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Macálister Hernández Danzón.


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27/05/2013

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EL único machito de la camada, él tiene la culpa.


 A Macálister sus cuatro hermanas no lo tienen en muy alta estima que digamos porque como era el único machín de la camada sus padres lo sobreprotegían y no se veía obligado a realizar las pesadas labores de campo que ellas sí, como eran las de ir a recoger las cosechas de papas, que con un poco de suerte podían llegar a ser 6 o 7 kilos por viaje, a la diminuta huerta familiar que estaba ubicada del otro lado de aquél pelón y semi árido cerrito al pie del cual se encontraba su más que humilde, paupérrima choza. Por si fuera poco, se las obligaba a servirle y atenderlo, jamás, que ellas recordaran, había lavado un plato o una prenda de ropa en su pinche vida,  en resumidas cuentas lo tenían por un verdadero inútil, un perfecto holgazán, por ahora me abstendré de decirlo con otras palabras algo más coloquiales, pero lo peor de todo, lo que en su fuero interno jamás podrían perdonarle aunque nunca hablaran de ello en público y muy probablemente tampoco en privado, era que cuando su madre murió dando a luz a la menor de ellas no le vieron hacer nada por ir a conseguir a un médico, vender la única vaca que la familia poseía, ni nada, para tratar de que ella recibiera algún tipo de atención. Quizá fue el hecho de que en ese hasta hoy día polvoriento, semi árido, apartado y miserable pueblecito, si es que así se le puede llamar a ese conjunto de paupérrimas chozas, hidalguense carece de servicios médicos o de algo que medianamente se le pudiera parecer, hasta hace muy poco tampoco contaban con energía eléctrica, cuanto más hace cuarenta y cuatro años ya de aquél trágico acontecimiento para colmo de males ocurrido una noche de tremenda tormenta, pero en su bronca y rebelde conciencia, a alguien tienen que echarle la culpa, claro, a Macálister, a su padre y a la mujer con la que este lueguitito de la muerte de su madre se arrejuntó ¿A quiénes  más sin no? Porque pos, ni modo que al pi.....p gobierno por no proveer de los servicios mínimos indispensables  a las comunidades que dice servir en vez de atiborrarse los bolsillos con los dineros públicos.

El muy güey embarazó a la Regina

"Oh, sí, lo recuerdo muy bien", fue en la boda de la Paola, mientras le ayudaba al cura a ponerse los ornamentos para celebrar la misa y este no paraba de bailar con la música de su casetera aquella tonadita que dice: "La del moooño colorado, me trae tooodo el día mareado, tururu rú, tururu rú..." cuando empecé e escuchar el run run: "El muy ...piiii.......p del Mac ya dejó embarazada a la Regina, no acabamos de salir de una cuando ya estamos metidos en la otra, no tardaremos en reunirnos aquí mismo para celebrar otra boda. !Como Dios manda!".  Y en efecto, no pasaron más de dos meses y medio antes de que la familia Hernández tuviera que discutirse con otro bodorrio, porque el papá de la novia se hizo ojo de hormiga y ni siquiera para un miserable tambo de pulque se cooperó alegando que él era inocente y que le habían embarazado a su hija, que la responsabilidad pues, era del tal Mac por andar de calenturiento (imagino que Regina no tuvo nada que ver en el asunto) !No faltaba más!.  Además, bastante hacían él y los suyos con consentir la boda, así nomás, por las buenas, sin hacerla más de tos o de emoción ni buscar pleito como quizá debieran. Es más, ni siquiera un méndigo balazo de aviso le había tirado al  muchacho siquiera para aparentar un poco de disgusto. Ahí estaba la prueba de su buena voluntad, de que son gente de bien y no unos vulgares buscapleitos.  ¿Cómo se dieron las relaciones entre ambas familias? !No lo sé! A  esa borrachera ya no me invitaron, quizá fue porque en medio de la guarapeta que traía yo encima, además de confundir la luz de la cancha de básquet bol del pueblo con el planeta Júpiter, y que nací con tres pies izquierdos, y planos, nomás no paré de bailar  bien arrejuntadito con la Clarita y el papá, pasándose de mal pensadote, se imaginó quién sabe qué.  !Ja, ja...! (!Como si esas pulgas brincaran en mi petate!). Después de todo no se le puede culpar pues bien reza un refrán popular que "el que con fuego se quema, hasta a la leche le teme".

Gringolandia como escape.

Mac no tuvo que aguantar por mucho tiempo a su "linda esposa", ni a su "considerada" y recién adquirida familia política, más pronto que tarde, alguien le pasó el tip de un pollero que no le cobraba por adelantado para pasarlo al otro lado, sino que le aceptaba que le fuera pagando en "abonos chiquitos" una vez que estuviese trabajando ya del otro lado así que, "consciente de sus responsabilidades como padre y como esposo" partió en busca del sueño americano, y de la prosperidad que aquí jamás podría llegar a alcanzar para ganarse, ya no el pan, sino  "la chuleta nuestra de cada día" para él, su esposa y su mocoso. Y la verdad sea dicha, sus centavitos le llegan con bastante regularidad a la señora y el chavito, pero él nomás no se para por aquí para verlos ni a diferencia de lo tantas veces prometido, ha hecho algo para llevárselos con él.  Quizá tenga por allá una nueva pareja muy a pesar de que está verdaderamente muy federal  y de que nomás no rebuzna porque no se sabe la tonada, quién sabe, "todo es posible en la Viña del Señor" y "Nunca falta un roto para un descosido".  Las hermanas y la cuñada dejaron de tener contacto tan pronto como Mac se fue ¿la razón? Muy simple y sencilla, los centavos que él manda deben ser para la esposa y el crío (las famosas remesas, pues), no para las hermanas ni para su desahuciado padre quién está prácticamente invadido de cáncer en los pulmones. Ellas pueden continuar trabajando como sirvientas, o como suélen llamarles los "políticamente correctos", "trabajadoras del hogar" y vivir, como hasta la fecha, amontonadas, con todo y el marido de una de ellas, en un mugroso "departamentito" de una recámara, mini cocina y "sala comedor" ubicado en un vetusto edificio de la Delegación Iztapalapa, pues tal como diría la Nana Golla "Esa es otra historia" y la que importa por el momento es la de Macálister  Hernández Danzón.

 

 



Etiquetas:   Hambruna

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