Novela de Gonzalo Torrente Ballester
publicada en 1977 con el subtítulo
Mundo de crónica de fantásticas historias fragmentadas analizadas por el narrador y una profesora rusa en sus distintas posibilidades de ser contadas en una novela, que resulta ser la que se está narrando, con lo que corrobora su subtítulo. La localización corresponde a Villasanta de la Estrella (Camino de Santiago) y el entorno gallego.
Los
aspectos de su argumento son comentados así como Soldevila:
Al plano real, comprensible, se añade el fantástico y el reflexivo. La mezcla de todo ello sirve de catapulta en busca de la ambigüedad, ámbito que agrada al escritor. El autor confía en el poder de la palabra como sustentación de realidades imaginarias, sean o no fantásticas. Cualquiera que sea la dependencia de lo narrado o descrito solo subsiste por la palabra y por tanto, sea cual sea su naturaleza, pertenece a la realidad de lo poético.