Introducción
Pretendemos
dar a la luz un desconocido trabajo del economista español Manuel María
Gutiérrez, consistente en una bibliografía sobre ganadería, elaborada en 1841,
lo que nos permite no sólo completar el conocimiento de este economista, sino,
además, conocer las obras existentes sobre la materia en ese momento histórico.
El trabajo pretendía asesorar a la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos
del País para que pudiera cumplir un encargo oficial relativo a la elaboración
de una cartilla pecuaria[1].
Al ser abolida la Mesta[2],
el gobierno decidió que era necesaria la redacción de una cartilla breve y
sencilla con observaciones y conocimientos adquiridos por los ganaderos, además
de recoger los adelantos realizados en el extranjero sobre la mejora de las
razas, el refinamiento de las lanas y otras cuestiones prácticas de ganadería,
aplicado todo a la realidad española. Esta cartilla tenía que ser útil hasta
que se estableciesen nuevas leyes en un código rural. Esta cuestión es
importante porque, si hasta ahora las cartillas agrarias tenían una función
eminentemente pedagógica para los campesinos, la cartilla pecuaria tenía una
dimensión legal como si se tratase de un informe técnico previo a la redacción
y aprobación de una ley. Lamentablemente, el encargo no se coronó con el éxito.
Manuel María Gutiérrez y la ganadería
Manuel
María Gutiérrez fue uno de los
autores más experto en ganadería en España en plena revolución liberal, además
de su importancia como economista, faceta ésta que ya sido estudiada por
Marjorie Grice-Hutchinson[3].
En primer lugar, Manuel María
Gutiérrez tradujo la obra de Ternaux, Memorias
sobre la utilidad de la importación y cría en Francia del ganado lanar, Madrid,
1831. Pero no se contentó con una simple traducción, sino que analizó y comentó
estas Memorias, aplicando los
conocimientos al caso español, en la misma línea que desde el siglo XVIII los
más importantes traductores de obras agropecuarias pretendieron con su labor.
Además y esto es, sumamente importante, consideró que esta obra podía servir
para redactar una cartilla ganadera. Lo curioso es que en la bibliografía que
aportó a la Matritense no aludía ni al original ni a la traducción de esta
obra.
En 1835 y en Madrid se publicó su Informe sobre el ganado merino: castración,
exportación y otras cuestiones dado al Estamento de Ilustres Próceres. Este
informe es fruto de una disposición de la cámara legislativa. Al parecer, en
1834 se nombró una comisión para que recabase la opinión de expertos, con el
fin de preparar un dictamen sobre la conveniencia de prohibir la exportación
del ganado merino. En esta comisión actuaba de secretario un importante
personaje relacionado con la agricultura y con la Sociedad Matritense, Juan
Álvarez Guerra, que fue el que encargó el informe a Gutiérrez, habida cuenta
del conocimiento demostrado con su traducción. Dicha petición iba dirigida en
forma de interrogatorio con trece cuestiones a contestar. En general, el autor
se mostraba contrario a cualquier restricción a la libertad de exportar ganado,
así como, era contrario a los privilegios de la Mesta y pretendía que se
consiguiese la reconciliación entre los intereses ganaderos y los agrícolas,
pero siempre defendiendo el principio de la propiedad, al no defender que no se
pusiesen trabas al cerramiento de las propiedades. Esta postura contrasta con
el giro proteccionista en el pensamiento de este economista en aquellos
momentos, según nos demuestra Marjorie Grice-Hutchinson en el trabajo citado,
aunque este proteccionismo estaba más vinculado a los intereses industriales
del textil catalán.
La
bibliografía para la Sociedad Matritense
Entre las distintas tareas que
emprendió la Sociedad Económica Matritense para intentar cumplir con el encargo
gubernamental de elaborar una cartilla pecuaria, estuvo la de recurrir a la Real Junta
de Aranceles para que remitiese cuanta información tuviese en su poder sobre la
cuestión. Para ello se pusieron en contacto con su secretario, a la sazón socio
honorario de la Matritense, el economista Manuel María Gutiérrez, que se brindó
a colaborar. Así pues, se decidió incluir a Gutiérrez en la comisión creada en
el seno de la corporación para esta cuestión, pero su colaboración tardó en
llegar por sus muchas ocupaciones.
