Introducción
En
otros trabajos hemos estudiado la cuestión de las cartillas agrarias en la
Ilustración y en la crisis del Antiguo Régimen, como uno de los medios para el
fomento de la enseñanza de la agronomía[1].
En este artículo completaremos este análisis con un repaso sobre otras
cartillas y textos de enseñanza agrícola en el reinado de Fernando VII.
El premio de la
Matritense
En el
seno de la Real Sociedad Económica Matritense
de Amigos del País se convocó un premio sobre cartillas agrarias en la época
del Sexenio Absolutista. No tuvo mucho éxito y sólo destacaremos el informe de
Agustín Pascual sobre una de las cartillas que se presentaron porque está en la
línea de pensamiento iniciada por Jovellanos sobre esta materia[2].
El informe de Pascual es de abril de 1817 y se refería a una cartilla rural
cuyo lema era: “Honor del Labrador” y que la Comisión de Premios de la
Matritense le había solicitado. En sí, la cartilla no sería de gran interés ni
tan siquiera merecedora de una mención honorífica[3].
Para Agustín Pascual el mérito de una cartilla no residía en la publicación de
novedades agronómicas sino en la exposición de principios con un estilo sencillo, breve y claro.
Las cartillas más importantes del período
Las
dos cartillas más importantes del reinado de Fernando VII fueron la que José
Espinosa de los Monteros editó en 1822 y que, según el propio autor, debía
mucho a sus lecturas del clásico Alonso de Herrera y de los contemporáneos
Antonio Sandalio de ARias y Boutelou[4] y
el Catecismo de Agricultura de
Esteban Pastor, publicado en Londres en el año 1825. Estos dos textos son
importantes porque fueron redactados por autores autores de una nueva
generación liberal que proponían además de los cambios propios de la revolución
agrícola, es decir, los puramente técnicos, también cambios estructurales,
propios de la revolución agraria[5].
De todas las maneras, tampoco parecen textos adecuados para instruir a
labradores según el canon de cartillas agrarias establecido por Jovellanos porque
son demasiado eruditas.
Cartillas técnicas
También se pueden señalar algunas cartillas
que tratan de asuntos más específicos y técnicos: el botánico catalán Juan
Francisco Bahí escribió un texto para enseñar a combatir el hollín del olivo[6], la
Sociedad Económica de León sacó una breve cartilla sobre el cultivo del lino[7],
Manuel de Roda, con el apoyo editorial de la Sociedad de Murcia, nos ha legado
una cartilla sobre el cultivo del nopal y la cría de la cochinilla[8];
y, por fin, podemos citar la cartilla para hacer vino y vinagre de Fermín Salas[9].
Pero todo estos textos no fueron tan relevantes como la cartilla de Alejandro
Oliván que ganó el premio de cartillas agrarias del año 1849 pero este texto y
el concurso pertenecen a otra etapa en la historia de la enseñanza agraria,
correspondiente al reinado de Isabel II[10].
Iniciativas legales
En el
terreno de las iniciativas administrativas conviene señalar dos actuaciones,
una de signo liberal y otra desde el gobierno absolutista. Las Cortes de Cádiz
asignaron en el decreto de 8 de junio de 1813 a las Sociedades Económicas,
entre otras labores, la tarea de redactar cartillas agrarias:
“...no
ejercerán especie alguna de autoridad y se reducirán sus funciones a la
formación de cartillas rústicas acomodadas a la inteligencia de los labradores
y las circunstancias de los países....”[11]
Por otro lado está, la real
orden de 16 de junio de 1833 por la que, entre otras cuestiones relativas a un
programa de enseñanza agraria, establecía la conveniencia de que en las
escuelas de primeras letras se estudiase una cartilla rural[12]. Ambas disposiciones quedaron en nada,
aunque bien es cierto que algunos particulares, como hemos visto, redactaron
cartillas en el reinado de Fernando VII, pero siempre como iniciativas propias.
[1] . MONTAGUT CONTRERAS, E. “Las cartillas agrarias en
la crisis del Antiguo Régimen”, en Torre
de los Lujanes, nº 52, (2004), págs. 87-101, “Jovellanos y la enseñanza de
la agricultura” en
http://www.reeditor.com/columna/10241/16/historia/jovellanos/la/ensenanza/la/agricultura
y,
“Las lecciones de agricultura de Antonio Sandalio de Arias en tiempos de
Fernando VII, en: http://www.reeditor.com/columna/10126/16/historia/las/lecciones/agricultura/antonio/sandalio/arias/tiempos/fernando/vii
[2] Archivo de la Real Sociedad Económica Matritense, A.R.S.E.M., legajo 241/31.
[3] “pues las ideas son superficiales, escasas y colocadas fuera de lugar que les corresponde, y el estilo, si estilo se puede llamar, ridículamente disparatado como se viene a los ojos al leer cualquiera de sus páginas, entre las que hay muy pocas que no contengan alguna declamación a veces escandalosa y siempre impertinente, ....”, en el informe de Pascual, A.R.S.E.M., Legajo 241/31.
[4] ANTÓN RAMÍREZ, B., Diccionario de Bibliografía Agronómica, Madrid, 1865, pág. 53.
[5] ARGEMÍ D’ABADAL, Ll., Agricultura e Ilustración, Madrid, 1988, pág. 33.
[6] Bahí es el autor más importante de esta nómina. Este catalán nació en Blanes en 1775 fue médico. Hasta su fallecimiento en 1841 fue profesor del Jardín Botánico Agronómico de Barcelona dependiente de la Junta de Comercio. Hizo muchos ensayos y escribió unas importantes Memorias de Agricultura, publicadas en Barcelona, entre los años 1815 y 1821; ANTÓN RAMÍREZ, B,op.cit. págs. 513 y 863. Sobre este personaje puede consultarse, especialmente, BERNAT, P., “La enseñanza de la agricultura y de la botánica en la España de principios del siglo XIX: el caso de la Escuela de Agricultura y Botánica de Barcelona (1815-1821)”, en http://www.xtec.cat/~pbernat/pdf/bahipdf.pdf
[7] ANTÓN RAMÍREZ, B., op. cit. pág. 58.
[8] Ibídem, pág. 58.
[9] Ibídem, págs. 55-58.
[10] Sobre este autor, su cartilla y el concurso, véase, PESET, J.L, y PÉREZ GARZÓN, J.S., Ciencias y enseñanza en la revolución burguesa, Madrid, 1978, págs. 21-29.
[11] Decreto CCLXVI, en Colección de los decretos.....,Tomo IV, Madrid, 1820.
[12] ANES, G., “La crítica de un programa de los ilustrados en vísperas de la desamortización”, en Economía e Ilustración, Madrid, 1969, págs. 201-214.