Dado este escenario, aprovecharé esta tribuna para refrescar algunos puntos que me parecen fundamentales de cara a una educación que no solo sea de calidad, sino que, esa calidad, sea útil para cada estudiante y para el futuro del país.
1. Ni los colegios ni la enseñanza superior (técnica y universitaria) enseñan a trabajar en equipo. Y esta es, precisamente, una de las principales exigencias de entrada que se buscan en los procesos de selección de personal. Distintos investigadores que han consultado a ejecutivos de recursos humanos sobre cuales son las principales falencias que encuentran en quienes se inician laboralmente, coinciden en esta exigencia tan esencial como olvidada en las aulas. Con suerte, se tienen ciertas ideas para interactuar en un grupo, pero, de ahí a operar bajo la lógica de equipos de alto desempeño, hay una distancia demasiado grande. Preparar para el trabajo, es preparar para lo que se necesita en esta dimensión de la vida. Hacer lo contrario, a costa de estos contenidos es, esencialmente, una irresponsabilidad.
2. Ni los colegios ni la educación superior, desarrolla la búsqueda de un sentido trascendente de una profesión. Cuando se le pregunta al recién egresado (técnico o profesional) por qué quiere trabajar, su respuesta inicial es, con indeseable frecuencia, “para ganar dinero”. Hay una gran debilidad al no lograr que, nuestros estudiantes, salgan con un sentimiento vocacional claro. Al no mostrar, desde los primeros años educacionales, el abanico de opciones laborales y de desarrollo personal que provee la sociedad actual, llevamos a que los estudiantes, cuando deben elegir “qué estudiar”, se enfocan en los ingresos potenciales que podrían recibir, más que en las opciones que les permitirá sentirse más satisfechos consigo mismo. Transformar el sueldo en una finalidad en si mismo, da cuenta de una ceguera vocacional que lleva a que, crecientemente, encontremos que personas, aún con su título en la mano, siguen deambulando desconcertados como adultos, en una sociedad donde no logran saber cual es su espacio, que les permita contribuir al mismo tiempo que son felices.
3. Se olvida desarrollar el emprendimiento personal, y construir desafíos propios para actuar orientados e impulsados por ellos. Esto, en no pocas circunstancia impacta en los niveles de empleabilidad, dado que la única puerta que tocan los recién egresados es la de los empleos asalariados, olvidando espacios de autonomía que, en ocasiones (dependiendo del tipo de estudios), pueden resultarles incluso más rentables y disponibles para ellos. No abordar de manera efectiva esta dimensión de la formación profesional provoca, además, que un porcentaje muy alto de emprendimientos, terminan en fracasos. En la educación media, todo estudiante debería egresar con herramientas concretas, practicas y válidas que les permitan activar planes exitosos de supervivencia (económica y vocacional) si, por la razón que sea, no puede continuar con sus estudios técnicos o superiores. En este plano, los temas de creatividad, iniciativa y proactividad deberían ser contenidos transversales, obligatorios de cualquier malla curricular.
4. En ningún nivel formativo se enseña a vivir en esta época de cambios tan rápidos y continuos como imprevistos. Esto genera una excesiva resistencia a ellos, propio del natural temor a lo desconocido. Acostumbrarse a desenvolverse en condiciones en que las incertidumbres son mucho mayores que las certezas y a planificar los proyectos personales incluyendo “protecciones” que les permita hacerse cargo de los vaivenes propios de toda sociedad viva, son aspectos que también entran al listado las carencias de nuestros proyectos formativos.
5. No se desarrolla el pensamiento crítico. Los jóvenes tienden a “seguir la corriente”, sin enfrentar los problemas o los cambios de perspectivas, más bien tratando de mimetizarse con la posición de las jefaturas ocasionales. Al ocurrir esta situación, se instala en los trabajadores jóvenes, desde su inicio, un estilo laboral caracterizado por la sumisión y la repetición de tareas, sin que haya espacios para activar miradas creativas para su ejecución. Si esto no es deseable para quienes entran al mundo laboral desde la enseñanza media, para quienes lo hacen desde las carreras técnicas y, especialmente, desde el nivel universitario, resulta de una extrema gravedad. Tal vez, puede ser uno de los aspectos que expliquen el porqué, como país, en Chile estamos tan mal en materia de innovación y desarrollo creativo.