Por
fin, Gutiérrez fechó informe bibliográfico el 23 de abril de 1841, y que
remitió a la comisión de la Matritense. De los listados que ofrecieron otros
socios es, sin lugar a dudas, el más importante. Su bibliografía está
acompañada de algunos comentarios breves que le añaden, lógicamente, interés.
Por nuestra parte, hemos realizado un esfuerzo para aportar más datos sobre
estas obras y sus autores; de ahí las alusiones y notas propias.
El
autor presentó un informe, dividido en siete puntos, con el fin de satisfacer la
demanda de la Matritense y para estimular a la corporación a que acometiese la
tarea de introducir el ganado inglés de lana larga, después de los fallidos
intentos del ministro Luis López Ballesteros.
El primer punto sería de tipo general para todas las
ganaderías, unas instrucciones para propietarios y ganaderos. Cinco obras se
incluyen en este apartado. En primer lugar, la edición póstuma de una obra de
Daubenton (1716-1800) del año 1820, en París. Este autor fue un naturalista
francés, además de médico, que enseñó en la cátedra de Historia Natural en el
Museo de París, destacando, además, por ayudar a Buffon en las descripciones
anatómicas de los animales de su monumental Historia
Natural[4].
Por lo que nosotros sabemos, Daubenton sacó a la luz en 1782 una Instrucción para pastores y ganaderos,
que fue traducida al castellano por Francisco González, maestro de la Real
Escuela de Veterinaria, en el año 1798.[5] Al
parecer, se encargó a González la traducción del extracto de la obra que se
había publicado en 1785 pero con unas adiciones adecuadas al caso español. Para
ello, González visitó Villacastín[6] y
otros lugares de Castilla para documentarse[7]. La
obra estaría organizada en lecciones con preguntas y respuestas. Gutiérrez
alude a la edición francesa del año 1820, que sería la sexta, aunque parece
extraño que no se refiera a la traducción, quizás porque ésta era del extracto
no de la obra general, o porque prefería que se emplease la obra original y
para ello aludiera a una edición más reciente, aunque sabemos que había, al
menos, una séptima edición de 1828. El autor también alude a una edición del
año 1822, que denomina Cartilla de
Pastores en diálogos y, que, llevaría el título francés de, Extrait del’instruction pour les bergers et
les propietaires de trompeaux ou Catechisme des bergers.
En este mismo capítulo se cita el libro de Tessier sobre
el ganado lanar. Esta obra fue publicada en 1811. El autor era miembro del
Instituto de París. Tessier era el abate del que el Espíritu de los mejores diarios publicó traducido al castellano en
el año 1790, en su número 227, un Plan de
las experiencias que deben hacerse para formar el cuadro raciocinado de la
agricultura de un reino[8].
En otro de los listados bibliográficos de los socios de la Matritense vemos a
un Tessier colaborando con Juan Bautista Hizard en una obra sobre las
enfermedades del ganado lanar, publicada en París con fecha de 1822. Ni esta
obra ni su autor son citados por Gutiérrez en ninguno de los puntos en los que
dividió su bibliografía, a pesar de que la mayor parte de las citas son de obras
francesas. El único texto traducido de este veterinario al castellano fue su De la garantía y de los vicios
rehiibitorios en el comercio de animales domésticos, que Pedro Rovira
vertió al castellano y publicó en Barcelona, en 1839[9]. Por fin, en este primer punto Gutiérrez aludía
al manual sobre el perfecto pastor de Robinet, publicado en París, en 1826.
El segundo punto se dedica a las enfermedades y sus remedios.
Como primera obra, el autor alude a una instrucción sobre enfermedades
gangrenosas que en primavera podían sufrir tanto el ganado lanar como el vacuno,
de Filiberto Charert.
