sencillo como antiguo método para el perfeccionamiento intelectual.
Es un método que tiene como finalidad formar pensadores independientes deseosos
de llegar por su propio esfuerzo al discernimiento de la verdad.
El método,
usa ampliamente el símbolo y la alegoría, pero no ofrece de ellos ninguna
explicación fija o dogmática, sino que deja en libertad al iniciado para que
ejercite sus propias facultades deductivas e inductivas para descifrarlos y
aprender -por sí mismo- las provechosas lecciones que encierran. De modo
que a través del simbolismo la masonería se consagra a la adquisición de
habilidades en el uso de herramientas masónicas, que permiten una reflexión
crítica, filosófica, humanista y meliorista, para alcanzar la plena posesión de
las herramientas, y finalmente actuar eficazmente sobre él mismo y sobre la
sociedad. Estimulando el libre examen, la expresión libre, la discusión
ilustrada, el desarrollo de la imaginación y el pensamiento propio reflexivo y
constructivo, como medio para conseguir que cada quien llegue a sus propias
conclusiones.
El logro es
un pensamiento filosófico de libre examen el que por definición, es crítico y
constructivo que conduce a los adeptos al conocimiento e interpretación de los
símbolos y mensajes rituales, propiciando la obtención de su significado real y
profundo, y sólo así se adquiere una vivencia plena para quien los piensa y
trabaja.