Un sueño escrito
Literatura | 25/02/2011
Desde que tengo uso de razón, dedico horas interminables a la escritura. Días y noches creando, para algún ser queridos, para amigos o lectores anónimos que casualmente topan con algunos de mis textos.

Con el paso del tiempo y la gran variedad de tecnologías de la comunicación, he conocido a cientos de personas que experimentan la misma situación. También he podido acceder a sus obras, las cuales en ocasiones y a mi humilde opinión, sueles ser mejores que las de muchos escritores de renombre y muchos títulos publicados.

Es así que me pregunto, ¿qué ocurre hoy con el mundo editorial? Una primera respuesta fue pensar que éste había ingresado en decadencia, sin embargo, a diario sabemos de presentaciones de libros. Igualmente, si un escritor desconocido presenta una propuesta a la editorial, seguramente con algo de paciencia obtendrá una respuesta y con algo (bastante) de dinero, podrá llevar a cabo su cometido. Por todo esto llegué a la conclusión que el mercado editorial no está en caída libre, sino que ha colapsado en las garras del tirano capitalismo, que osa convertir cualquier objeto o actividad en un frío listado de cálculos y precios. Increíblemente la literatura ha sido víctima de este mercenario.

Es de este modo, como una tarea que hasta hace poco tiempo remitía al placer (ya sea de la lectura o la escritura propiamente dicha), hoy queda liberada a la suerte de unos pocos. Y en este grupo selecto se hallan tanto escritores como lectores, pues indirectamente, existe un recorte del amplio mundo letrado, tal vez no por selección de contenidos, sino por elección de autores.

Comentarios

8 - Melina Jaureguizahar Serra - 02/03/2011 11:26
Muy de acuerdo contigo, Mundo Insurgente! Gracias por el comentario!!
7 - Mudo Insurgente - 02/03/2011 00:17
Por experiencia propia, puedo asegurar que el mundo editorial está excesivamente viciado y con un ambiente perjudicial para la progresión de la cultura y la aparición de nuevos escritores con valía. Las tres principales razones, salvo excepciones, para poder acceder a la posibilidad de publicar un libro son: tener un nombre consolidado, tener enchufismo dentro de la estructura editorial o tener run apoyo económico. Por desgracia, en mi opinión, la situación es desoladora y creo que ahora mismo es el mercado cultural donde es más difícil no destacar, sino, simplemente, estar. También es cierto que existe una sobresaturación de manuscritos sin calidad que rondan de casa en casa terminando la mayoría en la basura, lo cual co-lateralmente hiere a los autores noveles.

Felicidades por tu artículo.
6 - Melina Jaureguizahar Serra - 28/02/2011 16:11
Gracias Mila!!!! Te quiero amiga!!
5 - Mila Roldán - 28/02/2011 14:51
Certeras valoraciones que laten más allá del interés económico que daña la cultura en general y el empeño de los que aman las letras. Mientras tu sigue brindándonos las tuyas que somos bastantes los que te seguimos.
4 - Melina Jaureguizahar Serra - 25/02/2011 19:59
Gracias Miguel por tu comentario. Es muy real lo que dices... habrá que buscar el modo de llegar a más lectores. Tal vez, la respuestas esté en optar por nuevos formatos.
3 - José Miguel Cruz - 25/02/2011 18:11
Felicitaciones por la columna.

Ceo que la realidad actual de la literatura no sólo ha sido responsabilidad de las editoriales, sino también de nosotros, los lectores, quienes hemos cambiado nuestros hábitos y preferencias a la hora de adquirir conocimiento y buscar entretención, en desmedro de la literatura.

Creo que la avalancha digital -parte responsable de nuestros cambios de hábitos- llega para quedarse, de modo que el mundo literario deberá, al igual que muchas industrias, buscar la manera de reinventarse para recuperar el sitial que solían ocupar.

Saludos.
2 - Melina Jaureguizahar Serra - 25/02/2011 17:56
Es cierto Oscura, gracias por el apoyo!
1 - María (Oscura Forastera) - 25/02/2011 17:52
Muy buen articulo, felicidades.
Como escritora y autora en la sombra, mi opinión es que las editoriales, han puesto precio al arte literario, el cual no tiene precio.
Un beso.
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