Las enfermedades contagiosas podían estudiarse, también,
en una texto de Gasparin que publicó en París en 1821. Este conde y agrónomo
francés llegó a ministro y par de Francia, además de destacarse en las guerras
napoleónicas como oficial de estado mayor de Murat en la campaña de Polonia de
1806. Al ser herido en la guerra, se retiró de la vida militar para dedicarse a
la política y al estudio de la agronomía[10].
Sobre las enfermedades concretas del ganado vacuno,
Gohier imprimió un folleto en 1814.
Otra obra aludida referente a este apartado aunque más
centrado en las epizootias del ganado ovino sería la de Devillaine. También
sobre este ganado, el conde Enrique de Chastenay, propietario ganadero, publicó
en 1817 otro libro.
La morriña -hidropesía de las ovejas- también conocida
como comalía[11],
estaba tratada por Gilbert en un folleto de 76 páginas. Este autor fue un
veterinario francés que terminó sus días en España, en 1800. En varios números
del año 1799, el Semanario de Agricultura
y Artes dio a conocer la traducción de una memoria de este autor que fue
premiada por la Sociedad de Agricultura de París.
Otra monografía recomendada sobre una determinada
enfermedad, como era la sarna, sería la del alemán Walz, aunque Gutiérrez
manejaba la traducción francesa.
Sobre remedios para curar las enfermedades citará, en
primer lugar, una cartilla para pastores, que aparece sin autor y que era
voluminosa, porque constaba de 168 páginas. Para sanar el llamado “mal blanco”
se recomendaba un breve folleto de 9 páginas de Morell de Vinde. Este autor
también había publicado otro folletito sobre el “cáncer contagioso”.
Para terminar este capítulo, nuestro protagonista señalaba
el opúsculo de Collaine, publicado en Metz.
El tercer punto agrupaba las obras sobre cría,
conservación, perfección y reproducción del ganado lanar. Duquesnoy imprimió,
en Nancy, una memoria sobre la cría del ganado lanar y los medios para
perfeccionar su especie. De esta obra, aconsejaba Gutiérrez que se leyese el
capítulo segundo que llevaba por título: “ Obstáculos que se oponen a su
propagación y medios de vencerlos”. En dicho capítulo se incluían conocimientos
para la construcción y conservación de las majadas y apriscos, así como
cuestiones sobre alimentación. También, parecía interesante consultar el
capítulo cuarto sobre los medios para conservar, multiplicar y mejorar la
especie donde, además, trataba de enfermedades y sus curaciones.
La cría de merinos estaba tratada en relación con sus lanas
por Lhorme en una obra del año 1817, siendo importante que se consultasen, al
respecto, desde el artículo cuarto al
vigésimo.
Para el caso específico de los merinos españoles,
Lastiere había publicado una obra. Aquí convenía la lectura de los capítulos
primero, octavo, noveno y decimotercero, así como la memoria e instrucción que
acompañaban, siempre según Gutiérrez. Epluche publicó un folleto en forma de
contestaciones a propietarios del ganado merino.
Para Gutiérrez era fundamental la memoria de Gasparin
sobre la cría de los merinos comparada con la de las demás especies y que vio
la luz en 1825.
El vizconde de Perrault, junto con Fabry hijo y Girod de
l’Ain, publicaron en 1824 un nuevo tratado sobre ganado lanar y su lana, siendo
importantes la sección segunda acerca de las propiedades de la lana, y la
sección cuarta sobre las relaciones que tienen las propiedades de la lana con
el estado de la piel y la estatura del carnero. También debía consultarse el
capítulo tercero acerca del vellón merino mientras está en el cuerpo del
animal, su esquileo y la clasificación de lanas o de vellones, así como su
lavado. Estos tres autores eran propietarios ganaderos en Naz. Esta obra se
tradujo al castellano, posteriormente, en 1856, por Esteban Pastor, siendo diputado
a Cortes. Este autor segoviano ya destacó desde joven por su interés, tanto por
la agronomía como por la ganadería, como demuestra un folleto contra la Mesta y
el diezmo. También escribió obras de economía con clara influencia de Adam
Smith y Say. Hizo carrera política en el Trienio en puestos de hacienda y de
administración territorial, terminando como diputado en el reinado de Isabel II,
en el Bienio Progresista[12]. A
la traducción se le añadió un estado actual de la industria lanera por el
marqués de Perales, a la sazón presidente de la Asociación General de
ganaderos, y por Miguel López Martínez, director de El Eco de la Ganadería.