6. Son claramente insuficientes los recursos (públicos y privados) que se destinan a la educación técnica. Hay una suerte de lamentable desprecio social por este nivel educacional. Esto se observa, por ejemplo, en el sueño de cada familia de que su hijo/a sea universitario/a, pese a que son crecientes las carreras técnicas que están mejor valorizadas que las universitarias. Este reemplazo de vocaciones por falsos conceptos de valor social, lesiona la convivencia comunitaria dado que el mercado de profesionales comienza a superar la oferta de empleos para estas personas con lo que, buena parte de ellos, termina trabajando en funciones técnicas con la inevitable frustración que ello les provoca. Acá el desafío es de la sociedad en su conjunto, pero un rol no menor es el de los profesores de la educación media, al interior de la sala de clases.
Como conclusión, en nuestro país aún no hemos sido capaces de instalar los urgentes y fundamentales puentes que comuniquen satisfactoriamente el mundo de la educación con el mundo del trabajo. Mientras ello no ocurra, seguiremos hipotecando oportunidades de desarrollo, de crecimiento país y, por sobre todo, fortaleciendo frustraciones entre nuestros jóvenes que, muchas veces, aún ya titulados, todavía no saben por donde quieren caminar la vida como adultos. Más grave aún, cuando la persona no concluye sus estudios, queda a la deriva, pues no es competente en nada especial, pero suma el dolor de esperanzas que pasan a ser nuevas utopías de su vida.
Comentarios
No tengo más que aportar a tus comentarios, como no sea que coincido en todos sus aspectos. Mientras no se diseñe una ruta de desarrollo que integre Formación conceptual - Valores - Vocaciones - y Preparación para la vida adulta, siempre estaremos frente a brechas que en algún momento harán crisis. El asunto es transversal y cubre todo el tiempo educacional de las personas.
Te agradezco tu tiempo y tus reflexiones.
El tema que has desarrollado en esta oportunidad tiene mucho que ver con mi carrera profesional docente.
Mi ámbito de acción está centrada en la enseñanza básica, donde los estudiantes (personas) internalizan o aprenden múltiples conocimientos y valores, que ocuparán durante los siguientes años de estudio en Educación Media y Universitaria o Técnica Profesional, si terminan sus estudios.
Conozco muy de cerca esta realidad con respecto a los puntos que planteas, y te encuentro mucha razón en cada uno de ellos entendiendo este tema a nivel global, respecto de la educación. Pero, debo reconocer con mucha pena, que donde más ocurre es en la Educación Particular Subvencionada, lo que no quiere decir que no se dé en la Educación Privada.
Sin embargo, para hacer un aporte, tengo que mencionar que el Estado, no importando sus gobernantes hasta ahora, no han valorado suficientemente la EDUCACIÓN como una forma de generar mejores condiciones de vida para las personas y la sociedad en su conjunto.
Antes y ahora, hasta el momento, nuestros líderes de Gobierno y Oposición, representados en el Ejecutivo y en el Parlamento, están más interesados en ellos mismos, en ser reelectos una y otra vez, salvo excepciones, no han sido capaces de construir un Sistema Educacional para nuestro país, desde que se inicia la Enseñanza hasta que concluye con una certificación, que las personas están aptas para insertarse a la vida laboral en donde pondrán en práctica los aprendizajes logrados en los trabajos que les son afines.
Sin duda, muchas de estas falencias que mencionas respecto de la labor que nos corresponde como educadores tiene que ver con el Sistema Educativo imperante en Chile, en que el Estado no regula la calidad de docentes que necesita Chile para desarrollar su Proyecto País. Cualquier persona puede ser docente, no importa su puntaje para ingresar a pedagogía, ni sus condiciones (Competenc
Respecto de las carencias en habilidades blandas, que son básicas para una adecuada inserción laboral, sumo a tu juicio, el hecho de que no forman parte de las mallas formativas de los futuros formadores y, por lo mismo, tienen una carencia desde su origen. De alguna manera el comentario de Patricio apunta al mismo asunto, de modo que, claramente es una tarea pendiente.
