Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Poesía   ·   Periodismo   ·   Lectura   ·   Escritores   ·   Lectores   ·   Libros   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Reseña   ·   Novela   ·   Tecnología



Los Chilenos se merecen algo mejor que los actuales legisladores


Inicio > Política Nacional
19/04/2013

960 Visitas



El Diario “The Economist” publico el 18 de abril del 2013 un artículo que retrata de cuerpo entero a un grupo de Senadores, ligados a la Concertación. No debiera de desecharse por parte de la clase política este análisis imparcial y objetivo de un importante medio informativo internacional, pues describe con plena certeza el acto de “vendetta” política contra el actual gobierno de Chile, por parte de la Concertación y que venga de esta forma la destitución de Yasna Provoste del cargo de ministra de educación del Gobierno de Bachelet en abril del 2008. La diferencia substancial en el caso de la destitución de Provoste, es que su acusación se centro en irregularidades en subvenciones escolares y que fuera detectado por la Contraloría General de la Republica, es decir, un hecho comprobado y tangible. En el caso de Beyer, la acusación se centra en un hecho subjetivo y que carece de base sustentadora.


HARALD BEYER es un tipo de persona sin pretensiones. Antes de convertirse en ministro de Educación de Chile, trabajó durante más de 20 años en el  “Think Tank” Centro de Estudios Públicos (CEP). Ha publicado trabajos sobre la desigualdad, el mercado de trabajo y, sobre todo, la educación. Es justo describirlo como un “nerd de la educación. Hay pocas personas en el país que saben tanto sobre el tema como él.

El Sr. Beyer no pertenece a ningún partido político. Él aconsejó a la presidenta socialista Michelle Bachelet en su política de educación en 2006. En 2011 se convirtió en el tercer ministro de Educación de Sebastián Piñera, el actual presidente, de centro-derecha. Como ministro elimino la tasa de interés que los estudiantes pagan por sus préstamos universitarios CAE) del 6% al 2%, y logro contar con más dinero disponible para becas para estudiantes con escasos recursos. Él envió un proyecto de ley al Congreso para establecer un regulador de la educación superior, y trató de aplacar a los estudiantes de Chile, que durante los dos últimos años han protagonizado grandes protestas en favor de una reforma educativa radical.

Nada de esto parece importar a los miembros del Congreso de Chile, al menos los de la oposición de centro-izquierda, la Concertación. El 17 de abril se iniciaron las discusiones en el Senado, por la acusación constitucional contra Beyer, finalmente el 18 de abril la postura de destituirlo de su cargo gano por 20 votos a favor y 18 en contra. El Senado cuenta con mayoría de la Concertación, por ende su destitución era previsible. La acusación se focaliza en su desidia en su rol de ente fiscalizador de las universidades. Previamente, la acusación había sido votada en la Cámara de Diputados y donde logra su aprobación con los votos de partidos minoritarios. 

Como resultado de la acusación, el Sr. Beyer está impedido de cargos públicos por cinco años.

Es cierto que el Sr. Beyer presidió un sistema educativo imperfecto, plagado de irregularidades financieras. Tal vez podría haber hecho más para regularlo. Pero lo mismo podría decirse de sus dos predecesores en el Gobierno  de Piñera, o de hecho de cualquier ministro de Educación de los 20 años anteriores, cuando la Concertación estuvo en el poder.

El voto huele venganza. Hace cinco años, fue destituida la ministra de Educación de la Concertación, Yasna Provoste. Muchos políticos de la centro-izquierda, no han perdonado esta destitución. La acusación también tiene un fuerte olor a electoralismo.  Los chilenos elegirán un nuevo presidente en noviembre de este, y las campañas ya están recrudeciendo sus acciones partidarias.

Los chilenos se merecen algo mejor de sus legisladores, y lo saben. El 5 de abril Adimark, una ONG  encuestador, publicó un estudio que muestra que los índices de aprobación de la Cámara de Diputados y el Senado estaban cerca de sus mínimos históricos, al 16% y 20% respectivamente. Cuando los congresistas destituyen a buenos  ministros, con el afán de ganar puntos políticos, aumenta la falta de confianza pública en los parlamentarios y eso no debe extrañar.



Fuente: Diario The Economist (18 de abril del 2013).



Etiquetas:   Educación   ·   Partidos Políticos

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
22249 publicaciones
5302 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora