Son solo unos días y nos basta una mera observación de los pasos que emprende el okupa monclovita para advertir que este malandrín de poca monta erigido en presidente Frankenstein, puede estar cometiendo errores que nos van a hipotecar durante años, en permanente condición de precaria y sostenida crisis. La peor sería en los ánimos de la convivencia con un claro e insensato despertar de odios guerracivilistas que es una estrategia muy rastrera que puede reventarles en la cara.
No hay error en la demagogia, sino mezquindades en el hipócrita que se ha encaramado a la poltrona con una jugada de trilero. Nos ha llegado sin querer la la misma patulea de la que no logra exorcizarse este país nuestro frente a pobres diablos convertidos en hijos de Satanás, alimentados por el poder que alentará sin duda la escisión, la pobreza, la beligerancia y la injusticia.
No puede existir mayor indefensión consentida que ver venir este aquelarre, al cual nadie ha convocado, y dejar que obre sus malditos embrujos que nos dejan arruinados y en crisis institucional de modo repetido durante generaciones.
¿Y qué hacen la decena de millones de estafados? Callan; protestan con sordina porque se dan por vencidos sin haber movido un dedo, renuncian con estólida resignación a la legítima rebeldía de sentido común frente a los tramposos.
Con el Aquarius solo se ha iniciado la caída. El ilegítimo caradura que tenemos por presidente de su casa, que no de España en lo que respecta a millones, saca su vena de caritativo hipócrita para ahondar más en la crisis de las mafias; las que aprovechan la moral retorcida de los indecentes demagogos, como este que soportamos, para multiplicar los efectos llamada al negocio delictivo.
A Pedro Sánchez no lo ha votado ni su madre, no ha dado opción democrática al Pueblo, no ha respetado la soberana voluntad de los ciudadanos y se ha pasado por el forro de los pantalones la ética y la moral que, por otra parte, tampoco han sido ejemplarizantes bajo las siglas del PSOE. Que ya conocemos el percal y ahí están ufanos los muy ventajistas para dar la vuelta a la tortilla, como si tuvieran el permiso de la mayoría que los aborrece. Es repugnante y huele a arribismo, y lo que es peor, permitido.
Los corderos cuando son llevados al matadero no tienen opción para la defensa, los ciudadanos sí. La inteligencia y la actitud ante la adversidad son valores que permiten rebelarse contra la injusticia; la real, no esa demagógica que esgrime una patulea de hipócritas que usan con demagogia cuantos argumentos sanos de humanidad han convertido en instrumento de manipulación para alcanzar sus codicias: las de siempre que antes se conseguían con armas de fuego y hoy por el engaño de las urnas.
Existe un grupúsculo de oportunistas y malhechores que pretenden derruir el sistema como símbolo de orden y concierto para imponer las condiciones que los posicionen de cara a construir un Estado parásito como Venezuela. Otros son las rémoras al estilo del PSOE felipista o del infame Zapatero. Allá donde alcanzar el poder siempre de modo irregular -no hay gobierno del socialismo que no se haya conseguido después de un oscuro intento de golpe de Estado; unas aún más oscuras y convulsionantes matanzas o una moción de censura rastrera conseguida por la alianza de los enemigos de España… curioso, infame, sospechoso y evidente-, arruinan cuanto tocan. Como decía en reciente artículo Enrique de Diego, Sánchez será el Rey Midas de la mierda, y se llevará lo que toque para sí mismo después de pringar España.
Pero algo se podrá intentar si nos levantamos de la cómoda protesta y nos plantamos con la razón democrática que nos avala. Tímidamente empiezan las resistencias disparando al talón de Aquiles del PSOE: su magnificada e inigualable corrupción que se ve incrementada con un nuevo ERE en Extremadura.
Màxim Huerta dimitió una vez puesto en evidencia el demagógico discurso de la corrupción y no pudo dejarle más en carne viva el mayor hipócrita en un gobierno sin aval popular que es Pedro Sánchez. Ya disimula poco para engañar a los potenciales votantes por la premura de los pagos de la traición.
Otros ministros perjudiciales son examinados mientras toman medidas sectarias y nefastas para millones de ciudadanos; estos deben ser conscientes de esta aberración democrática que nadie ha votado. De paso ahondar en la responsabilidad del presidente ilegítimo en la gran estafa de Bankia y de su mujer en la mafia de OXFAM. Apesta La Moncloa.