Interrogantes y silencios del 11-M

  Me niego a formar parte de la manada borreguil que, complaciente con conveniencias partidistas, se resignan a pasar página aceptando planteamientos interesados, estrambóticos, y opacos. Tras nueve años de la masacre terrorista del 11-M, es imposible el relajo del intelecto hasta que se conozca quién, cómo y por qué. Resulta espeluznante que cuando planteas interrogantes sobre las profundas y misteriosas lagunas con las que algunos tratan de disimular la asesina acción, te insultan, te llaman imbécil, y además eres un facha cospiranoico. Como ciudadano y como contribuyente defiendo mi derecho a querer saber. Quiero, deseo y exijo conocer lo que aún se ignora de aquella vil acción terrorista.

 

. Tras nueve años de la masacre terrorista del 11-M, es imposible el relajo del intelecto hasta que se conozca quién, cómo y por qué. Resulta espeluznante que cuando planteas interrogantes sobre las profundas y misteriosas lagunas con las que algunos tratan de disimular la asesina acción, te insultan, te llaman imbécil, y además eres un facha cospiranoico. Como ciudadano y como contribuyente defiendo mi derecho a querer saber. Quiero, deseo y exijo conocer lo que aún se ignora de aquella vil acción terrorista.

Hasta la fecha se desconoce casi todo. Es un misterio que no se quiere resolver. A la pregunta de quién urdió, diseñó y ordenó el atentado, nadie responde. Es el secreto mejor guardado que los responsables de la no investigación. Además de la autoría estratega, se desconocen también las intenciones políticas de la masacre. No hay respuestas. Algunos se muestran conformes aceptando la supuesta autoría islamista. Felices ellos. Respeto a quienes bien por resignación, por intereses o por convicción aceptan como suficientes y clarificadores los resultados del proceso judicial que sobre esta masacre se celebró. Pero ello no ha de suponer que el resto de los no convencidos abandonemos el derecho a reivindicar el esclarecimiento de lo mucho que se desconoce.

Produce frustración y pena comprobar la desunión y las diferencias que existen entre las víctimas, escenificadas una vez más en la conmemoración de tan singular aniversario. Causan también sonrojo los mensajes esperpénticos y miserables pronunciados por una de las partes, por la presidenta de la Asociación 11-M, Pilar Manjón, quien pronunció un desafortunado mitin inapropiado, imprudente y desentonado con las motivaciones del acto que se recordaba.

Desde la resolución del proceso judicial que se dictó para esclarecer el atentado terroristas del 11-M, a veces da la sensación de que se ha establecido un halo de tabú sobre el suceso y sus circunstancias que parece limitar el poder hablar con libertad sobre las lagunas, manejos, mentiras, interrogantes, imprecisiones, dudas, desconocimientos, ocultaciones, autores, impulsores, y motivaciones que provocaron la mayor masacre terrorista sufrida en España.

Como gesto de deferencia y por respeto a las víctimas, se debe de dar una nueva oportunidad a la justicia para que se pueda llegar a esclarecer toda la verdad, siempre que se encargue de la vista un tribunal distinto al anterior. En estos momentos existen nuevos y sobrados argumentos para conseguirlo.

UNETE



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