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El Cuerpo en el cine a partir de “Gattaca”


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16/05/2013


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“En un futuro no muy lejano” se relata la historia de Vincent Freeman, un niño que nace del fruto del amor de sus jóvenes padres quienes conciben a su hijo de manera, como lo entendemos hoy en día, natural. Dada la avanzada tecnología desarrollada en la época en que transcurre esta historia, a Vincent le son diagnosticadas probabilísticamente diversas enfermedades que se traducen en una expectativa de vida de 33 años. Por esta razón, sus padres le tienen un cuidado extremo y deciden concebir otro hijo de manera genéticamente planificada, algo que se consideraba normal con el fundamento de proporcionar a los hijos de las mejores posibilidades y probabilidades en sus vidas, acotando el rango de rasgos aleatorios que puedan desarrollar. Así, Vincent crece toda su vida enfrentándose a la superioridad genética de su hermano menor, siendo vencido una y otra vez por este en competencias físicas. Estos episodios se suman al sentimiento derrotista que los padres le transmitían a Vincent dadas sus condiciones físicas estimadas, lo que poco a poco va generando un sentimiento de superación por parte de él, quien quería dedicarse a una carrera espacial, profesión reservada para los más aptos genéticamente.


            Esta primera parte del relato es fundamental para un análisis filosófico-sociológico de Gattaca ya que se expone el tratamiento del concepto de “cuerpo”. Es evidente la relación que existe entre el conflicto de Vincent sobre el físico genético versus el alma o intencionalidad y la distinción que hace Husserl (1991) entre “Körper” y “Leibkörper”. Körper refiere al cuerpo físico o corporalidad, en el caso de la película, al cuerpo genéticamente determinado, lo visible. Por otro lado, leibkörper se define como el cuerpo físico-orgánico, lo vivo, a lo que se le puede adjudicar intencionalidad. Merleau-Ponty (1975) y Lock (1993) hacen una distinción muy similar que es posible incluir dentro de las mismas categorías. Definen dos dimensiones del cuerpo: la fisicalidad que radica en las posturas, expresión y cotidianeidad, y por otro lado, la mediación entre la persona y el mundo que lo rodea, implicando un significado social el cual revela la posición del individuo en este mundo. Es decir, se entiende a partir de ambas concepciones del cuerpo, un acuerdo en la existencia de dos ámbitos complementarios, uno tangible y otro no, terrenal y espiritual, físico y metafísico, tangible y abstracto, corporalidad y corporeidad.

            Es así como Vincent, el protagonista de la historia, se ve motivado e impulsado por esta segunda dimensión, subvalorada en su contexto sociocultural, entrenando el cuerpo físico para que algún día se encontrara sincronizado con su espíritu, teniendo en su horizonte la certeza que alcanzaría el éxito por medio de este proceso. Si bien para él significó nadar contra la corriente social por mucho tiempo, se le presenta la oportunidad de demostrar su convicción al hacerse pasar por Jerome Morrow, un individuo con condiciones físicas óptimas, una denominada perfección genética que lo podía llevar hacia donde él quisiera. Sin embargo, Jerome (Eugene como pasa a ser llamado posteriormente para no entrar en confusiones por la suplantación de identidad), tiene dos problemas que le imposibilitan alcanzar la cima del éxito: queda inválido tras un atropello y, más importante y tenue, le hace falta el ímpetu que Vincent poseía desde su nacimiento, lo que se ve reflejado en su frustración por alcanzar tan sólo el segundo lugar en competencias de natación. Asimismo, Jerome le presta su cuerpo a Vincent y Vincent le presta a Jerome su sueño. El protagonista logra pasar desapercibido como Jerome, hasta que, tras el asesinato de uno de los directores del programa donde él trabajaba, se inicia un extenso y meticuloso proceso de investigación, donde se encuentra accidentalmente una evidencia de Vincent, siendo el primer momento en que se abre la ínfima duda sobre la filtración de un inválido en Gattaca.

            En esta parte del relato es posible esclarecer más aún la distinción de “Körper” y “Leibkörper” que se presenta a lo largo de todo el film. Esta segunda dimensión se muestra como dinámica, flexible, abierta a los cambios, adaptable al medio, transformable desde que se nace hasta que se muere, si bien por un proceso natural de crecimiento o uno manipulado como el que se presenta en estas instancias. En cambio, el primero se mantiene desde la infancia de Vincent, y aprovecha cada oportunidad para lograr su sueño y realizarse, utiliza su cuerpo físico, su corporalidad como un medio para alcanzar un fin, una mediación entre su anhelo y la realidad.

            Adyacentemente, se introduce la teoría de Foucault (1989) sobre los cuerpos dóciles, refiriendo al enorme sistema de control social que se observa a lo largo del film, donde se establecen claros límites sociales de pertenencia y comportamiento, donde las normas sociales se basan en una discriminación genética o genoísmo. Dicho sistema se esmera por formar los valores de las personas desde los inicios, transformando los cuerpos vivos (ambas dimensiones complementadas) en elementos normados que encajan en un modelo ideado por autoridades, aplicando castigos a las desviaciones de éstos, manteniendo completo control de los individuos en la sociedad. El hecho que Vincent pudiera modificar o domesticar su cuerpo de manera que encajara dentro de los estándares normales o “válidos”, resaltan la capacidad dinámica de la primera dimensión en cuestión, la observable. Asimismo, nadie se da cuenta de dicho cambio ya que, dado este supremo control social existente, no cabe dentro de la conciencia de las personas la posibilidad de que alguien inferior en la escala social pudiese compartir con los demás sin que nadie se diera cuenta. Es un estado incuestionado dada la coerción ejercida por las autoridades, todos tienen y saben del miedo que existe por salirse del molde, por lo que la situación de Vincent sería inverosímil para el resto.

