BIEN SER, BIEN ESTAR
Cecy Valerio
¿ Qué contagiamos?
“ Ser feliz no es un derecho, es
un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio”. Facundo
Cabral.
Salimos del concierto con una
agradable sensación de paz, alegría y esperanza. Sus canciones y palabras nos
contagiaron esa noche. En una época de malas noticias, de tensión cotidiana, de
de temor, intolerancia y exclusión
social, escuchar a Facundo Cabral fue sin duda un remanso para todos los que
asistimos al teatro Doblado en León en su última gira por nuestro país. El
testimonio de su vida y la manera de expresarlo a través del canto, nos contagio de su grandeza y de su sencillez.
Nos inspiró un gran deseo de seguir amando la vida que, después de todo, es
hermosa.
Podríamos decir: “Claro, él era
exitoso, tenía buenos ingresos, era
famoso y eso lo hacía una persona feliz y enamorada de la vida”, sin
embargo su vida temprana estuvo marcada por la pobreza, la miseria, el hambre.
Como seres humanos todos tenemos opciones, y optar es una tarea de cada día, de
cada instante. Cabral optó seguramente por el amor a la humanidad, a Dios, al
arte, a los amigos, a la naturaleza, a lo pequeño. Tuvo el don de poder
transmitirlo, cantarlo, recitarlo y contagiarlo.
Admirador tanto de una puesta de sol
como de una obra de Caravaggio, tan amigo de un vagabundo como de Teresa de
Calcuta, asombrado por una poesía de Whitman así como por las palabras suaves de un niño, este habitante
del mundo que no reconocía fronteras (esas las inventaron los gobernantes-decía-), dejó de existir el pasado 9 de julio, cuando fue asesinado en Guatemala después de
dar un concierto. Las expresiones de
tristeza, de indignación, de impotencia no
se hicieron esperar en todo el mundo. “ Se fue, pero se queda su canto, su poesía,
sus palabras”, decían algunas pancartas.
Y me refiero a ese contagio que, como
Cabral, vamos dejando los seres humano en cada paso que damos. ¿ Qué
transmitimos con nuestros gestos? ¿ Qué inspiramos a los demás con nuestra
presencia? ¿Cómo permean nuestras palabras en los demás?, ¿ Qué les dice mi
persona, como amiga, como maestra, como mamá? Sabemos que las actitudes se
contagian. La agresividad, el pesimismo,
el desánimo, la flojera, lástima, hasta el chisme. Pero también la alegría, la
ilusión, el entusiasmo, la risa, la paz y el optimismo.
Facundo Cabral tuvo la fortuna de ser
reconocido mundialmente por sus canciones y enseñanzas. Nos contagió de cosas
buenas que aún recordamos. Sin embargo, en nuestros pequeños ámbitos todos
podemos emitir señales de nuestro
actuar, sentir y pensar que permean en
los demás, de ahí que nuestra presencia sea grata o desagradable. Ser
diligentes en esta tarea, es un gran reto.
A veces inconscientemente tenemos la costumbre de quejarnos de todo: el
clima, las prisas, la gente, el tráfico, la comida; de criticar a los demás y encontrar
el negrito en el arroz; de chismorrear o
de unirnos a comentarios negativos. Me encanta una recomendación de Erick Fromm: “No reaccionar de la misma
forma ante los clisés y las trivialidades, sino de una manera directa y humana.
Descubrirás que esa gente modifica su conducta”. En otras palabras no dejarnos llevar por lo
que otros nos contagian de manera negativa. Al contrario, seguir nuestro
sendero de crecimiento personal cuidando qué es lo que nosotros, concentrados
en nosotros mismos, podemos inspirar,
transmitir, radiar y contagiar a los demás. Un abrazo.