Ricardo Rojas, su paso por Tierra del Fuego
Literatura | 06/02/2017
Fui a visitar el presidio del Fin del Mundo en Ushuaia este enero pasado, Tierra del Fuego y en una de las celdas me encuentro con la representación de Ricardo Rojas escribiendo en un escritorio, con coloridas paredes y una ventana mural.
En 1934, Ricardo Rojas estuvo durante cinco meses en la Isla Grande de Tierra del Fuego en calidad de preso político luego fue trasladado a la Isla Martín García.
Con regularidad escribía artículos breves que versaban sobre las creencias religiosas de los onas y de los yaganes, su legado, sus prácticas; la llegada del hombre blanco y cómo la “civilización” exterminó dos culturas milenarias de una riqueza incalculable. Todos los artículos escritos en esos cinco meses fueron compilados bajo el nombre de Archipiélago.
En uno de ellos Rojas retoma los diarios de Charles Darwin, quien navegó por el Canal de Beagle y escribió: “El país entero no es sino una enorme masa de rocas, de elevadas colinas, de bosques inútiles, todo envuelto en nieblas perpetuas y atormentado por tempestades continuas. La tierra habitable se reduce a las piedras de la costa”, y refuta Rojas: “Esto último no es verdad, y el libro de Darwin abunda en análogas equivocaciones y contradicciones, explicables en un viajero demasiado joven que, aunque se demoró aquí casi un lustro, vivió casi siempre a bordo y vio la región desde sus riberas”.
Entre enero y mayo de 1934 Ricardo Rojas estuvo exiliado en Ushuaia como preso político. Sin saber cuán larga sería su estadía en la Tierra del Fuego, según pude investigar en una casa llamada "casita policial".
Una relación particular, unió a Ricardo Rojas y la Biblioteca Popular Sarmiento. “El capítulo que redactó sobre la biblioteca no es muy auspicioso, él se anotó como usuario. En ese entonces no había tantos libros y él, como que se queja un poco” por la falta de material por aquellos años. Cabe señalar que, en el ingreso de la sala, los organizadores de la presentación exhibieron una edición de la obra autografiada por el autor, y unas palabras redactadas en el libro de visitas de la institución. 
Ricardo Rojas (San Miguel de Tucumán, 16 de septiembre de 1882 – Buenos Aires, 29 de julio de 1957) fue un periodista y escritor argentino. Provenía de una de las familias más influyentes de Santiago del Estero; su padre fue gobernador de la provincia. Pasó su infancia en Santiago del Estero y luego se trasladó a Buenos Aires, en donde prosiguió su formación académica. Llegó a ser rector de la Universidad de Buenos Aires entre 1926 y 1930. Desde este año militó en la Unión Cívica Radical, lo que le valió la cárcel; fue desterrado a la Isla Grande de Tierra del Fuego, en el Penal de Ushuaia.
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Romance de Ausencia
Autor Ricardo Rojas
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Arbolitos de mi tierra
crespos de vainas doradas
a cuya plácida sombra
pasó cantando mi infancia.
He visto árboles gloriosos
en otras tierras lejanas
pero ninguno tan bello
como esos de mi montaña.
Cantando, fui peregrino
por exóticas comarcas
y ni en los pinos de Roma
ni en las encinas de Francia
hallé ese dulce misterio
que sazona la nostalgia.
Algarrobal de mi tierra
crespo de vainas doradas
a cuya plácida sombra
pasó cantando mi infancia.
Mítica unción del recuerdo
que me estremeces el alma
trayéndome desde lejos
como en sutil brisa alada
un arrullar de palomas
cuando el crepúsculo avanza
Un aromar de poleos
cuando el viento se levanta
y en el silencio nocturno
un triste son de vidalas.
Ay cuando volveré a verte
rústico hogar de mi patria.
Ser quiero yo tu hijo pródigo
que torna a la vieja estancia
por merendar las colmenas
en tu quebracho enjambradas.
Ya en los naranjos del mundo
probé las heces amargas
Ya en la orgullosa melena
me van pintando las canas
Arbolitos de mi tierra
crespos de vainas doradas
a cuya plácida sombra
pasó cantando mi infancia.

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