Fracaso latente,
frustración total, desborde de desgracia, cómo llamar la situación que respira con intensidad el Arsenal FC? Gran dilema,
gran padecimiento que inició hace un mes, sufriendo la trascendental ausencia
de motores de oxígeno como Cesc Fábregas y Samir Nasri, las cuales hicieron
pagar muy caro las dependencias en el esquema táctico que sin darse cuenta se
transformaron lentamente en arma de doble filo para Arséne Wenger.
Dichos
inconvenientes se agudizaron y encontraron su desenfrenado reflejo en el
desarrollo de las primeras fechas de la Barclays Premier League Versión
2011/12, a través de la falta de variantes en creación de ataque en aquel
empate 0-0 enfrentando al Newcastle United FC en St James' Park,
la derrota 2-0 jugando como local en el Emirates Stadium ante el Liverpool FC y
como dejar de lado, la vergonzosa derrota 8-2 ante el Manchester United FC en Old
Trafford, donde se hizo visible la Vermaelen-dependencia en la zaga defensiva.
La sequía de
emociones positivas parecía haberse clausurado de una vez por todas en la 4ta fecha,
ya que el Arsenal FC había logrado desahogar los excesos de fatalidad,
imponiéndose en su escenario al club galés Swansea City, con anotación o más
bien un regalito bien aprovechado por el ruso Andrei Arshavin (1-0).
Pero en esta 5ta
fecha, los dirigidos por Wenger, visitaron el Ewood Park y el Blackburn Rovers
FC les enseñó un argumento más para desatar la incesante crisis, ya que el club
dirigido por el entrenador escocés Steve
Kean derrotó a los “Gunners” en un emocionante y agónico 4-3.
Iniciando el encuentro todo apuntaba a que el
Arsenal FC daría nuevamente cátedra a su rival de turno, tal como lo hacía en
sus mejores épocas, por medio de la primera anotación de Gervinho con el
conjunto londinense. Pero en cuestión de instantes lo que parecía armonía se
disfrazó de decepción, y en una jugada aislada Yakubu Aiyeqbeni batió con
sencillez a Wojciech Szczesny.
Mikel Arteta, al igual que Gervinho, inauguró su
cuenta con la casaca Gunner y adelantó nuevamente a los alumnos de Wenger, que
un abrir y cerrar de ojos palparon una entelequia, que se les transformó de un
1-2 a un 4-2, donde nuevamente un acierto de Yakubu Aiyeqbeni y un par de desfachateces y complicidades de Alexandre Song y Laurent
Koscielny, expuestas en anotaciones en propia portería, fundamentaron una
derrota más para el Arsenal FC, que logró descontar sobr el final del encuentro
a través de Marouane Chamakh y sellar así un doloroso 4-3.
Una dolorosa obra trágica protagonizada en el Ewood Park, que alimentó nuevamente la idea de que tocar la gloria con las manos será una utopía, una utopía despiadada que negará nuevamente probar las mieles de una conquista. http://goo.gl/bePYz
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