Gutiérrez recomendaba la lectura de las Observaciones sobre el ganado lanar,
hechas por el espacio de veinte años en las inmediaciones de Ginebra, de Lullin
y que se imprimieron en dicha capital.
En el listado bibliográfico se citan tres informes dados
a las tres clases de ciencias, matemáticas y física del Instituto de París
sobre las mejoras introducidas en el establecimiento de Rambouillet.
Giron de Buzaruyngues editó un folleto sobre examen de
las distintas especies de merinos y modo de criarlos.
La última obra citada en este tercer punto sería la Memoria sobre las mejoras del ganado lanar y
las causas que en ellas han influido, por Ogier
El cuarto punto trataba sobre los lavaderos y sólo se
cita un opúsculo de Perrault y de Girod de l’Ain sobre los lavaderos de Naz.
El quinto punto versaba sobre las mezclas y cruzamientos
del ganado. La primera obra era la de Carlos Pirtet que, en Ginebra, publicó
unas Memorias sobre el ganado merino de
lana superfina, mezclas y cruzamientos.
La Asociación Real de Naz publicó en 1829 un folleto
sobre los Principios que deben dirigir a
los ganaderos para la elección de moruecos merinos. Errores que deben evitar en
cuanto a la adopción de este o de aquel sistema de mejoras.
El siguiente punto, el sexto, se dedicaba
monográficamente al ganado inglés de lana larga. La primera obra es del Barón
de Montmart Boisse con su Razas ovinas o manual
para la cría de ganado lanar de lana larga y sus diferentes especies, y que
editó en París. Este mismo autor tiene unas
Indagaciones sobre las diferentes razas y en particular la de Leicestershire[13]..
Este folleto se publicó en el año 1824.
La Sociedad de Agricultura sacó un folleto que llevaba
por título: Memoria sobre la cría del
ganado lanar de lana larga y medios para mejorar su raza.
Por fin, el séptimo capítulo bibliográfico se dedica al
ganado de cerda. La primera obra llevaría por título: Ensayo sobre la cría, conservación, multiplicación y perfección del
ganado de cerda, por Erik Viborg. Este libro, según nuestro autor,
incluiría conocimientos sobre las distintas especies, su alimentación,
enfermedades y curaciones.
Gutiérrez recomendaba, ya terminados los siete apartados,
que se tuviese en cuenta la Exposición
del conde de Polignac al conde Corbiere, ministro del Interior, sobre la
prohibición de exportación de lanas extranjeras, su exposición al Consejo Real
de Agricultura, las contestaciones de Girod y de Perrault, y la respuesta de
Polignac. Este texto no era eminentemente técnico, sino de naturaleza
económica, sobre exportación de un producto ganadero pero el autor afirmaba que
incluía aspectos que podían leerse por su utilidad para poder redactar la
cartilla pecuaria. Interesaba, además, la lectura de los trece boletines ya
editados de la Sociedad de mejoras de lanas que se habían publicado en Paris
desde 1825 hasta 1830.
[1] La documentación empleada se custodia en
el Archivo de la Real Sociedad Económica Matritense, A.R.S.E.M., legajos 316/2,
363/13 y 364/3.
[2] Sobre el final de la Mesta pueden
consultarse las siguientes obras: GARCÍA SANZ, A., “ La agonía de la Mesta y el
hundimiento de las exportaciones laneras: un capítulo de la crisis económica
del Antiguo Régimen en España”, en Agricultura
y Sociedad, nº 16, (1978), págs.