Respecto de no entender el sentido trascendente de la educación, posiblemente se deba, al menos en parte, a carencias vocacionales de los propios profesores (por ejemplo, muchos que querían ser médicos, pero que el puntaje y notas solo les permitió ser profesores de biología).
En cuanto a los otros dos puntos que explicitas, solo puedo decir que coincido contigo.
Gracias por tu tiempo para comentar.
Es una síntesis interesante de habilidades blandas que no son trabajadas adecuadamente en el sistema escolar como tampoco en la educación técnico profesional. Una de las razones que explica que no se logren como aprendizajes, se debe a qué enseñarlas requiere que el docente posea una formación cultural amplia y profunda. Desgraciadamente, faltan muchos con buena y aceptable cultura.
De todos los puntos valoro que recogieras el 2 tan olvidado por la inmediatez del modelo económico vigente; el 5, porque el temor de muchas jefaturas anula el pensamiento crítico y, el 6, porque debe haber más inversión estatal pero no con instituciones no acreditadas o acreditadas con críticas..
Has colocado el acento en un asunto capital que explica parte importante de la situación actual. Me refiero al hecho de que los cambios en serio son de tan largo plazo (de generaciones como dices tu) que pierden "atractivo político" y las soluciones se quedan solo en aquellas que tienen visibilidad en el corto plazo. Con ello, se sigue perdiendo tiempo, y recursos, en la instalación de soluciones que sigan su proceso y, en algún momento den frutos concretos de impactos permanentes.
En esta lógica también cabe tu alusión a la gran debilidad en la formación de los formadores, aspecto que, en si mismo, es un tremendo tema.
Gracias por tu tiempo al comentar.
¿Puede el país con recursos frescos cambiarse realmente este panorama?... (ya que esta es la solución que se ha planteado en estos dias)
Creo que con generaciones de por medio, ya que no solo de recursos frescos está hecha la plataforma desde la cual podemos generar educación. Como sea, creo que es critico, en todo caso, empezar ahora...
Agradezco que compartas tus ideas, y nos permitas opinar al respecto. saludos cordiales.....
En este caso no creo que se de el dilema de qué es primero, el huevo, o la gallina. Ambos aspectos, el que planteo en mi columna y el que destacas tu, deben ir en paralelo. Ninguno de los dos está supeditado al otro.
Esto porque se trata de sujetos distintos. Cuando abordamos el asunto de las equidades laborales, estamos aludiendo a quienes ya han egresado (aunque solo sea transitoriamente) de la fase formativa. Mis apuntes aluden a quienes están aún en esa fase y, por lo mismo, para extremar el punto, coloqué la imagen de un niño casi bebé.
En consecuencia, como yo veo el asunto, la frase debería ser "sembremos para que nuestros hijos puedan cosechar". Al menos, para mi, el tener la oportunidad de poder sembrar ya es parte de mi cosecha.
Te agradezco tu tiempo, porque has abierto una perspectiva fundamental para el desarrollo global de las sociedades.
Nadie puede tener más derechos que los que se pueden comprar con los bienes y servicios que produce su familia, porque no podemos birlar a un esforzado para favorecer a un indolente.
Por otra parte ¿qué educación podemos inculcar si la esencia de la sociedad tolera eso, que es la madre de las injusticias?.
Primero debemos buscar la justicia en las relaciones laborales, es decir que a los operativos se les pague por el valor de lo que producen y no sólo por lo que necesitan para estar dispuestos a trabajar al día siguiente.
Pongamos en práctica el "Siembra, y cosecharás" y abandonemos de una buena vez el "siembra, nosotros cosechamos y cubrimos tus gastos para que quieras venir a trabajar mañana"