30 de Enero
| 15/09/2017

30 de enero, el día tomo mi mano y no la soltó, el día en que en su mirada y sin palabras, me decía; ¡Quiero que estés conmigo!. Me tomé de valor, y lo abrace primero, recuerdo sentir como palpitaba su corazón  al estar recargada en su pecho. Por un beso inocente inclino su cabeza y logré verle  más de cerca, tan solo pensaba que no había algo más perfecto que estar en sus brazos.

Tan rápido oscureció, y el tiempo corría a prisa, el frió fue mi pretexto perfecto para seguir atándolos en mis brazos, por dios, no me quería ir de su lado. 

Creí que la despedida fue difícil aquel 30 de enero al no querer alejarme de él  en ese momento, pero en realidad lo más difícil es y será, el ultimo adiós, a lo que alguna vez tuvimos y no volverá. 

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