Nos hemos llenado de expertos en convivencia, relaciones humanas y coaching. No es un reclamo. Son signo de que la buena convivencia, el “sentirse bien” para dar lo mejor de sí, está al alza y busca mejorar la calidad de vida al interior de los lugares de trabajo y, con ello, en toda la sociedad. Todos ganamos.
Se habla de cultivar un “pensar positivo”. Aquí, algunas modestas pistas
que nos pueden ayudar para mejorar aún más nuestra algo deteriorada
convivencia.
Cultive una dosis de belleza, es decir, ideas creativas que permitan
vivir mejor, posibiliten una “higiene mental”. Bueno es tener algunos
pensamientos positivos – refranes, frases, jaculatorias, recuerdos amables - que
repitamos durante el día. No sólo en los malos ratos, sino también cuando somos
felices y queramos saborear ese instante. Recordar conscientemente.
Pienso por ejemplo, en escenas de una buena película, algún texto que nos
llamó la atención, una cita célebre, alguna vivencia amable. Bueno será aprender
versículos de la sagrada escritura. Son fáciles de retener. Y no solo para los
creyentes. La Biblia es fuente de sabiduría, paz, concordia y justicia para
todos. O versos de algún poeta apreciado, de esos que nos acompañan desde niños
y que han marcado etapas importantes de la vida.
Lo segundo es convencerse de que todo tiene solución, salvo la muerte.
Incluso esto mismo no es en sí una tragedia, ya que, quienes creemos en la vida
eterna, vemos ésta como un paso para la definitiva. Por tanto, cuando un asunto
enturbie su tranquilidad, véalo en un contexto más amplio, como eslabón de una
cadena mayor que conduce a una solución feliz. Siempre existe un sol deseoso de
aparecer tras la tormenta.
La fe es el mejor antídoto para superar la adversidad. Nos regala
serenidad, mansedumbre, agudeza en las decisiones y nos protege ante la
tentación de tomar medidas atolondradas. Si algo nos altera o inquieta en
exceso, respirar profundamente, contar hasta diez y consultar con otros. Nunca
tomar decisiones abruptas en momentos de tormenta. Una persona con “sentido religioso”
ve al otro como hermano, no como enemigo; no descalifica a priori, sino que
aprecia lo bueno de los demás, incluso en quienes están en las antípodas de su
postura. A los que viven descalificando a sus adversarios y ven odiosidades en
todas partes, les falta algo de esta mirada sobrenatural que regala la fe.
Por último, cultive una actitud agradecida ante la vida y los demás.
Entre más se tiene o se ha logrado en la vida, tanto más se debe agradecer a
Dios, a los demás, y considerar lo obtenido como un regalo.
Hugo Tagle
tw: @hugotagle