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La cadena interminable del lenguaje, de significantes tras significantes, le permiten decir al sujeto, el que sea de tal o cual manera en una conformación ideológica en su sistema del exterior a través del Otro en el que opera un consciente-inconsciente. La rutina de identificarse imaginariamente con el objeto de deseo permite la apertura del significante y la creación por ende de una cierta clase de gocé.