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Feijóo y la enseñanza de la agricultura


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19/05/2013

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Resumen


Este breve artículo versa sobre las ideas de Benito Jerónimo Feijóo en relación con la enseñanza de la agricultura y su influencia en la posterior Ilustración española.

 

Las ideas de Feijóo

El primer autor español del siglo XVIII que se interesó por la enseñanza agraria fue Benito Jerónimo Feijóo. Si en muchas cuestiones se le puede considerar el pensador que inaugura el siglo de las luces en España, en la enseñanza de la agricultura también es el que desbroza el terreno de varias cuestiones básicas que los ilustrados y los tardo-ilustrados discutirán durante un siglo. En “Honra y provecho de la agricultura” de su Teatro Crítico Universal[1], Feijóo se quejaba de la falta de libros que tratasen en España de temas agrícolas. El asturiano explicaba que los que se dedicaban a la agricultura no leían libros porque, además la mayoría de los campesinos no sabían leer, pero eso no debía ser un obstáculo, ya que con que hubiera alguien que los leyera ya serían útiles porque estos lectores se encargarían de difundir las instrucciones correctas a los labradores, es decir, cundiría el buen ejemplo, idea que más tarde desarrollaría Jovellanos. Para enseñar los principales preceptos agrícolas no eran necesarios muchos libros. En España se contaba con dos obras clásicas, la Agricultura de Gabriel Alonso de Herrera del siglo XVI, y el Llibre del secrets de Agricultura de Fray Miguel Agustín, prior del Temple en Perpiñán, del siglo XVII. Feijóo se guardó mucho de criticar estos dos manuales pero no le parecían suficientes, ya que no abarcaban todos los conocimientos necesarios y porque gran parte de las enseñanzas contenidas en sus páginas no se podían aplicar a todas las tierras y lugares, es decir, que, no se podía usar lo que contenía la bibliografía como si fuera una receta de aplicación universal. En realidad, Feijóo estaba defendiendo la necesidad de contar con obras actualizadas, aunque sin menospreciar las aportaciones clásicas del pasado. La Ilustración española fomentó, en el último cuarto del siglo XVIII, que se escribieran o tradujeran obras de la nueva agronomía que, desde Inglaterra y otros lugares de Europa se estaba estudiando y practicando, como el famoso sistema Norfolk.

Otra idea de nuestro autor que tendría mucha fortuna en el pensamiento del siglo tenía que ver con el problema del aprendizaje consuetudinario en agricultura. Junto con la transmisión de prácticas útiles, se perpetuaban otras completamente erróneas, inercias que dificultaban el progreso económico. Este tipo de aprendizaje era rechazado porque no se basaba en principios científicos, fruto de la observación y de la reflexión, es decir en un método científico guiado por la razón y la experiencia. Es evidente que se está haciendo una defensa de la agricultura como ciencia útil y que, era susceptible de ser enseñada. Esta sería otra idea que influyó en la Ilustración, aunque encontraría la oposición de los cultivadores de la botánica descriptiva del siglo XVIII, que durante un tiempo impidieron que la agronomía se impartiera en los Jardines Botánicos, teniendo que arbitrarse otras alternativas, como las cátedras de agricultura[2].

En conclusión, Feijóo consideró imprescindible dedicar atención a la enseñanza de la agricultura en función de su necesidad, para luego realizar un largo lamento sobre la situación del abandono de la agricultura y de los labradores en España, dedicando una especial atención a la creación de una especie de consejo en la corte, compuesto por labradores acomodados y con conocimientos para conferenciar sobre los medios más a propósito para el desarrollo agrícola del país, aunque sin poder decisorio y sí para elevar propuestas a las autoridades pertinentes de la Monarquía, aspecto que debió influir en Campomanes a la hora de fomentar la creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País.

[1] Hemos manejado la edición de Clásicos Castellanos de Espasa-Calpe de Agustín Millares Carlo, quinta edición, Madrid, 1975.



[2] En este sentido, véase, PUERTO SARMIENTO, F.J., Botánica, sanidad y política científica en la España Ilustrada, Madrid, 1988, pág. 32 y ss.







Etiquetas:   Agricultura
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