A falta de 'ideas', la oferta es 'derogar, derogar y derogar'
Política Nacional | 17/10/2013
Por activa y por pasiva no se cansa de pregonar, desde cualquier tribuna o ante cualquier alcachofa que se le ponga delante, eso de: “cuando yo gobierne, que será pronto, esta ley será derogada”. Y esta determinación la aplica y la extiende hacia cualquier ley, reforma, o proyecto que el PP, de forma legítima, promueva y apruebe durante la presente legislatura. Le da lo mismo la materia de la ley aprobada, ya sea educativa, laboral, del aborto, o la reforma de la administración local. En la saca de sus intenciones cabe todo.
Resulta chocante, más bien patético, que un señor, de amplia experiencia política y curtido en asuntos de gobierno, actúe de forma tan irreflexiva en la propuesta de actuaciones de gobierno. Es francamente preocupante que el líder del principal partido de la oposición, en la meta de intentar recuperar votos desencantados, limite únicamente su discurso y su mensaje de buen gobierno a dos proyectos estrella: “Bárcenas” y “derogar, derogar y derogar”.
Esta especial, sólida e ilusionante oferta puede responder a que el señor Rubalcaba ya no tiene ‘ideas’, ni programa, ni proyecto. Para fortalecer la pobre comanda de sus mensajes, ha tenido la brillante ocurrencia de promover una fotografía de familia con representantes de todo el arco parlamentario, incluidos radicales, separatistas, proetarras y resto de tripulación, con la excepción del Partido Popular. Todos ellos representan el futuro ilusionante que normalizará a España.
En contra de los mensajes dirigidos a borrar del mapa los acuerdos y las decisiones del Gobierno de Rajoy, lo más lógico, serio y responsable sería el cambio del mensaje. En lugar de prometer ‘derogaciones’, debería anunciar ‘revisiones o modificaciones’. Todo es mejorable. Además de ser más moderada la amenaza, suena mucho mejor y, además, perdería el acento revanchista que lleva implícito el mensaje derogatorio.
Es posible que la estrategia de oposición que el señor Rubalcaba viene desarrollando sea la adecuada y la más oportuna para fortalecer el proyecto de gobernanza que persigue y, al mismo tiempo, reconquistar la confianza de los militantes y simpatizantes socialistas. La misma estrategia puede también ser la táctica más eficaz para desgastar al Gobierno.
Igual así le vale. Todo es cuestión de habilidad y de pericia.