Permítaseme
reiterar que las encuestas no son instrumentos de predicción, por lo tanto sólo
nos dicen cuál es el escenario actual (o más cercano que se ha medido) acerca
de la situación electoral del país, especialmente a la que la mayoría de las
personas prestan atención: la intención de voto. Habiendo dicho esto, caben dos
precisiones más: como no predicen no fallan y como no predicen no aciertan.
Ergo, le invito a que conversemos acerca del escenario que mayor cantidad de
elementos nos ofrece, según el último estudio serio de opinión pública en
el país, que se ha difundido por medios de comunicación (http://www.nacion.com/nacional/Pais-favorito-meses-elecciones_0_1381461963.html).
a) El
período de análisis:
Tal como lo
señalara hace poco más de un mes atrás, es importante considerar el período en
el que se realiza el estudio. Primero porque en las opiniones, actitudes y
acciones políticas intervienen una gran cantidad de factores y por ello hay que
tener claridad qué sucedió durante este momento, esto porque la opinión pública
tiene comportamiento de "flujo" y por lo tanto cambia o es sujeto de
cambio, según los acontecimientos y situaciones que se presenten
principalmente. Segundo porque nos permite analizar cuáles de esos
acontecimientos o hechos intervinieron durante el período en que se realiza el
estudio. Siendo así, y con base en el estudio señalado (llevado a cabo entre el
8 y el 20 de noviembre) tenemos que durante este período se consolidaron las principales
estrategias de campaña para cada uno de los partidos políticos y de las
acciones de gobierno, tanto de política pública como comunicativas.
Si tomamos en consideración que durante este período el Gobierno
de la República decidió tomar como trinchera las redes sociales para dar a
conocer sus acciones, tenemos entonces sólo una muestra de que no cayeron en
tierra fértil, primero merced a la ya tendencia absoluta de mala imagen que se
afincó entre la ciudadanía desde hace ya mucho tiempo, además de que las mismas
redes sociales son adversas - en su mayoría, al igual que la sociedad que las
contiene - a la comunicación gubernamental (no podría ser de otra forma, pues
los internautas sociales no son una "especie distinta" de la sociedad
a la que pertenece) y tercero porque la información que por ahí transita es de
alcance limitado, como bien se sabe.
En segundo lugar se presentaron una gran cantidad de debates
presidenciales, académicos, mediáticos y demás, todos muy publicitados y
difundidos por los medios de comunicación, que se dan en un escenario donde
cobran mayor relevancia relativa precisamente virtud a los limitados esfuerzos
que pueden hacerse a través de propaganda dados los pocos recursos económicos
con que cuentan los partidos políticos para pautar. Si algún candidato decidió
no ir, su silencio esta vez fue mucho mayor y mucho más difundido por los
medios y resentido por la población.
Los anteriores son sólo dos elementos a mencionar que pudieron
haber jugado un papel preponderante durante el período en que se realiza la
consulta que nos convoca.
b) Escenarios:
Ahora bien, lo que nos muestra el estudio es que
se tienen varios escenarios. El primero y obvio, aunque no se dice tal cual, es
que ya estamos frente a una segunda ronda. Lo que dije hace poco más de un mes,
lo reitero: “La sombra del estancamiento y de la segunda ronda es el fantasma
que aqueja a Araya ya desde hace tiempo y se convertirá, al parecer, cada vez
más en una pesadilla para él y su equipo a medida que se consoliden las
tendencias electorales.” Bueno, ya la segunda ronda se convirtió en una
realidad. Al momento en que se realizó el estudio Araya está más de 10 puntos
porcentuales de alcanzar la Presidencia de la República en primera ronda. Lo
mismo es cierto para Villalta y Guevara, sus más cercanos adversarios.
