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El Mesías elegido cuida de su apariencia como parte de su estrategia y utiliza un lenguaje bastante eufemísta y vive angustia en sobremanera en el momento de tornarse a hablar de las generalidades que son las que le sustentan. Es como una necesitad el creerle, la fe es lo que permite sostenerle y al mostrarse en sus múltiples formas se convierte en el maestro del engaño.