En días pasados tanto el
actual rector subrogante del Instituto Nacional Fernando Pérez y la Presidente del Centro de Apoderados de
ese afamado Instituto, han difundido la intención de modificar su actual nombre
patronímico de “José Miguel Carrera” por el de “Chile. Es decir, cambiar su
denominación a Instituto Nacional de Chile, en vez de Instituto Nacional “José
Miguel Carrera”. La idea según el rector
es marcar un hito de cambio y generar una identidad.
Consultado el historiador Gabriel Salazar al respecto, su
respuesta fue la siguiente “Hay que faltarle el respeto a José Miguel
Carrera. Era un joven oligarca, antidemocrático, por eso dio un golpe de
estado. Era un militar que no gano ninguna batalla, que pertenecía a la
oligarquía, y fue un simple soldado que
llego como sargento”. (SIC)
Cabe destacar que el
historiador Gabriel Salazar (premio nacional de historia), siendo su vertiente
la interpretación marxista de la historia, es por ello su reiteración en que
perteneció Carrera a la oligarquía de la Capitanía General de Chile.
Salazar olvida sin embargo,
pues quizás no lo ha investigado fehacientemente, que Carrera es uno de los
escasos próceres de la independencia chilena que prestó servicios en el ejército
español, sirviendo como Teniente Ayudante en el Regimiento de Caballería
“Farnesio”, posteriormente como Capitán en el Regimiento Voluntarios de
Madrid y finalmente fue promovido al
grado de Sargento Mayor (actual Mayor) y comisionado para formar el Regimiento Húsares
de Galicia. Toda esta etapa de oficial subalterno y de oficial jefe, la sirvió Carrera
en la denominada Guerra de la Independencia contra Francia y actuando como
aliado Inglaterra al lado de España. Estos hechos están consignados en el
Archivo Militar de Segovia, España y cualquier persona puede acceder a dichos
antecedentes fidedignos.
Un somero análisis permite
deducir que en pleno proceso de guerra contra el invasor francés, donde el único territorio que nunca
fue ocupado fue Cádiz y donde se sucedieron numerosos hechos de armas, la mayor
probabilidad es que Carrera participara en
acciones de guerra (batallas y combates) y sería muy raro que no hubiera
participado. Como resultado de estas
acciones de guerra, Carrera es herido en una de sus piernas y convalece durante
un tiempo en Cádiz, específicamente en la casa de su coterráneo Ramón
Errazuriz.
Carrera, pese a combatir
contra los franceses, opta finalmente por regresar a Chile por principios de
1811, siendo cuestionada su decisión por las autoridades españolas y sometido a
un breve arresto en Cádiz antes de ser autorizado a su baja del ejército español.
Ya Carrera conocía noticias de la primera junta de gobierno en 1810 y por cuya
causa simpatizaba.
En Chile efectivamente
participa en dos levantamientos militares y que le permitieron ejercer el cargo
ejecutivo o directivo de la aún Capitanía General de Chile, en reemplazo de la
primera junta de gobierno de 1810, pero se debe hacer el alcance que hasta ese
momento existían en el mundo dos ejemplos de países de corte democráticos o
semejantes a los actuales, una era los Estados Unidos de América (1775) y la
segunda la Republica de Francia (1789). Una variante era Inglaterra que contaba
con una monarquía de tipo parlamentaria, donde el parlamento ejercía un
contrapeso al Rey de Inglaterra. El resto de los países europeos eran realezas
de corte absolutistas, donde se ejercía un gobierno despótico contra el pueblo,
respaldado por la Inquisición. En 1799 Francia vuelve a un Imperio absolutista
a manos de Napoleón Bonaparte. En suma,
los ejemplos eran bastantes escasos y si existían en aquel tiempo en
España tres tendencias bien marcadas. Una era de los partidarios del
absolutismo y que buscaban mantener los privilegios de la nobleza, la segunda
era una posición moderada y que buscaba otorgar a las colonias españolas
mayores libertades en lo político y en lo económico, pero sin dejar de depender
del poder central de la corona española. Y una última posición de los liberales
que propugnaban lisa y llanamente por independizarse totalmente del Reino de
España.
