La iniciativa de extender, en forma gradual, la edad de jubilación hasta los 67 años tiene como objetivo reducir el gasto anual para la caja de Seguridad Social (€ 15.800 millones a partir del 2026).
¿Pero que ha motivado la necesidad de generar este ahorro?
El sistema de pensiones español se nutre a partir de un gravamen a su población laboral activa. Entonces, si disminuye el monto recaudado a través de las cotizaciones y aumenta el fondo entregado de pensión se genera un déficit, lo que obliga a generar el ahorro en cuestión.
Desafortunadamente el origen del déficit -disminución de la población activa y aumento de la jubilada- parece agravarse de acuerdo a las estadísticas y proyecciones presentadas por el INE, donde menciona que del periodo 2004- 2050 el ratio de dependencia (población mayor 64 años v/s población de 16 a 64 años) aumenta de 24,6% a 65,6%. Visto de otro modo, en los años 70’ existían 6,2 trabajadores por jubilado, a mitad de la década 4,0 y en el 2050 tendremos 1,5.
Así, la solución no pasará por un ahorro puntual, si no por una reforma completa al sistema de pensiones.