Novela realista con tintes naturalistas de Armando Palacio Valdés (Entralgo, Asturias, 1853 - Madrid 1938), publicada en 1982.
Planteamiento,
a modo de tesis, del conflicto entre la razón y la fe. Otra cosa es que
convenza al lector. El ambiente es el rural y chismoso de Peñascosa
(Luanco).
Después
de una infancia difícil, pues quedó huérfano y fue acogido y cuidado
por la caridad, fue el padre Gil ordenado sacerdote y enviado para
ejercer el ministerio a su propia aldea, donde se muestra un eficaz y
admirado párroco. Dos personas alternan su vida: una es el ateo de la
localidad, don Álvaro de Montesinos, a quien pretende convertir y solo
consigue, mediante la lectura de los libros heréticos del incrédulo,
hacer vacilar su propia fe. La otra persona es su hija de confesión
Obdulia, especialmente atraída por el sacerdote y enamorada en secreto
de él. Obdulia, arrebatada por el misticismo, quiere ingresar en un
convento, pero no parece obtener el consentimiento de su padre, quien,
según dice ella, la maltrata. El padre Gil, consiente en acompañarla
para librarla de la tiranía familiar que dice tener. Durante el viaje,
en una posada, Obdulia se finge enferma y aprovecha la ocasión para
abrazarlo. El sacerdote se desmaya y ella sale de la cama y se acerca a
él para socorrerlo y en ese momento se presentan el padre y un amigo. La
escena no tiene justificación para
los ojos ajenos. En Peñascosa se critica al sacerdote, que pierde para
siempre su reputación. Logra Obdulia un día acercarse de nuevo al padre
Gil y éste la rechaza. Ella, ofendida, se toma la venganza acusándolo de
haberla seducido. No se puede evitar el escándalo. El padre de Obdulia
denuncia al sacerdote y éste es detenido y condenado. La experiencia le
abrirá los ojos y vivirá una nueva felicidad de su espíritu.