¿Los finales felices sólo suceden en los cuentos de hadas?



 

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Me encanta ver a mis nietos correr al librero y sacar sus libros favoritos cuando exclamo: “¿Quién quiere leer un cuento?”, especialmente cuando nuestra nieta, Ayne,  va directo a la última página del libro que ha elegido para asegurarse de que, aunque haya escuchado el mismo cuento muchas veces, al final quedan “todos felices”. Aún así, cuando llegamos a una parte del cuento que se torna medio gris o triste, ella frunce el ceño, sufre y pregunta después de cada página: “¿Todos felices?”.

Sin embargo, después de ver el noticiero de la noche y los “reality shows” actuales, pareciera que los finales felices pocas veces se encuentren como en los cuentos de hadas.

Un artículo que publicó recientemente el diario canadiense The Toronto Star nos informa que “la infelicidad es más común de lo que uno pueda pensar”. El artículo analiza un nuevo estudio de la Universidad de Stanford y concluye que las personas pueden percibir que se encuentren más solas en sus problemas emocionales de lo que realmente están. Es común que las personas subestimen cuán a menudo las demás personas se sienten infelices o solitarias, pensando que son los únicos que están sintiendo emociones negativas”.

Estas emociones negativas son la mayor causa de depresión en el mundo de hoy. Según los datos recogidos por la Organización Mundial de la Salud, “la depresión afecta a 120 millones de personas en el planeta y es una de los principales causas de muerte, discapacidad y carga económica a nivel mundial”.

Por otro lado, el uso de fármacos para la depresión recibe una nota de precaución en el sitio helpguide.org. El artículo titulado “El tratamiento para la depresión: Terapia, medicación y cambios de estilo de vida que pueden ayudar” indica que “el uso de fármacos puede ser el tratamiento más publicitado para la depresión, sin embargo eso no quiere decir que sea el más eficaz (...) La medicación puede ayudar a aliviar algunos de los síntomas de la depresión moderada o severa, pero no sana el problema de fondo ... y, por lo general, no es una solución a largo plazo. Los fármacos antidepresivos también tienen efectos secundarios y puede resultar muy difícil dejarlos.”

Por su parte, el psicólogo estadounidense fundador de la Psicología Positiva, Martin Seligman, declara que los niveles de depresión están aumentando. Además admite que, aunque no haya una respuesta científica para explicarlo, él tiene su propia interpretación.

Rememorando el pasado, recuerdo cuando era una joven madre que poseía todo lo necesario para sentirme feliz: un marido amoroso, dos niños preciosos y saludables y un ambiente familiar tranquilo. Aún así me sentía vacía y triste. Estos sentimientos negativos paulatinamente me llevaron en una espiral de depresión mental.

Sospechando que había algo molestándome a un nivel más profundo, hice una cita con una practicista de la Ciencia Cristiana. Los practicistas son personas que dedican sus vidas a ayudar a otros a encontrar la sanación por medio de la oración empleada en esta denominación cristiana.  Ella me recordó gentilmente: ”Eres la hija muy amada de Dios y tu propósito en la vida ya está delineado por Él. Tu eres parte de Su plan divino y nunca podrías estar fuera de Su amor”, como subraya uno de mis  salmos favoritos:

“¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?... Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aún allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra”. (Salmo 139: 7, 9, 10)

Enfocándome en estas ideas sanadoras empecé a redescubrir, valorar y expresar mis cualidades espirituales innatas tales como: el gozo renovado, la creatividad, la inteligencia, así como también mayor paciencia y amor.

Como cascada, nuevas ideas intuitivas y creativas vinieron a mi mente las cuales fueron desarrolladas e incorporadas en las clases de inglés que enseñaba en esa época.  Qué alegría sentí al darme cuenta de que esas ideas no solamente me beneficiaron a mí al hacerme sentir útil como instructora, sino que el proceso de aprendizaje de mis alumnos se vio favorecido de manera notable también.

Con una comprensión espiritual de mi individualidad, ¡sentí que había vuelto a casa! La

sombra pesada y oscura se levantó, y sentí una paz interior muy grande.  

                                                                         Paulatinamente, estoy comprobando que los finales que terminan con “¡todos felices!” e, incluso, los nuevos “comienzos felices” son una posibilidad real cuando nos damos cuenta de que somos una parte muy importante e irreemplazable del plan de Dios.

Melanie Harrington de Alcázar escribe acerca de la salud y bienestar desde una perspectiva espiritual y es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en Chile.

chile@compub.org

(c) GLOW IMAGES



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¿Los finales felices sólo suceden en los cuentos de hadas?


