Aunque
el Ejecutivo Federal es unipersonal, como lo dispone la Constitución Política
de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 80: “Se deposita el ejercicio
del Supremo Poder Ejecutivo de la Unión en un solo individuo, que se denominará
"Presidente de los Estados Unidos Mexicanos", es materialmente
imposible que el solo pueda cumplir con todas las obligaciones que implica
Presidir un País.
Es por
eso que el Presidente de la República se auxilia en la “Administración Pública
Federal”, como lo establece el artículo 90, de la misma Ley Fundamental:
“La
Administración Pública Federal será centralizada y paraestatal conforme a la
Ley Orgánica que expida el Congreso, que distribuirá los negocios del orden
administrativo de la Federación que estarán a cargo de las Secretarías de
Estado y definirá las bases generales de creación de las entidades
paraestatales y la intervención del Ejecutivo Federal en su operación. Las leyes
determinarán las relaciones entre las entidades paraestatales y el Ejecutivo
Federal, o entre éstas y las Secretarías de Estado. La función de Consejero
Jurídico del Gobierno estará a cargo de la dependencia del Ejecutivo Federal
que, para tal efecto, establezca la ley. El Ejecutivo Federal representará a la
Federación en los asuntos en que ésta sea parte, por conducto de la dependencia
que tenga a su cargo la función de Consejero Jurídico del Gobierno o de las
Secretarías de Estado, en los términos que establezca la ley.”
En
teoría, tenemos que el Presidente de la República se debe apoyar en los mejores
hombres y mujeres del País para ayudarle a “guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y
patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo le ha
conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión”…, sin
distingos de credo religioso o político, raza o sexo, solo el mérito en el
desempeño de sus tareas precedentes.
Deben
además ser ciudadanos mexicanos por nacimiento,
estar en ejercicio de sus derechos, tener treinta años cumplidos y, ser probadamente
honestos.
Por
otra parte, un equipo de trabajo es “el grupo de personas que
se organiza para alcanzar un objetivo común”.
Si
tenemos que el objetivo del Presidente de la República es “desempeñar leal y patrióticamente el cargo de
Presidente de la República que el pueblo le ha conferido, mirando en todo por
el bien y prosperidad de la Unión”, así como “el constante mejoramiento
económico, social y cultural del Pueblo”1, los miembros de su equipo deben dar
resultados en esa dirección, y quienes no lo hagan, deben ser removidos y reemplazados
por otros.
De esa
forma podrá el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, eliminar
la nefasta “cuatitocracia”, en la que los cuatitos, compadres, recomendados,
incondicionales, amantes, etc., reemplazaron a verdaderos talentos en perjuicio
de los supremos intereses de la Nación.
Siendo
objetivos e imparciales, por supuesto podremos decir que si hay suficientes Mexicanos
con todas esas cualidades, no se requiere importar “marcianos, venusinos”, ni
nadie por el estilo, solo voluntad política del Presidente de la República.
Es normal
que el Presidente de la República prefiera a su gente de confianza, eso se entiende,
pero es legítimo suponer que si no dan el ancho en un tiempo razonable, sean sustituidos
por otros que si puedan con los cargos.
Eso se
espera como mínimo de la 4ª. Transformación de la República, porque una vez
pasada la euforia del triunfo, vienen los tiempos de cumplir realmente con las
promesas de campaña y los principios que rigen a nuestra Nación: un gobierno ”del
Pueblo, por el Pueblo, con el Pueblo y para el Pueblo…
“Artículo
40. Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República
representativa, democrática, laica y federal, compuesta por Estados libres y
soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior, y por la Ciudad de
México, unidos en una federación establecida según los principios de esta ley
fundamental.”
Por lo
pronto, por la “gracia Presidencial”, y pensando de buena fe, todos los
integrantes del gabinete tienen a su favor la presunción de eficacia y
honestidad. Después …“por sus hechos los conoceréis”.
Espero
que al Presidente López Obrador no le tiemble el pulso para hacer cuantos
cambios resulten necesarios.
En
tiempos cruciales como los que corren, México no puede darse el lujo de tener
en cargos públicos de relevancia a personas que carecen de la mas mínima
escolaridad y preparación profesional, a los que por ser muy “cuatitos” todo se
les perdone.
Twitter:
@adiazpi
1 Artículo
3º. Constitucional, 3er párrafo, fracción II, inciso a).