Este escenario
termina de completarse con lo que varios analistas venimos insistiendo desde
hace ya mucho tiempo:
a) El PLN está
en crisis – igual que todos los demás partidos – y hoy se erige como la minoría
más grande, entre el resto de minorías partidarias. Simpatizar con un partido político
no es hoy un fenómeno que caracterice a la mayoría de la población costarricense
y de ello no escapa ninguna agrupación electoral.
b) Además,
deja ver que – algo que hemos venido también señalando ampliamente – es más la
población que está en contra de don Johnny Araya que aquella que le apoya. Es
hoy el candidato que mayor proporción de la ciudadanía señala como aquel por el
que nunca votaría. Así que el “techo”, tanto por partido político – porque ya
no tiene de dónde sacar más o crecer más entre simpatizantes liberacionistas –
así como por ser un candidato no deseado mayoritariamente, se convierten en los
dos factores que han venido marcando su estancamiento y ahora si decrecimiento.
c) Hartas
veces hemos dicho, quienes analizamos la situación política nacional, que lo
anterior es un factor estructural en Araya, por ello se ha señalado que a mayor
participación ciudadana en las urnas mayor probabilidad de una segunda ronda,
mayor probabilidad que Araya pierda o se le dificulte en demasía resultar
triunfante en el actual proceso electoral.
Merced a que
los resultados del estudio en su presentación responsablemente consideran el
margen de error (y cuales son los límites superior e inferior dado por el error
muestral) nos deja ver que actualmente existe un empate virtual entre el
candidato del Frente Amplio, el Movimiento Libertario y el Partido Liberación
Nacional; siendo el primero el que resulta beneficiado principalmente durante
el período de trabajo de campo del estudio que estamos analizando. Bien
sabemos que las encuestas no son fotografías, sino “películas” (muestran un
fenómeno en movimiento) y por lo tanto lo relevante no es tanto la “carrera de
caballos” como fundamentalmente las tendencias. Y es que precisamente este estudio
viene a validar lo que ya la encuesta del CIEP (http://www.semanariouniversidad.ucr.cr/index.php?option=com_content&view=article&id=11732&Itemid=70)
que analizáramos la vez anterior en este mismo espacio. Estas
tendencias son el crecimiento que venían mostrando Guevara y Villalta y el
posible empate virtual que protagonizaban. Pero también – en aquella
oportunidad – hablábamos que estaríamos frente a la posibilidad de que Villalta
estuviese por encima de Guevara. Hoy una realidad. También vimos la tendencia
decreciente del PUSC (luego de la salida de Hernández) fenómeno hoy consolidado.
Debo señalar de
nuevo – tal como lo mencionara en mi artículo anterior - que si estos
escenarios le parecen a usted confusos aún o demasiado complicados para dar por
sentado algo, tiene una percepción correcta. Lo único que al día de hoy tenemos
tendencia un poco más clara es un escenario con una segunda ronda, José María
Villalta con una ligera ventaja, mientras Araya y Guevara se encuentran en
virtual empate. Asimismo, el escenario nos pone a pensar que de haberse dado una
segunda ronda , durante el período entre el 8 y el 20 de noviembre de este año,
Araya no habría resultado vencedor. Esto encuentra explicación en el mayor anti-liberacionismo,
la mayor proporción que señala nunca votaría por él, la mayoría de la población
que se manifiesta contra el Gobierno de Laura Chinchilla. Todo ello pese a una
enorme cantidad de factores que se suponía jugarían a favor de Araya, como sus
26 años de paso por la Municipalidad de San José, Festivales de la Luz, Juegos
Centroamericanos y – yo agregaría – “gracias a” una pésima campaña publicitaria,
mal concebida, mal conceptualizada y que lejos de favorecerle, evidenció y terminó
de ponerle en desventaja al candidato oficialista. De haberse dado una segunda
ronda con Villalta al frente, este podría atraer a una parte del PAC – los más “progresistas”
– mientras que el Movimiento Libertario atraería a parte del Liberacionismo y
viceversa. ¿Cuál habría resultado ganador? De momento parecería que – tal como
están las cosas al día de hoy, tienen más probabilidad de resultar electos
Villalta y Guevara, que Araya.
La política
electoral de nuestro país es hoy un fenómeno en grado sumo complejo. Aún no
pueden soltarse campanas al viento y es
– como he insistido durante todo este tiempo – como pretender medir un temblor
y saber su magnitud (en números) mientras este sucede y la aguja del sismógrafo
estuviera moviéndose. Lo que sí es cierto es que la política en Costa Rica
cambió y lo ha hecho radicalmente, quienes pretendan continuar midiéndola, pensándola
o analizándola con parámetros de años anteriores errarán estrepitosamente. Hoy
más que nunca – no sólo porque las encuestas no predicen – es necesario
recordar que hay múltiples factores intervinientes en los fenómenos políticos y
que por lo tanto los desenlaces son impredecibles.
Nos hablamos para el próximo estudio… esta vez
debo agregar: “serio”.