BIEN SER BIEN ESTAR//--//.
RESILIENCIA//--//.
“Todo lo que no acaba conmigo me hace más fuerte”. Nietzsche//--//.
Cecy Valerio//--//.
Con frecuencia nos preguntamos qué es lo que hace que unas personas
se sobrepongan más fácilmente al dolor y
la adversidad que otras. Decimos que son más fuertes, que tienen más fortaleza,
que su fe los levanta, que son más creativos y que tienen gente a su alrededor
que los impulsa. Todo esto es verdad y a este conjunto de capacidades para
sobreponerse a situaciones difíciles se le llama resiliencia.
El término es nuevo en la psicología positiva. Inspirado en el concepto de la física que
define a la resiliencia como la capacidad que tiene un material para recibir
energía, logrando determinada resistencia al impacto, el psicólogo Michael
Rutter adopta este término a la psicología en los años 70s y la define como la
capacidad que tiene una persona o comunidad de sobreponerse a periodos de dolor
físico o emocional , traumas y todo tipo de estímulos adversos. Y no sólo eso, sino
que además, se sale fortalecido de esa situación .
Para explicarles el término a mis alumnos de secundaria les puse el
ejemplo de una pelota de caucho, material resiliente, que por un fuerte impacto absorbe tanta
energía que impide su deformación. Por el contrario, este golpe hace que rebote
con más fuerza. ¿Qué pasaría si la pelota fuera de barro? Así, les digo a los chicos, las adversidades
se pueden convertir en una oportunidad de crecimiento y madurez.
Situaciones de fuerte y prolongado periodo de estrés, una pérdida
inesperada, maltrato psíquico o físico, abandono afectivo y hasta catástrofes
naturales y pobreza extrema son ejemplos de estímulos adversos que pueden
presentarse en cualquier etapa de la vida. Mantenerse en pie de lucha con
entereza puede resultar imposible para algunas personas, mientras que para
otras, es más fácil conservar una actitud positiva que le ayuda a emprender
acciones para avanzar en contra corriente. Decimos entonces que existen
personas pro-resilientes y personas no-resilientes.
Además de tener una vida significativa y productiva, existen algunos
elementos importantes para tener una actitud resiliente:
Toma de conciencia: Darse cuenta de la situación que se vive. Si no hay
conciencia de ello, no se puede aceptar y mucho menos actuar. La negación no
serviría de nada. Tomar conciencia ayuda
a ver las soluciones posibles.
Fortaleza: Capacidad para levantarse en las dificultades y sobreponerse
a los retos. Se requiere una buena dosis de autoestima, fe, autoconocimiento , actitud positiva y
reconocimiento y manejo se sentimientos.
Creatividad: Creemos que la
creatividad sólo tiene que ver con el arte, artesanía o algún oficio. La
creatividad es la capacidad de articular un problema para ver las posibilidades
de solucionarlo. Ver el problema desde la perspectiva de mejoramiento y
crecimiento.
Positividad de sí mismo: Cualidad de quién ve lo positivo de la vida y
sabe reír y alegrarse en medio de las dificultades. No es negar los
sentimientos, esos son muy importantes, sino también ver el otro lado de la
moneda, el de la gratitud, de la belleza y las cosas buenas que existen a pesar
de los problemas.
Sentido y valoración de la vida: Tener un motivo que le de sentido a la
vida. Decía el doctor Viktor Frankl que cuando hay un porqué vivir, se puede
soportar cualquier cómo.
Relaciones constructivas:
Seguramente todos tenemos a alguien que nos impulsa a seguir adelante.
Esa palabra esperanzadora, una palmada en la espalda. La familia por lo general
es un gran pilar que nos ayuda a mantenernos de pie. También lo puede ser una
buena amistad. Todos tenemos por ahí un tutor de resiliencia.
Trabajar lo anterior nos ayuda a ser personas pro-resilientes con la
capacidad de ver la vida y los acontecimientos desde una perspectiva distinta.
Nos anima leer la historia de nuestras vidas de una manera optimista.