Yes, we camp: ¿Qué le debe el 15 M a Magnús Árni Skúlason?

No hay nadie más ganado a las teorías de las conspiraciones que un taxista. Cuando se produjo el triunfo de Rodríguez Zapartero el 14 de marzo de 2004, muchos de ellos se apresuraron a culpar al recién elegido presidente de estar detrás de los atentados del 11 M, y así, sin ningún tapujo, se lo transmitían a sus aturdidos pasajeros. Pero no sólo los taxistas son partidarios de estas teorías conspirativas que se han puesto tan de moda. En estos días, ante el asombro producido por los recientes acontecimiento en la Puerta del Sol y a falta de una explicación mejor, no ha faltado quien culpara al PSOE de estar fomentando los acampamientos y las concentraciones, sin percatarse de que en las urnas quién saldría más desfavorecido a causa de estos hechos sería ese partido; incluso hubo algunos que de forma todavía más temeraria llegaron a decir que todo este asunto era parte de la estrategia del PP para que se adelantaran las Elecciones Generales. Pero la actitud de los manifestantes y las pancartas que han esgrimido (“no falta dinero, sobran ladrones”, “ No les votes, bótalos” , “ No hay pan, pero sí chorizos”, etc.), así como la cara de terror y las declaraciones de gente como Pérez Rubalcaba, Carmen Chacón, Esperanza Aguirre o Mariano Rajoy, no han dejado lugar para la duda y la sospecha: los manifestantes son ciudadanos indignados; mileuristas, jubilados y parados; jóvenes de futuro incierto; ciudadanos de diferentes edades, condición social, sexo, raza y credo descontentos con las políticas económicas y el bipartidismo; votantes que solicitan un nuevo sistema electoral y hasta una nueva representación sindical; en fin, individuos que se han ido percatado de que ya no son la razón de ser de los políticos y los dirigentes sindicales, sino una excusa más para ellos.

 

. Cuando se produjo el triunfo de Rodríguez Zapartero el 14 de marzo de 2004, muchos de ellos se apresuraron a culpar al recién elegido presidente de estar detrás de los atentados del 11 M, y así, sin ningún tapujo, se lo transmitían a sus aturdidos pasajeros. Pero no sólo los taxistas son partidarios de estas teorías conspirativas que se han puesto tan de moda. En estos días, ante el asombro producido por los recientes acontecimiento en la Puerta del Sol y a falta de una explicación mejor, no ha faltado quien culpara al PSOE de estar fomentando los acampamientos y las concentraciones, sin percatarse de que en las urnas quién saldría más desfavorecido a causa de estos hechos sería ese partido; incluso hubo algunos que de forma todavía más temeraria llegaron a decir que todo este asunto era parte de la estrategia del PP para que se adelantaran las Elecciones Generales. Pero la actitud de los manifestantes y las pancartas que han esgrimido (“no falta dinero, sobran ladrones”, “ No les votes, bótalos” , “ No hay pan, pero sí chorizos”, etc.), así como la cara de terror y las declaraciones de gente como Pérez Rubalcaba, Carmen Chacón, Esperanza Aguirre o Mariano Rajoy, no han dejado lugar para la duda y la sospecha: los manifestantes son ciudadanos indignados; mileuristas, jubilados y parados; jóvenes de futuro incierto; ciudadanos de diferentes edades, condición social, sexo, raza y credo descontentos con las políticas económicas y el bipartidismo; votantes que solicitan un nuevo sistema electoral y hasta una nueva representación sindical; en fin, individuos que se han ido percatado de que ya no son la razón de ser de los políticos y los dirigentes sindicales, sino una excusa más para ellos.

En este mismo espacio escribíamos que la muerte de Mohamed Bouazizi había disparado los acontecimientos que han tenido lugar en el Magreb y el Medio Oriente y que ello era comparable a lo que había sucedido con la caída del Telón de Acero. Pero los países donde prendió el sacrificio de Bouazizi, como Túnez, Egipto, Libia, Siria o Yemen, son lugares donde se padece décadas de dictaduras y de derechos humanos conculcados, y éste definitivamente no es el caso de España. España posee una democracia consolidada y sólida, aunque bien es verdad que el Sistema Electoral, el financiamiento a los partidos y el voto por lista crea mucha oposición y suspicacia. El método D’Hont que regula el reparto de los escaños parece ser una barrera que impide a las pequeñas organizaciones tener más representación en las diferentes instituciones públicas, y hace menos de un mes el Consejo de Europa suspendió a España por la poca transparencia en la financiación de los partidos. `Por si esto fuera poco, y pese al rechazo del 87% de los españoles, más de un centenar de imputados por corrupción se han presentado a las elecciones municipales y autonómicas en las listas de los diferentes partidos.

Aunque no se puede desconocer el descontento y la “indignación “ que todo ello ha producido en los ciudadanos, es indudable que la crisis económica que ha venido sufriendo España ha tenido bastante que ver en todo esto, por mucho que se le haya querido ocultar y hasta utilizar – según sea el caso – por los políticos de uno y otro bando. Pero por sobre todas las cosas, lo que parece que más ha indignado a los españoles es que estén padeciendo una crisis creada por banqueros ambiciosos, muchos de los cuales han querido, como en Caja Madrid, repartirse bonos millonarios. Y quienes parecen haberlos inspirado para terminar de manifestar su descontento son los islandeses y, particularmente, la insistente labor del economista y miembro fundador del grupo Indefence, Magnús Árni Skúlason.

Árni Skúlason ha sido el promotor de las dos consultas donde la mayoría de los ciudadanos islandeses han rechazado hacerse cargo de una deuda de aproximadamente 4.000 millones de Euros (aunque poco es mucho para un país de 340 mil habitantes), alegando que no hay ley internacional que los obligue a pagar una deuda que ellos no contrajeron, lo cual ha producido no sólo la caída del Gobierno de coalición encabezado por Geir Haader y su posterior enjuiciamiento acusado de negligencia ante los acontecimientos que llevaron al país al colapso financiero de 2008, sino a procesos judiciales donde se ha detenido a los principales directores de los bancos Kaupthing, Landsbanki y Glitnir. Todo comenzó con la quiebra de esos tres bancos y el caso Icesave, particularmente cuando el Landsbanki abrió una filial por Internet en el Reino Unido y Holanda ofreciendo unas atractivas tasas de interés. A principios de octubre de 2008, días después de la quiebra de Lehman Brothers, El Reino Unido congeló los fondos de Landsbanki, y esta decisión, junto a la crisis internacional, llevó a la bancarrota a los bancos islandeses. Londres y Ámsterdam acordaron pagar a sus depositantes y requirieron esos fondos al gobierno islandés, el cual pretendió, sin éxito, traspasar esos pasivos a las familias islandesas.

Aunque España no es Islandia ni la banca española se puede comparar a la islandesa, es natural que un país que ha tenido tan alto grado de bienestar, como lo tenido España por mucho tiempo, se resienta por la actual tasa de desempleo y recortes como los que se le han hecho a las pensiones y a los sueldos de los empleados públicos, pero, también, que se “cabree” por estar pagando los platos rotos por otros. ¿Que si este movimiento tiene ideología? Claro que la tiene. Es una ideología positiva y de liberación, porque los términos “izquierdas” y “derechas” han terminado siendo desplazados y ya no nos sirven como categorías interpretativas. Eso es precisamente lo que el 15 M, la primavera árabe y la revolución de las cacerolas de Islandia tienen en común.

UNETE



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