Al inicio de los 70 se aplicaron las recomendaciones del Club de Roma sobre los límites del crecimiento. Las multinacionales europeas encabezaron la ostpolitik, rompieron la cortina de hierro y establecieron corrientes de comercio con Unión Soviética y Europa del Este. Esto marcó el inicio del poder corporativo supranacional. La tendencia fue creciente y el Estado fue perdiendo su soberanía tradicional a medida que las potencias aplicaban la extraterritorialidad a sus leyes para proteger sus inversiones en ultramar.




