Para iniciar la lectura de este
post, conviene recordar que si bien la Geología analiza exhaustivamente a la
Tierra como cuerpo planetario individual y sui géneris, no puede en absoluto
ignorar su contexto cósmico, porque nuestro planeta está sujeto a leyes,
influencias e interacciones que lo exceden por completo, como iremos desentrañando
lentamente en este emocionante viaje por el conocimiento.
Si bien el objeto formal de la
Geología no se centra en el aspecto astronómico del planeta, su situación en el
espacio no puede menos que ocupar la atención.
Pero sobre todo para ponernos en
nuestro exacto lugar y despojarnos de la soberbia que nos hace muchas veces
mirar al universo todo como si girara a nuestro alrededor.
¡Pues nada más distinto de la
realidad!
Nada más errado que la visión
antropocéntrica, cosa que expresa magistralmente en muy pocas palabras la
novelista inglesa Jackeline Briskin, en el siguiente parrafito que he utilizado
como epígrafe para algún capítulo de mis apuntes para estudiantes:
…En el borde de una galaxia de
tamaño mediano, en uno de los planetas más pequeños de un sistema solar sin
importancia, dos seres diminutos estaban sentados…
Y por si esas palabras fueran
poco, observen la imagen de la Tierra (esa porqueriíta que si no tuviera un
círculo señalándola no llegaríamos ni a ver) que ilustra el post, la cual fue
obtenida por la nave Voyager I desde una distancia de unos siete mil millones
de kilómetros, que es “ahicito no más” cuando del Cosmos hablamos, y en la que
sólo aparece nuestra diminuta Galaxia, que está muuuuy lejos de ser la única
existente, como ya veremos en sucesivos posts.
Pero vayamos por partes, como
decía Jack el Destripador, y comencemos hoy por definir el Cosmos.
¿Qué es el Cosmos?
Siguiendo a Sagan, puede decirse
que el Cosmos es todo lo que es, todo lo que fue, o lo que será alguna vez.
Y ahora expliquemos esta extraña
definición, que no es mera filosofía, sino una realidad física, que amerita
algunas aclaraciones previas.
¿Cómo se miden las distancias astronómicas?
Existen numerosas escalas de
medida, tales como las unidades astronómicas, de las que hablaremos alguna vez,
o la convencional del sistema métrico decimal, en el cual sólo puede aplicarse
el kilómetro y sus múltiplos, pero siempre en el orden de cientos de miles en
adelante.
¿Qué es un año luz?
La enormidad de lo que se intenta
expresar, llevó a generar unidades distintas a las ya mencionadas, para medir
distancias a escala cósmica.
Se usa para ello, como patrón
unitario el año luz, correspondiente a la distancia que recorre la luz en un
año, siendo su velocidad de aproximadamente 300.000 km/s, es decir que el año
luz resulta igual a 1013 km.
1013 , para los que
odian las matemáticas, es una expresión que se lee “diez a la trece” y que
indica que hay un número 1 seguido de tantos ceros como señale el exponente, en
este caso 13.
Por eso un año luz es una
distancia (y no un tiempo como podría creerse) equivalente a 10.000.000.000.000
km.
Ahora bien, volviendo a la definición del año luz, como ya se dijo, la luz invierte un año cada 1013 km que debe recorrer.
En definitiva, si un cuerpo
celeste se encuentra a 50 años luz de distancia de la tierra, que es una
distancia modesta considerando las dimensiones cósmicas, lo que estamos
diciendo es, por un lado, que se encuentra a 500.000.000.000.000 km de
distancia; y por el otro, que lo que aquí observamos de él, es en realidad una
imagen que tuvo lugar en ese sitio hace 50 años.
Y desde allí, me verían
escribiendo este post no hoy, sino en el año 2061 de nuestro calendario.
Si en cambio nos estuvieran hoy
observando desde un planeta a 6.000 años luz de distancia, lo que estarían
viendo sería el antiguo imperio egipcio, con sus faraones y sus momias recién
envueltitas.
Y eso explica la definición de
Sagan: todo lo que fue, es y será: eso es el Cosmos.
¿El año luz es la medida más grande para la distancias astronómicas?
No, ni remotamente. Existen
también el pársec y sus múltiplos.
El pársec es igual a 3,262 años
luz, mientras que el kilopársec es obviamente igual a 3.262 años luz y el
megapársec implica 3,262 millones de años luz.
Es bueno pensar en estas unidades
para adquirir siquiera una vaga noción del tamaño de la Tierra respecto al
Cosmos, y del nuestro como seres vivos, de paso.
¿Cómo está compuesto el Cosmos?
El Cosmos está compuesto fundamentalmente
por vastos espacios vacíos, en medio de los cuales, ocurren, ocupando ínfimas
porciones, todos los cuerpos cósmicos, los cuales muestran una marcada
tendencia a agruparse, constituyendo en el espacio diversos conglomerados entre
los que se cuentan por ejemplo las galaxias, los supercúmulos, y tantos otros
conjuntos de los que iremos hablando lentamente.
Si les gustó, vuelvan a leer los
siguientes avances del tema, pero recuerden que no será jamás un curso de
Astronomía, sino que estaremos solamente armando el contexto para mejor
entender a nuestro planeta, que es nuestro objeto de estudio.
Bibliografía:
Argüello, Graciela L. 2006.” La
Tierra como planeta integrante del Sistema Solar” Cuadernillo didáctico Nº II,
Capítulo 1. Para circulación interna en la U.N.R.C. Versión totalmente
actualizada.17 páginas.
Sagan, Carl. 1980. “Cosmos” .Ed.
Planeta.
P.S. 1: La foto la he tomado de un pps de un curso de postgrado, e ignoro su origen.
P.S.2: Post publicado originalmente en http://www.locosporlageologia.com.ar