El 25 de mayo, además de cumplirse el 203º aniversario de la Revolución de Mayo, se cumplen diez años desde la llegada de Néstor Kirchner al poder. Como todo número redondo, tiende a realizarse un resumen, una reseña que nos permita comprender este proceso histórico con características y particularidades muy notorias y claroscuros, claro está. Hace 10 años, Kirchner era un desconocido que venía del Sur, con el apoyo del entonces presidente Duhalde, una última carta jugada por el no de Carlos Reutemann, la poca medición de De la Sota, parecía Kirchner en la previa, alguien que iba a ser fácilmente tutelado por Duhalde. Nada de eso pasó. Hoy, el kirchnerismo acaparó en totalidad la arena política, un proceso paulatino, ante una oposición absorta que nunca pudo imponer la agenda, ni hasta cuando en 2009 le daban los números en el Congreso. Chiquitaje, egos por doquier, una falta de respeto a la ciudadanía que en un gran porcentaje bregaba para una equiparación de fuerzas. Mérito, digamos del rival, que cuando pensaron que estaba groggy resurgió cual ave fénix y los pasó por encima, sin contemplaciones. Con el kirchnerismo, ávido de revancha, atenti. El kirchnerismo como divisoria de aguas en la sociedad argentina, con los riesgos que esto trae aparejado, excesos de un lado y del otro.