284-356, del mismo autor, “El final de la Mesta (1800-1836)” en ANES, G. Y
GARCÍA SANZ, A., págs. 189-203, y
también del mismo autor, “Los privilegios mesteños en el tiempo, 1273-1836: una
revisión de la obra de Julius Klein”, en RUÍZ MARTÍN, F. Y GARCÍA SANZ, Á.,
eds. Mesta, Trashumancia y lana en la
España moderna, Barcelona, 1998, págs. 65-89, GARCÍA MARTÍN, P., La ganadería mesteña en la España borbónica
(1700-1836), Madrid, 1988, y del mismo autor, La Mesta, Madrid, 1990, especialmente el capítulo IX, págs.
173-194.
[3] Véase su trabajo, “Las vicisitudes de un
economista: Manuel María Gutiérrez”, en GRICE-HUTCHINSON, M., Ensayos sobre el pensamiento económico en
España, Madrid, 1995, págs. 153-180.
[4] BUFFON-DAUBENTON,
Histoire Naturelle Generale et
Particuliere avec la Description du Cabinet du Roi, París, 1752-1758, véase
ANTÓN RAMÍREZ B., Diccionario de
Bibliografía Agronómica, Madrid, 1865, pág. 878.
[5] El aragonés González fue, además de
profesor maestro herrador y albéitar y un afrancesado, llegando a conocer
personalmente a Napoleón, por lo que, a la vuelta de Fernando VII, tuvo que
emigrar. Además de la traducción citada, este autor escribió una Memoria del ganado vacuno destinado a la
agricultura y comercio, Zaragoza, 1818, véase, ANTÓN RAMÍREZ, B., op.cit., págs. 242 y 890.
[6] Villacastín fue una de las poblaciones
segovianas más importantes en relación con el esquileo de las ovejas.
[7] ANTÓN RAMÍREZ, B., op. cit.,, pag. 194.
[8] ANTÓN RAMÍREZ, B., op.cit., págs. 725 y 928. Este trabajo no tiene que ver con la
agricultura sino con las semillas y las simientes en un experimento que
perseguía la elaboración de un catálogo.
[9] Rovira fue un profesor veterinario
catalán que, además de traducir esta obra, hizo lo propio del italiano con el
trabajo del naturalista Brugnoni: Observaciones
muy interesantes y experimentos practicados en varios animales, particularmente
en el ganado lanar sobre la cualidad venenosa y mortífera de la planta llamada
ranúnculo de los campos, la cual abunda en las huertas y sembrados de España,
y que se incluyeron en las Memorias de
Agricultura y Artes del año 1818, en su tomo VII, pág. 97, véase ANTÓN
RAMÍREZ, B., op.cit. pág. 920.
[10]
ANTÓN RAMÍREZ. B., op.cit., pág. 888.
[11] Como es sabido, la hidropesía consiste en
un derrame o acumulación anormal del humor seroso en cualquier cavidad del
cuerpo animal, o su infiltración en el tejido celular.
[12] Entre sus obras tenemos que citar las siguientes: Historia de las antiguas hermandades de
Castilla, Males que padecía la agricultura, Estado de la Agricultura y medios
para prosperarla en esta tierra de Segovia, Segovia, 1813; Consecuencias que producen los principios
exactos de Economía Política, aplicados a la naturaleza de los capiales de la
Provincia de Segovia, escrito dirigido a la Diputación provincial de
Segovia pero que no vio la luz hasta 1820; Reflexiones
breves sobre la funesta influencia de todos los sistemas de contribución que ha
habido, y hay en España, necesidad de adaptar uno justo y constitucional, y
cuál sea éste, Madrid, 1820; Moral
filosófica aplicada a las leyes de contribuciones en el diverso estado
económico en que se hallan las naciones, Madrid, 1822; Catecismo de Agricultura, Londres, 1824 con ediciones posteriores
en Córdoba, 1836 y 1839, así como en Madrid, 1839. Sobre este autor, GIL
NOVALES, A., Diccionario biográfico del
Trienio Liberal, Madrid, 1991, pág. 510.
[13] Gutiérrez alude al epígrafe que incluye
este folleto y que, al parecer, era de Colbert: “La industria de los pueblos y
la prosperidad de las manufacturas son la riqueza más segura de los Estados”