El Sentido de la Vida

EL SENTIDO DE LA VIDA

 

. No seguimos hablando al respecto, Era hora de trabajar.

Pues bien hoy retomando el tema creo tener revelado para mi, no sé si sólo parcialmente, el sentido de la vida que se resume en AMAR.

No me refiero al amor sentimiento ni al amor del deseó, sino al AMOR compromiso.

Ese amor que se siente primero que todo por aquel que esta por arriba de nosotros en primera medida para luego bajar al mismo nivel hacia nosotros mismos y nuestros semejantes y descender aún un poco más hacia los que están por debajo de nosotros.

No en vano San Juan de la Cruz decía que "En el ocaso de la vida se nos examinará el amor", es decir, nada de lo demás es importante.

Pero por que se caracteriza ese AMOR real?

Se caracteriza por ser más que un sentimiento o que una pasión; se caracteriza por ser comprensivo, comprometido, respetuoso, honesto, leal, bien intencionado, confiado y en general capaz de poner por encima de nuestros intereses personales, los intereses de quien amamos.

Quien Ama, asume, se responsabiliza y carga con la responsabilidad y el compromiso que nace del Amor.

En la Biblia al hablar del Amor, en primera de Corintios 12, dice que "El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin limites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites. El amor dura por siempre"; si este es el amor verdadero el ejemplo supremo de esto es el amor de Dios mismo con nosotros cuando Dios mismo entrego a la muerte a su hijo único para que nosotros, sus amados, tuviéramos vida.

Por esto, si el sentido de la vida es el amor, es aprender a amar y asumir responsablemente nuestros compromisos, qué sucede con aquellos que mueren de hambre, de frío, de soledad, de desamor y carentes de lo mínimo necesario para vivir?

Pues ellos son gloria y espejo del Amor de Dios con nosotros y a la vez denuncia y evidencia irrefutable de nuestra falta de amor y compromiso, que es lo mismo, con quienes deben ser objeto de nuestro Amor. Evidencia fehaciente de que no estamos bien como individuos y como sociedad.

Y que sucede con aquellos que son ricos y opulentos?

Pues la naturaleza humana, la temporalidad que nos rodea requiere de los vienes materiales, necesita que comamos, que bebamos, que nos vistamos, cobijemos, movilicemos, comuniquemos, descansemos, ... y muchas más cosas materiales; pero el atesorar que es necesario para vivir, no es el sentido de la vida; es simplemente una consecuencia natural del trasegar por nuestra vida.

Comenzamos livianos y a lo largo de la vida terminamos cargados de cosas, asumiendo emociones, apegos, dinero, joyas, muebles, libros, inmuebles y ... Muchas cosas más; esto nos lleva a pensar en el sentido de la muerte.

Ciertamente si el sentido de la vida es aprender a amar y asumir el compromiso, el sentido de la muerte sería el abandono, el dejar, el soltar nuestros apegos para partir finalmente livianos al encuentro de aquel que es el Amor perfecto y que nos Ama.

Dado que amar muchas veces requiere calentar a los que amamos, alimentar al hambriento, cobijar o vestir al desnudo, proteger al desvalido y subsanar temporalmente las necesidades de quien amamos, los bienes son más que necesarios; pero son un vehículo, un medio para generar el ambiente necesario para que quien Amamos finalmente entienda cuanto lo amamos y de alguna manera entienda que le amamos por que nos comprometimos y pusimos sus intereses al mismo nivel o por encima de los nuestros. 

Esto pasa con nuestros hijos, con nuestra novia o esposa, con nuestros padres, nuestros amigos, con nuestro trabajo, la iglesia y en fin de diferente manera con cada hábito de nuestra vida, según el llamado a servir y la capacidad de amar de cada uno de nosotros.

Si vemos el amor hacia el superior, se parece al amor a la patria, cuantos damos la vida por ella? No solo esto, se espera que lo hagamos y muchas veces se castiga el no hacerlo, es por eso que cumplimos las leyes de nuestro país; algunos por convicción y otros por temor. Traicionar a la patria se paga hasta con la muerte, no es admisible.

Pues el Amor a Dios no es diferente, El espera que seamos leales y fieles, que pongamos su voluntad por encima de la nuestra y esto no es más que amar a quien esta por encima de nosotros.

El ya nos lo dio todo ahora nos corresponde aprender a amar, a viajar livianos y listos a soltar la carga cuando sea necesario para llegar a su lado.

RAFAEL ZULIBAN PÁJARO MARTÍNEZ.

PD: Para mis amados hijos, con todo el amor de su padre.

UNETE



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