Novela de Benito Pérez Galdós publicada en dos volúmenes en los años 1876 y 1877.
Conflicto y alteración del orden social provocado por el amor entre dos personas de ideologías religiosas opuestas e irreconciliables.
Gloria
Lantigua tiene dieciocho años y gran talento e ingenio. Tierna y
apasionada, y huérfana de madre, vive afablemente en la imaginada ciudad
costera de Figóbriga junto con su padre, don Juan, amante de las
tradiciones patrias, y entre ellas la de cumplir con las prácticas
religiosas. Ha cuidado el noble caballero de la educación de su única
hija, pero no ha podido evitar que tal vez influida por algunos libros
de la rica biblioteca familiar (pobre en ediciones extranjeras) se haya
apropiado de ciertas ideas modernas que ponen una tacha en su inmaculada
ingenuidad. Un día que está en Figóbriga el tío obispo de Gloria, don
Ángel, rindiendo visita a su hermano, el navío Plantagenet
sucumbe en las cercanas aguas a una tempestad. El acontecimiento cambia
definitivamente el rumbo plácido de los Lantigua (y de la novela) cada
uno de los náufragos, Daniel Morton, después de salvarse llegando a
tierra firme, es acogido, en la casa de los Lantigua por la generosa
hospitalidad de don Juan. Gloria, que aún no ha conocido el amor, sufre
su llamada y Morton y ella se enamoran de inmediato. Hasta aquí la
aventura, y ahora la ideología, el conflicto que nace entre el amor y la
religión. El autor entendía muy bien que la primera pasión debía
prevalecer a la segunda. Daniel no es católico. <>. La restante, hasta que descubren que es judío, estimula
el celo evangélico de los Lantigua, y tratan de convertirlo, entre
otros el propio obispo, que pronto advierte que es inútil intentarlo y
abandona amablemente su empeño. Entretanto Daniel y Gloria viven días de
incertidumbre y zozobra. La religiosidad de la muchacha se impone, y
sintiéndose relegada, abandona su recién nacida pasión a la
desesperanza, y una y otra vez le asaltan la angustia, la imposibilidad
del amor, la renuncia a un cariño día a día más encendido. Y cuando se
descubre el judaísmo de Daniel, Gloria renuncia definitivamente. El
obstáculo parece infranqueable. Morton quiere irse, pero vuelve a verse
con Gloria y renace la pasión. Don Juan de Lantigua muere dolorido y el
sentimiento de culpa incita a Gloria a abandonar de nuevo a quien
considera asesino moral de su padre. En una inesperada visita de Morton a
la ciudad, en Semana Santa, es rechazado por todo el pueblo: de él
huyen las gentes, incluso Gloria lo quiere evitar, pero Daniel la rapta y
tienen un hijo. El descendiente ayuda a borrar dificultades y
enfrentamientos y Morton para evitar nuevos conflictos, decide
convertirse. Pero cuando se prepara la ceremonia un nuevo impedimento
dificulta lo que ya parecía allanado: aparece la madre del judío. Finge
ésta una demanda judicial contra su hijo, y Morton es detenido. Gloria,
dispuesta a todo, según su educación, por no quitarle a Morton el amor
de su madre, se retira a un convento y aquella misma noche va a ver a su
hijo por última vez y se reconcilian. Pero una nueva crisis acaba con
la desesperada joven y muere. Morton, desorientado, no sabe qué hacer.
Morirá loco tres años después.
Retrato
de la intransigencia de los preceptos religiosos que acarrea una amarga
lección. Galdós muestra un hondo conocimiento de la vida humana y deja
una puerta abierta y sugiere, con la salvación del hijo, una esperanza
en la lucha contra el fanatismo. Para Casalduero, <