En momentos de crisis, la Cultura suele convertirse para muchos mortales en algo demasiado banal, ya que tan sólo alimenta el espíritu y la mente, añadiendo, al mismo tiempo, la capacidad crítica y de elección. Este último punto, obviamente, no es demasiado cómodo para los que nos gobiernan. ¡Pensar puede resultar demasiado peligroso!.Ahora es cuando se convierte en mucho más loable y meritorio el esfuerzo privado de pequeñas empresas que siguen poniendo su grano de arena para favorecer y dar a conocer los nuevos valores en cualquier disciplina cultural.