            Por otro lado, el fundamento presente en Gattaca permite traer a la discusión a Pierre Bourdieu, no por su coherencia, sino más bien por sus diferencias. Si bien este autor desarrolla su teoría sobre la distinción en base a los gustos intrínsecos de las clases sociales determinadas por un componente económico, el film trata otro tipo de condicionamiento que fue anticipado anteriormente, el condicionamiento genético. Existe una clara oposición entre ambas posturas, el elemento económico se presenta en la sociedad como un aspecto dinámico, abierto a modificaciones. A pesar de que dependa del lugar y la religión, al menos en el mundo occidental se basa en un sistema económico capitalista que supone la movilidad social. Este ensayo no busca entrar a analizar si dicha aseveración se cumple o no, lo que está claro es que es posible diagnosticar e identificar grados de movilidad social producto de mejoras en las condiciones económicas de las familias. Dicho esto, es suficiente para asegurar que la economía es un aspecto modificable. Por el otro lado, la genética es estática en el tiempo, hereditaria, no está sujeta a cambios en cortos períodos de tiempo, ni siquiera para que una generación pueda observar cambios. Por lo tanto, entre Bourdieu y Gattaca se deprende una oposición, dado que el primero describe una determinación que está abierta a una modificación contingente, en cambio, el condicionamiento observado en el film es fijo, presentando muy baja movilidad social por parte de los individuos. Sin embargo, el punto de convergencia entre ambos es que este condicionamiento depende de la herencia, por un lado cultural, y por el otro, genética. La primera se define como “habitus”, o en otras palabras, habitar cotidianamente un medio cultural heredado de los padres o familiares e instituciones que condiciona los valores, actitudes y personalidades. El segundo, una herencia controlada, donde los padres apuestan por los mejores rasgos y oportunidades para sus hijos a partir de lo que ellos ya son físicamente.

            Adicionalmente, a este análisis se le vuelve pertinente hablar sobre la formación de clases sociales. En el film es posible distinguir dos grupos definidos, los “válidos” y los “inválidos”. Los primeros son aquellos que trabajan en Gattaca, individuos genéticamente superiores, y por lo tanto aptos para desempeñar oficios de mayor importancia social y para postular a las expediciones que se realizan al espacio. Los inválidos son personas que han sido coartadas desde el momento en que nacieron, como Vincent, que con una pequeña muestra de sangre pueden estimar sus probabilidades de desarrollar enfermedades, lo que queda registrado de por vida en una base de datos con todos los individuos. Por lo anterior, esta historia no se ajusta a la teoría materialista de Marx, ya que las clases sociales no están determinadas por una estructura económica como fue destacado anteriormente con Bourdieu, sino más bien por los genes, por el criterio de la perfección y constante competencia por destacarse y ser el afortunado que alcance el éxito social. Sin embargo, es posible explicitar que si puede identificarse conciencia de clase, nuevamente, por la coerción ejercida en el sistema de control social.

En cuanto a la estética del film, se transmite un ambiente de limpieza, orden y perfección con tomas claras, limpias, iluminadas y escenas con contraste de colores. Asimismo, los trabajadores en Gattaca se muestran pulcros e impecables, unifromados y sin particularidades y distinciones entre ellos, recordando la tesis de Foucault de control social. Se infiere a partir de la forma que tiene la película que el director se propone situarnos en un marco vigilado, perfecto; justificando así esta selección genética en búsqueda de la perfección para un mundo aparentemente perfecto. De esta manera se exacerba la limpieza y orden para sentirnos incómodos e identificar con mayor facilidad y casi un rechazo a este modo de vida tan "anti natural" y asimismo situar a Vincent constantemente fuera de este marco, tan sólo como un constante fingir.



            Finalmente, el film expone las dificultades y sacrificios que el protagonista asume para realizar su sueño y concretar su eterna ambición de viajar al espacio a pesar de las predicciones. Vincent es el epítome del “leibkörper”, es un personaje que se siente vivo y lucha por ir más allá de lo que está dado, toma los riesgos necesarios para hacer valer su posición y su identidad en el mundo. Llena su cuerpo físico-material de intencionalidad y voluntad, produce y reproduce un vínculo con el mundo. En base a esto se establece la “corporeidad como el motor de la acción del mundo”[1].

            Del análisis anterior se desprende el surgimiento de la pregunta por la unidad de la corporeidad, es decir, clasificar en existe o no existe, o si se puede distinguir en una escala de intensidad dada la intencionalidad que se le atribuya a un cuerpo. En base a los argumentos desarrollados en el presente ensayo, es posible decir que corporalidad y corporeidad son independientes y dependientes a la vez. Una persona es tanto cuerpo como alma o espíritu, el cuerpo físico no es capaz de desenvolverse y desarrollar sus potencialidades si no establece vínculos en el mundo que lo rodea a partir de las aspiraciones en concordancia con la realidad, o en otras palabras, si no presenta intencionalidad o voluntad. De este modo, ambas dimensiones son inseparables, convergen en un mismo concepto que es “cuerpo”. Sin embargo, estas pueden ser desarrolladas independientes de la otra, como es el ejemplo de Vincent, quien opta por mantener estable en el tiempo su motivación y decide trabajar y modificar el cuerpo físico de manera que presente una coherencia entre éste y su espíritu subjetivo y puedan desenvolverse de manera armónica y en concordancia con la realidad.

[1] Soich (2009). El cuerpo como antidisciplina: las miradas de Foucault y de Certeau







Etiquetas:   Cine   ·   Genética

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