La petición “venga tu reino” se
repite a menudo por todo el mundo, sobre todo en paıses donde la mayorıa de las
personas dicen ser cristianas. Pero ¿cuantas perso nas saben realmente lo que
estan pidiendo? ¿Repetirıan esas palabras de buena gana si supieran que cuando
estas se cumplan Dios juzgará a los gobiernos terrestres y destruirá a todos los
que se opongan al Reino de Dios? (Dan. 2:44; Luc. 19:27.) Estas preguntas se
vuelven más importantes debido a tres hechos destacados: 1) El Reino o gobierno
de Dios fue establecido en 1914, y en ese año Jesús empezó a gobernar como Rey
(Rev. 12:10). 2) Vivimos en los ´ ultimos días del sistema de cosas actual (Mat.
24:3; 2 Tim. 3:1-5). 3) Ningún gobierno ni partido político de la Tierra ha
reconocido realmente al Reino de Dios ni se ha sometido a su soberan ´ ıa (Sal.
2:2, 3; Rev. 11:17, 18). ¿Por qué no se ha tomado en cuenta al Reino de Dios?
¿Verdad que mucha gente anhelan un gobierno mejor? ¿No se dedican mucho tiempo y
esfuerzos a tratar de solucionar los problemas de los gobiernos actuales? Todo
lo anterior es cierto, pero la mayoría de la gente no comprende quién es la
fuente de los problemas y cuánto poder tiene.
La Biblia nos dice
claramente que “el mundo entero [está] en el poder del inicuo” y que ´ el, “el
que es llamado Diablo y Satanás, [...] está extraviando atoda latierra habitada”
(1 Juan 5:19; Rev. 12:9). Satanás ha cegado a las personas hasta el punto de que
muchas ni siquiera creen en su existencia.
Además, ha logrado manipular
a la mayor parte de la humanidad para que rechace el Reino de Dios y se oponga a
su autoridad (2 Cor. 4:4). Ah ´ ı es donde entramos los testigos de Jehová.
Tenemos el privilegio de abrir los ojos de las personas “para vol- verl[a]s de
la oscuridad a la luz y de la autoridad de Sa- tanás a Dios” (Hech. 26:18). Hoy
día, casi ocho millones
Texto del año 2014 “Venga tu reino.” (Mateo
6:10)
de Testigos colaboramos para realizar dicha tarea. Nos alegra
enormemente que se nos haya considerado dignos de recibir dicha asignación (Mat.
28:19, 20). Ahora bien, nosotros no vamos a convertir al mundo. De hecho, Jesus
declaró que la mayorÏa de la humanidad no encontraría “el camino que conduce a
la vida”; más bien, seguirían por “el camino que conduce a la destrucción” (Mat.
7:13, 14). Jesus predijo que las “buenas nuevas del reino se predicarían] en
toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones” antes de que
viniera el fin (Mat. 24:14). Usando como referencia el día de Noé, Jesús nos
ayudó a comprender cómo reaccionaría la gente a nuestra predicación. Aunque Noé
fue “predicador de justicia”, quienes lo rodeaban no escucharon su advertencia
respecto a la destrucción que se acercaba. La Biblia dice que “no hicieron caso
hasta que vino el diluvio y los barrió a todos” (2 Ped. 2:5; Mat. 24: 37-39). En
la actualidad, solo las personas de buen corazón escuchan nuestras advertencias.
Escuchan las buenas nuevas del Reino de Dios, pues comprenden que estas “son, en
realidad, el poder de Dios para salvación a todo el que tiene fe” (Rom. 1:16).
El control que Satanás ejerce sobre la Tierra pronto desaparecerá. Los seres
humanos ya no se dominar ´ an unos a otros para hacerse daño (Ecl. 8:9). Los
muchos gobiernos en conflicto que hay en la actualidad serán reemplazados por
uno solo, el Reino de Dios en manos de Jesucristo (Is. 9:7; Dan. 7:13, 14; Rev.
11:15). Bajo este gobierno perfecto disfrutaremos de paz, justicia y rectitud.
Además, Dios atenderá todas nuestras necesidades físicas (Sal. 72:16; 145:16).
Pero ¿estaríamos contentos con todas esas bendiciones si la enfermedad y la
muerte siguieran existiendo? El gobierno de Dios también solucionará esos
problemas.
Dios promete en la Biblia: “Voy a hacer nuevas todas las
cosas”. El dolor y el sufrimiento seran eliminados para siempre. Sí, “la muerte
no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores
han pasado”. ¡Alabemos a nuestro Dios! Sí, Jehová, que “venga tu reino” (Rev.
19:6; 21:3-5).
magogra