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La constante y criminal incongruencia de la delegada de Profepa


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10/04/2013

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Confesiones.


 

La constante y criminal incongruencia de Ludivina Menchaca.

 

Si en este país se aplicara la Ley realmente y como corresponde, sin privilegiar a unos cuantos, la delegada federal de Profepa en la entidad, Ludivina Menchaca Castellanos, por necesidad tendría que estar sujeta a proceso, por violentar una ley que ella misma impulso como legisladora.

La delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, que dirige Ludivina Menchaca en Quintana Roo, impuso el día veintisiete del mes pasado, sellos de clausura en la construcción del hotel Europeo at Playa del Carmen, ubicado en la calle 26 entre la quinta avenida y la Zona Federal Marítimo Terrestre.

Cabe mencionar que la autoridad municipal, ya había clausurado el año pasado en tres ocasiones la construcción de dicho hotel, precisamente por contravenir el artículo 60 de la Ley General de Vida Silvestre.

En esta ocasión la razón de la reciente clausura, se debió a la criminal devastación de dos hectáreas de mangle, y el respectivo relleno de la superficie con toneladas de material pétreo, como consta en fotografías que Por Esto publicara la semana pasada.

Dicha clausura se sustento en la falta de autorización para cambio de uso de suelo, que permitiera remover vegetación, sin embargo solo unos días después de forma por demás inexplicable, los sellos de clausura fueron retirados por personal de la misma Profepa.

De tal suerte que aun y a pesar del ecocidio, la construcción del hotel seguirá adelante, violando de manera flagrante el marco legal y por supuesto dando pie a la especulación del motivo por el cual se retiro la prohibición.

Porque bien vale la pena recordar, como en su momento lo publicamos en este espacio, que la propia Ludivina Menchaca, siendo Senadora de la Republica por Quintana Roo, representando al Partido Verde Ecologista de México, fue quien el último día del año dos mil diez, impulso la reclasificación de la norma oficial mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010.

Dicha norma contempla lo relativo a la protección ambiental, de especies nativas, de flora y fauna silvestre, sus categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio de especies en riesgo.

Como resultado de esa modificación, en el apartado que se refiere al mangle, se estipulo que este, pasa de ser una especie sujeta de protección especial a amenazada, lo que naturalmente obliga a la autoridad ambiental, de la cual es ahora encargada Ludivina Menchaca, a reforzar su vigilancia así como incrementar los parámetros relativos a su cuidado y aumentar la sanciones por su incumplimiento o violación.

Si bien es cierto que esa modificación fue contradictoria, actualmente es el parámetro oficial desde donde se observa el cumplimiento del marco legal, por tanto el no acatarlo es de suyo por definición un acto de irresponsabilidad.

Pero lo es más aun, cuando la responsable de su cuidado y vigilancia fue quien se encargo de endurecer ese mismo marco referencial, lo que hace presumir un comportamiento que obedece a circunstancias, a conveniencias personales y no a convicciones.

Porque más allá de la verdadera conciencia ecologista personal de Ludivina Menchaca, que por supuesto queda en entredicho como en tantas otras ocasiones,  lo que se observa es la aplicación de criterios según conveniencias, que finalmente ha sido la característica de su paso por el servicio público.

Este caso tan evidente, es un argumento más que suficiente para pensar que la remoción de los sellos de clausura, ante un acto criminal comprobado y consumado, solo puede obedecer a una componenda.

La sensación de que la decisión fue influenciada por un acuerdo corrupto entre la funcionaria federal y la empresa propietaria del hotel en proceso de construcción, de otra forma no hay explicación congruente para justificar los hechos.

Porque por un lado está la incongruencia, pero peor todavía la irresponsabilidad manifiesta en la que incurre Ludivina Menchaca, al violar la ley pasando por alto las limitaciones que esta contempla.

No olvidemos que los funcionarios públicos se rigen por un orden, mediante el cual sus acciones son calificadas, o al menos deberían de serlo, de acuerdo a su actuación conforme a derecho, en la aplicación de sus funciones.

Ludivina Menchaca pasó de un día a otro, de ser una férrea defensora de la vida silvestre, bajo un criterio de cerrazón mediante el cual se cancela cualquier posibilidad de convivencia entre la protección y el desarrollo, a una impulsora de la inversión por encima de lo que la ley señala.

Porque si también recordamos que cuando la entonces Senadora Menchaca Castellanos, promovió la modificación de la norma 59 que ya explicamos al principio de esta columna, la propia Semarnat recomendó extra oficialmente que no era prudente dar un paso de esa magnitud.

Según la Semarnat, los manglares no eran y no son una especie amenazada, cambiar su status significaba como sucedió, satanizar su tratamiento, pero esos no fueron argumentos suficientes para que Ludivina Menchaca, ávida de publicidad, lograra el punto de acuerdo legislativo.

Esto viene a colación porque se entiende que es posible desarrollar proyectos turísticos y de servicios en zonas donde hay presencia de mangle, si esto se hace con los debidos cuidados y siguiendo una normatividad específica para el caso.

Sin embargo Ludivina Menchaca desatendió esos conceptos para endurecer la postura legal y cancelar de tajo las opciones, precisamente por eso ahora resulta incongruente que permita algo a lo que tanto se opuso y combatió.

Sobre todo considerando que en el caso del la construcción del hotel al que nos referimos, no existió ni autorización previa, ni mucho menos el mínimo cuidado para proteger el mangle existente, a diferencia de otros proyectos donde la salvaguarda del mangle ha sido no solo exitosa sino un ejemplo de conservación en combinación con la inversión.

Estamos hablando de un caso de devastación ambiental criminal, permitido y solapado por la autoridad encargada de sancionarlo, que por tanto es cómplice y en razón de ello tendría que ser sancionada con todo el peso de la ley.

Una muestra irrefutable de la irresponsabilidad de Ludivina Menchaca, que no ha hecho más que medrar en su beneficio personal, en cada cargo público que ha ocupado, traicionando a Quintana Roo.

 

guillermovazquez991@msn.com

twitter@vazquezhandall



Etiquetas:   Medio Ambiente   ·   Gobierno

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