Las
tendencias tecnológicas y el Homo Alien
Alphabet Inc. es una empresa
multinacional cuya principal subsidiaria es Google y que desarrolla productos y
servicios relacionados con Internet,desarrollo de software, electrónica; además
de ello opera en otros sectores como la biotecnología, la salud,
telecomunicaciones y la domótica, que es la disciplina arquitectónica e
informática que desarrolla vivienda inteligente.
El CEO, Chief Executive Officer de Google en una reunión de Alphabet ha planteado como tendencia y prospectiva, cuáles serán las tecnologías más disruptivas que cambiarán la vida de las personas en el próximo decenio.
¿A qué se refería? Según
Google son tecnologías que llegarán a solucionar
problemas, como el hambre, la seguridad, pero cambiarán profundamente la vida
cotidiana, con la robótica extendida, las casas inteligentes, la comida generada
a partir de algas y vegetales, automóviles eléctricos que se conducen solos, la
inteligencia artificial.
Al entender esta tendencia se debe
asumir que es cierta, pero desde la perspectiva de estos centros de tecnologías
planetarias. Entonces, se viene la pregunta acerca de si ello conlleva a una
sociedad a escala humana, si esa magnífica innovación tecnológica impactará en
la población multitudinaria que vive al margen de esa modernidad.
Mi impresión es que es cierto que la
aplicación de estas tecnologías a las personas y su entorno, aportará un
concepto de felicidad, pero llegando de manera muy segmentada, focalizada en el
individuo capaz de acceder a ellas. Tecnologías que, lamentablemente, salen del
marco de una realidad muy dura y lejana a la virtualidad, en donde se observa a
millones de seres humanos como fuerzas marginales, viviendo la prehistoria de
la violencia. Multitudes urbanas que levantan tendencias rupturistas y que
pueden llevar a la humanidad a una involución, toda vez que genera tendencias violentistas
anti sistémicas, que en nada se acercan a la calidad de vida de la virtualidad.
El análisis de los innovadores de
Google es fruto de una imaginación fecunda, pero concebida a través un visor de
realidad virtual.
Desde una impronta de marketing
planetario, esos productos tecnológicos, desarrollados desde una posición
dominante, se enmarcan en la profundización de un statu quo global,
individualista, hedonista y disgregado. Un sistema que segrega por el nivel de
riqueza del usuario y distingue entre
quienes están dentro y los marginales que son periféricos y, por tanto, no
participan de la lucidez de esas tecnologías.
La realidad virtual exacerbada,
alimentos que son productos generados por biotecnología, una extendida robótica
que sustituirá la mano de obra en su concepto clásico de la edad industrial;
los hombres con anteojeras disfrutando sensaciones fantásticas en su burbuja,
en su aparato de proyección sensorial, nos ubica de nuevo en la parábola de la
Caverna de Platón, con personas ajenas a la realidad, esclavos sonrientes, quizás
domados con agua fluorada, con la libertad de usar aspiraciones invisibles de
burundanga o cannabis para expandir esa felicidad encriptada en su visor
virtual, una caricatura extraordinaria de dominación amigable e inclusiva.
Una tendencia hacia el homo alien,
descolgado de compromisos molestos, convertido en materia prima ideal para
moldear sociedades sin sueños ni imaginación, consumidores perpetuos de los
guiones estructurados por un cerebro global sin rostro.
Periodismo Independiente, 14/06/2016 @hnarbona en Twitter.