En este trabajo
seguiremos las directrices de la obra de José Manuel Silvero Arévalos:
Nambréna, escritos guaú de filosofía y otras vyrésas; nos limitaremos a tratar
el tema de la bioética a partir de él, así como de contrastar con dos trabajos
de bioeticístas paraguayas y ver desde allí los estudios emprendidos en
Paraguay.
La bioética es
producto específico de una cultura[1] y
es el concepto universal que se defenderá en el transcurso del trabajo. Esto no
quiere decir que sea la única forma para abordar la respuesta a ésta cuestión,
sin embargo, es de suma importancia tomar postura para el trabajo. Estamos
convencidos de que es una visión acertada para tratar el tema.
En este sentido, cabe
resaltar que la vida es interactuar entre diversas culturas con una amalgama de
hechos y situaciones, así la bioética se ha ganado un lugar importantísimo a lo
largo y a lo ancho del planeta, aunque debemos admitir con matices y
fundamentaciones diversos, de ahí que lo más sensato es hablar de bioéticas, es
decir, de bio-ética adjetivada[2].
Para comprender la
respuesta que sostenemos es importante, además, cuestionarnos qué es cultura y
así ver con mayor amplitud la propuesta. Para ello, adoptamos lo que expresa
José Ferrater Mora[3]: Se puede llamar cultura
a todo lo que haga el hombre que le lleve a objetivizar sus actividades en
productos, los cuales pasan a formar parte de algún sistema cultural
transmitido de una generación a otra y oportunamente modificado y hasta a veces
radicalmente transformado.
Al sostener que la
bioética es producto específico de una cultura y que una cultura es producto
del hombre, nos damos cuenta que heredamos una bioética pero, de que se puede
transformar en un tiempo y en un espacio.
Es fundamental decir
que la primera acotación pasa por advertir que la bioética no tenía
–aparentemente- nada que ver con la cultura, sin embargo, esto ayuda a tomar
postura y definir los límites con respecto a esa multiplicidad de bioéticas que
existen en este tiempo presente[4].
En este sentido
encontramos, por un lado a Marta Ascurra, con su trabajo: El desarrollo de la
bioética en el Paraguay, donde presenta a la bioética personalista y por otro
lado observamos a Mariza Amaral, con su trabajo: Una bioética operativa,
inclusiva y deliberativa para el Paraguay, donde presenta una bioética
materialista.
En el desarrollo de la
investigación estaremos analizando los trabajos mencionados más arriba desde
una antropología filosófica. Esta perspectiva de análisis bioético intenta ver
desde la alegría que provoca un nacimiento, hasta la tristeza inherente a la muerte,
donde el transcurso vital sigue siendo tema de debates enconados y de
alegóricas promesas ultramundanas. Inicio y final de vida, son dos puntas de un
mismo hilo que en bioética implica debate, discusión y toma de postura[5].
[1] Silvero Arévalos, José
Manuel. Nambréna: Escritos guaú de filosofía y otras vyrésas. Asunción:
Fondec-Servilibro, 2009. p.170
[2] Ibid.
p. 171
[3] Ferrater Mora, José.
Diccionario de filosofía. Tomo I. Barcelona: Ariel. 2004. p. 764
[4] Silvero Arévalos, José
Manuel. Nambréna: Escritos guaú de filosofía y otras vyrésas. Asunción:
Fondec-Servilibro, 2009. p.174
[5] Silvero, José Manuel y
Cáceres, Sergio. Pensar, discutir y escribir. Asunción: CCEJS-Ediciones y Arte
SA, 2010. p. 200