La crisis
por la que atraviesan Grecia, Irlanda y Portugal puso el "dedo en la
llaga" sobre la dimensión del desafío que enfrenta la Unión Europea, una zona
que ha buscado igualar a países con condiciones económicas distintas.
Entre
los países miembros hay
debilidades y diferencias estructurales que pueden orillar a enfrentar
problemas muy serios al bloque en su conjunto.
La
Unión Europea ha advertido que las deudas de Grecia, Irlanda y Portugal serán
mucho mayores que lo previsto anteriormente, avivando los temores de que los
rescates financieros internacionales no solucionan la crisis regional.
En
su pronóstico económico semestral, la Unión Europea dijo que la deuda de Grecia alcanzará el 157.7%
de la producción económica este año y
subirá a 166.1% para 2012. Se anticipa que la deuda de Irlanda ascenderá a 112%
del PIB en este año, antes de subir a 117.9% para 2012, mientras que la de
Portugal probablemente se colocará en 101.7% del PIB en 2011 y subirá a 107.4%
el siguiente año.
Esto es un aviso de que, por ese afán
expansionista y de integrar a todos los países europeos en la Unión, enfrentan
problemas y que no es conveniente sumar
iguales con desiguales. Economías en desarrollo
-como Grecia, Irlanda, Portugal-, han sufrido las consecuencias de haber
entrado a ese grupo sin tener los recursos para hacerlo.
Eventualmente, el bloque tendría que replantear su
esquema actual y hacer una reestructuración, porque hay países con resultados
deficitarios al tener que seguir el ritmo de crecimiento y desarrollo de
aquellas economías que forman parte del club de los grandes, como son Alemania,
Francia o Italia, y por ello no les pueden seguir el paso.
La integración europea se ha estado tambaleando,
porque había fundamentos que fueron construidos de manera débil y nunca se
reforzaron, pero además algunos gobiernos incurrieron en tentaciones que a
final de cuentas los volvieron en realidad, como el derroche
fiscal que hizo caer a Grecia, cuya deuda superó a su PIB.
Esto
los llevó a una situación insostenible y hoy están pagando las consecuencias, debilidades
que además fueron solapadas por la misma Unión Europea y que ahora están
saliendo a la luz. Esos esfuerzos de integración que se pretendieron y
empezaron a materializarse, son ahora los mismos factores que están
prácticamente resquebrajando el sistema europeo.