Carrera justamente se
identifico con esta última posición política y fue el primero que lo manifestó
abiertamente con la promulgación del primer reglamento constitucional, muy
semejante a la Constitución de Cádiz, la primera bandera y escudo nacional. Sin
lugar a dudas esta iniciativa gubernativa marco una imagen de luchar por la
total independencia nacional y que solo se concreto tras la batalla de Maipú en
1818. El primer reglamento constitucional
provisorio, estableció en su artículo 5 que “ningún decreto, providencia u
orden que emanara de cualquier autoridad o tribunal fuera del territorio de
Chile, tendría efecto alguno”. Esta audaz declaración importa una verdadera
“declaración de independencia”. Se debe
recordar que tras el tratado de Lircay(3 de mayo de 1814), los representantes
del Director Supremo Lastra (O´Higgins y Mackenna) se allanan a firmar con
Gainza un tratado que reconoce la hegemonía de la corona española sobre la
Capitanía General de Chile y elimina la primera bandera y escudo nacional. Solo
el segundo movimiento militar del 23 de julio de1814 por parte de Carrera
vuelve nuevamente a resurgir la firme posición de ser una republica
independiente del yugo español.
Pese a su juventud Carrera comprendió cabalmente
la necesidad de contar con un plantel educacional de primer orden y que formara
a las nuevas generaciones. Efectivamente, durante su mandato dispone su
gestación, basado en las opiniones versadas de Juan Egaña, Manuel de Salas,
Francisco Echaurren y Camilo Henríquez. Su apertura fue realizada el 10 de
agosto de 1813, tras la aprobación mediante un decreto de la fusión de los
diversos establecimientos educacionales existentes (Convictorio Carolino,
Academia San Luis, etc.), constituyéndose en el único centro de educación
superior de la época, tras el cierre de la Real Universidad de San Felipe. Otras obras importantes de Carrera fue la
creación del primer periódico nacional “La Aurora de Chile”, dirigido por el
clérigo Camilo Henríquez.
Indudablemente el Instituto
Nacional no podría haber llevado el nombre de patronímico de José Miguel
Carrera a los inicios de su fundación, denominación que recién adquiere en 1976
y transcurridos más de 163 años después.
Independiente del hecho de
que el Instituto Nacional recibiera esta denominación de “Instituto Nacional José
Miguel Carrera” en 1976, en pleno Gobierno Militar, la decisión de modificarlo
y volver a ser denominado como “Instituto Nacional de Chile”, no logra el
propósito que busca o pretende tanto el actual rector subrogante como la
directiva del centro de padres del Instituto y que es marcar un hito de cambio
y generar una identidad. ¿Lograra con ese cambio de nombre revertir su
declinación como primer establecimiento fiscal educacional de Chile? Mi opinión
es que los cambios a partir de un punto de inflexión, deben partir por una
acertada planificación del actual escenario educacional y luego por una
acertada ejecución de ese plan maestro. Como también por volver a un ambiente
de disciplina educacional donde se privilegie el estudio, la investigación y la
compenetración de herramientas tecnológicas, idiomas y otras aplicaciones
exigidas en el mundo real. Solo así podrá continuar entregando a la sociedad
hombres de valer, de empuje y que lideren diferentes áreas del acontecer
nacional, siendo esencial el de enseñarles a ser libre pensadores y ajenos a
prejuicios o discriminaciones. Y obviamente reconocer que en el breve gobierno
de José Miguel Carrera, se gesta su creación y nacimiento en pleno proceso
independentista de la corona española, siendo el primero que dijo quiero una
patria libre y soberana. Solo este hecho revolucionario para la época, otorga
un sello indeleble al Instituto Nacional “José Miguel Carrera”.