Una triste historia de Amor

 

Isela era naturaleza y yo un mero producto artificial, éramos como el día y la noche ya que la comunicación era imposible, los significantes debatían y los actos obsesivos así como los delirios eran distintos.

Un día nos encontrábamos juntos mirando el cielo y literalmente ella observaba cosas que yo no alcanzaba a ver, ni tratando de domesticarme acabe de comprender como es que veía eso que veía, ¿acaso era algo real, una enfermedad o el producto de una alucinación? Quería participar de su delirio, y aunque diferíamos en el contexto e historia de vida, se decidió que no nos dejaríamos engañar por nadie más, que nunca además nuestros afectos se tornarían hacia ninguna otra persona, y por unanimidad decidimos dejar el título social de la palabra novios y le pregunte ¿Entonces yo puedo salir con quien yo quiera? Y respondió que si, que siempre había y he podido y podré hacer lo que yo quiera, pero que ella no, le dije entonces que yo tampoco, aunque reconozco al principio no lo comprendí, creí era el Amo, luego que era el Esclavo, pero al fin entendí no soy ninguno de las dos ni ella tampoco, pese a ello sigo sin del todo comprender. 

Yo al estar a su lado le decía ¿Qué puede haber mejor que esto? Y ella respondía "Muchas cosas".

Un día más adelante buscando un espacio con el mundo y con la idea de hacernos uno con todas las cosas nos distrajimos con un loco que gritaba era un rey, se miraba tan contento ya que estaba en su mundo de lo real, la realidad poco le importaba y permanecía en su reino, sonriendo y haciendo esas cosas que sólo él sabía hacer, isela disfrutaba su locura ella me comentaba (parafraseando digo esto) que estábamos en un cuento, una historia de ficción, y agrego "La gente evita la locura, yo la busco" desde ese momento convierto en sacrilegio el criticar el desborde y busco la locura, aquellos que buscan encuentran esto es posible y...

Que difícil es expresar esas cosas que se sienten que es la causa del problema, de los problemas, esto no se puede, no, odio cuando la gente dice se puede, no les creo, sólo quieren juntarse en masas, son cucarachas, sus cosas importantes son las irrelevantes, todos pagan al final y mueren pronto que es lo que merecen.

Mi admiración desatina en las otras personas pese a ello la soledad no me es problema, cuando digo sólo, me refiero con respecto a las personas, son preferibles los animales y las plantas que son igual de importantes que yo, quizás por estas imaginaciones Isela no comía carne, su vegetarianismo es a mi ver algo contagiable, el respeto a los animales, a la integridad de seres vivientes que sienten y que en su cuerpo y principalmente sus ojos denotan vida.

Escuchar hablar a Isela siempre es confuso, navegar en sus pensamientos insostenible, y es que nunca le acabo de comprender, me quiere cercas y por ello mismo me aleja y hace todo a su manera. 

Pretendíamos vernos luego de un año de no hacerlo y le comenté que si quería no nos veíamos que con sólo haberle escuchado por teléfono aunque sea poco me era suficiente que con ello me sentía satisfecho, dijo que no, que teníamos que vernos, como siempre nunca tiene una fecha definida, evita tanto un día y una hora precisa, no se si le teme al tiempo a esas costumbres de que todo sea medido a cierta norma temporal, quería además que la visita en caso se diera fuera de media hora, cuando yo quisiera ir a su casa y conocer el panteón de gatos y otros animales que tiene en su patio allí al borde de la tierra. 

Es, tan profundo esto que siento, en demasía desesperante, en meras necesidades de esto y aquello, material y/o espiritual y el encuentro es apenas visualizable, casi impensable, lleno de dudas, miedos, como una sola terrible ambición de la posesión de la masa ajena. 

Lo he confirmado, mis temores fueron en vano, nos agradamos, le confesé deseo casarme con ella, y que si no quiere eso de títulos que solamente nos juntemos, que vivamos en el bosque, bebiendo agua del río y comiendo frutos del bosque como es su deseo, antes de estas cosas conoceremos cuevas y entre otras cosas escribiremos en sobremanera. 

El tiempo pasa demasiado pronto, existo, no soy algo que Isela imagino, ya que me comentaba pensaba yo era algún tipo de sueño aunque no sé con cuanta idealización, pero que al yo llamarle por teléfono descubrió mi real existencia. 

Isela va al psiquiatra además ve también al psicólogo, recibe terapia y por ende a estas cosas toma algún tipo de medicamento, eso le tranquiliza, le duerme, así recupera su deseo de seguir en la institución de educación y le permite poder hacer sus tareas. 

Comprar no es parte de nuestros planes, ahorrar para hacer actividades juntos es un móvil de mayor valor, el bullship es pues detestable. 

La joven dama, se siente agradecida a la vida que podemos conocernos al igual que yo, por lo demás sobran las palabras, a veces en el teléfono no faltaban los momentos de silencios y una que otra sonrisa a través del instrumento comunicacional. 

Todo término en tragedia, su locura le hizo olvidarse de mí, ademas se puso de novia con otro cuando dijo jamás lo haría ¡Que se muera!

UNETE



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