 

finales felices sólo suceden en los cuentos de hadas?

 

·         Aprender a superar pensamientos negativos a través de la espiritualidad, logrando un vivir más pleno y saludable.

Me encanta ver a mis nietos correr al librero y sacar sus libros favoritos cuando exclamo: “¿Quién quiere leer un cuento?”, especialmente cuando nuestra nieta, Ayne,  va directo a la última página del libro que ha elegido para asegurarse de que, aunque haya escuchado el mismo cuento muchas veces, al final quedan “todos felices”. Aún así, cuando llegamos a una parte del cuento que se torna medio gris o triste, ella frunce el ceño, sufre y pregunta después de cada página: “¿Todos felices?”.

Sin embargo, después de ver el noticiero de la noche y los “reality shows” actuales, pareciera que los finales felices pocas veces se encuentren como en los cuentos de hadas.

Un artículo que publicó recientemente el diario canadiense The Toronto Star nos informa que “la infelicidad es más común de lo que uno pueda pensar”. El artículo analiza un nuevo estudio de la Universidad de Stanford y concluye que las personas pueden percibir que se encuentren más solas en sus problemas emocionales de lo que realmente están. Es común que las personas subestimen cuán a menudo las demás personas se sienten infelices o solitarias, pensando que son los únicos que están sintiendo emociones negativas”.

Estas emociones negativas son la mayor causa de depresión en el mundo de hoy. Según los datos recogidos por la Organización Mundial de la Salud, “la depresión afecta a 120 millones de personas en el planeta y es una de los principales causas de muerte, discapacidad y carga económica a nivel mundial”.

Por otro lado, el uso de fármacos para la depresión recibe una nota de precaución en el sitio helpguide.org. El artículo titulado “El tratamiento para la depresión: Terapia, medicación y cambios de estilo de vida que pueden ayudar” indica que “el uso de fármacos puede ser el tratamiento más publicitado para la depresión, sin embargo eso no quiere decir que sea el más eficaz (...) La medicación puede ayudar a aliviar algunos de los síntomas de la depresión moderada o severa, pero no sana el problema de fondo ... y, por lo general, no es una solución a largo plazo. Los fármacos antidepresivos también tienen efectos secundarios y puede resultar muy difícil dejarlos.”

Por su parte, el psicólogo estadounidense fundador de la Psicología Positiva, Martin Seligman, declara que los niveles de depresión están aumentando. Además admite que, aunque no haya una respuesta científica para explicarlo, él tiene su propia interpretación.

Rememorando el pasado, recuerdo cuando era una joven madre que poseía todo lo necesario para sentirme feliz: un marido amoroso, dos niños preciosos y saludables y un ambiente familiar tranquilo. Aún así me sentía vacía y triste. Estos sentimientos negativos paulatinamente me llevaron en una espiral de depresión mental.

Sospechando que había algo molestándome a un nivel más profundo, hice una cita con una practicista de la Ciencia Cristiana. Los practicistas son personas que dedican sus vidas a ayudar a otros a encontrar la sanación por medio de la oración empleada en esta denominación cristiana.  Ella me recordó gentilmente: ”Eres la hija muy amada de Dios y tu propósito en la vida ya está delineado por Él. Tu eres parte de Su plan divino y nunca podrías estar fuera de Su amor”, como subraya uno de mis  salmos favoritos:

“¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?... Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aún allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra”. (Salmo 139: 7, 9, 10)

Enfocándome en estas ideas sanadoras empecé a redescubrir, valorar y expresar mis cualidades espirituales innatas tales como: el gozo renovado, la creatividad, la inteligencia, así como también mayor paciencia y amor.

Como cascada, nuevas ideas intuitivas y creativas vinieron a mi mente las cuales fueron desarrolladas e incorporadas en las clases de inglés que enseñaba en esa época.  Qué alegría sentí al darme cuenta de que esas ideas no solamente me beneficiaron a mí al hacerme sentir útil como instructora, sino que el proceso de aprendizaje de mis alumnos se vio favorecido de manera notable también.

Con una comprensión espiritual de mi individualidad, ¡sentí que había vuelto a casa! La

sombra pesada y oscura se levantó, y sentí una paz interior muy grande.  

                                                                         Paulatinamente, estoy comprobando que los finales que terminan con “¡todos felices!” e, incluso, los nuevos “comienzos felices” son una posibilidad real cuando nos damos cuenta de que somos una parte muy importante e irreemplazable del plan de Dios.

Melanie Harrington de Alcázar escribe acerca de la salud y bienestar desde una perspectiva espiritual y es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en Chile.

chile@compub.org

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