Lo Cortez no quita lo Cabral
Cultura | 07/04/2019
Hoy en el cielo están de fiesta, concurriendo a un recital de antología, con dos hombres que marcaron la vida de millones de personas con valores de humanidad y constante lucha por el bien, reflejando el sentir de multitudes que transitan con los agobios y esperanzas por la vereda cotidiana de la gente buena.
Dos mensajeros que retornan al equipo de Dios después de sembrar semillas de verdad y paz en los corazones de muchas generaciones. Cumplieron con creces su cometido, fueron voz en momentos de oscurantismo y remendaron las almas vapuleadas con rayitos de ternura y alegría, justo cuando más lo necesitábamos para sobrevivir.
Las canciones que marcan una impronta de bien, se impregnan en las vidas de todos, hasta sentir a estos artistas como familia, porque en cada episodio personal o familiar, está el eco de sus mensajes profundos, convocando siempre a la paz, a la fraternidad, a la libertad de los materialismos que anclan y hunden los espíritus.
Cuando respetamos a los hermanos menores, lo hacemos entonando el callejero por derecho propio; cuando nos ponemos de pie en contra de la mediocridad y la corrupción, recordamos los monólogos de Facundo Cabral.

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