Los Signos de Dios en la Meditación.

En el mundo actual cada vez son más las personas que practican algun tipo de meditación, ya sea yóguica, budista, zen, cristiana, ishaya, trascendental, o sofrológica. Son millones los meditantes en el orbe de hoy, practicando metodologías psico-espirituales que hace un siglo atras sólo practicaban los hindúes, o los adeptos del Tao, o los lamas tibetanos.

 

. Son millones los meditantes en el orbe de hoy, practicando metodologías psico-espirituales que hace un siglo atras sólo practicaban los hindúes, o los adeptos del Tao, o los lamas tibetanos.
Se ha hecho este fenómeno tan masivo que se menciona en los medios de comuniciación social con frecuencia. Y se publican miles de libros y de seminarios todos los años acerca del tema. En el ámbito moderno de la religiosidad mundial ya se podría hablar de Un Octavo Sacramento, un medio de Distribución de la Gracia Divina al alma de la humanidad como conjunto.

No hay duda que el fenómeno es positivo, y nos hace esperar un mundo mejor para el mañana. Sobre todo si se entiende que estamos viviendo inmersos en una sociedad neurotizada, depresiva, estresada y existencialmente desorientada. En la meditación es posible retomar la dirección correcta en la vida y sanar muchos traumas escondidos en el corazon humano.

Lo negativo es que el fenómeno les quita clientes a los psicólogos y a los psiquiatras, y es un método de autosanación mucho mas barato que los psicotrópicos en que las personas gastan miles de millones de dólares al año en todo el orbe.

Pero aparte de esta mirada superficial y sociologica, se debe aclarar que la meditación no es una mera gimnasia mental para alcanzar la armonía psicológica, al estilo de una hatha yoga mas elevada, aunque ayuda mucho en ese menester.

Grandes Maestros de la meditación, como Paramahansa Yogananda (5 de Enero de 1893 y 7 de marzo de 1952), nos dicen que la meditación es una técnica o método para conocer a Dios, para expandir la conciencia hasta llegar a la sintonía con la Conciencia Cósmica o con la Inteligencia Infinita del Creador. En síntesis una de las claves de la iluminación suprema del alma humana, y no un mero soporifero subjetivo.

Por eso el mismo Paramahansa Yogananda nos explica que los meditantes van obteniendo ciertos resultados internos que se deben INTERPRETAR COMO SIGNOS DE LA PRESENCIA DE DIOS EN EL ALMA DEL QUE BUSCA.

Estos signos son siete: uno: La paz interior. Una misteriosa serenidad divina que invade la mente y la vida del meditante, que le diluye los temores y las ansiedades.

Dos: La alegría o el gozo interior. Al meditar la persona siente burbujas de gozo que vienen de las profundidades del ser, sin razones externas que las gatillen. Ese es un modo de la acción de Dios en el meditante.

Tres: Sonidos astrales o música interna. El meditador toma conciencia de Dios como armonías audibles con el oido interior, primero como la música de los chakras en sus siete niveles, y luego como coros angélicos, música de las esferas celestiales, y a veces voces proféticas susurrantes.

Cuatro. Luz interior. La Luz divina es vista directamente por el ojo espiritual, o el ajna chakra, ya sea como Luz dorada o luz blanca infinita. O en otros colores de la gama del azul o del violeta. Y a veces del rosado. Como san Juan en su epístola universal primera dice que Dios es Luz (1,5), no habria más que agregar.

Cinco: Un ente glorioso o radiante aparece en silencio frente a nosotros en medio de la luz, y nos mira directamente  a los ojos. Es lo que los orientakes llaman una experiencia de Darshan, o mirada de bendición de un ser superior. Puede ser un ángel o un maestro, o un santo.

Seis. El Ente superior nos habla y nos da instrucciones precisas sobre el camino de nuestra vida o nos advierte de determinados peligros. Dios nos habla y nos bendice por medio de ese ser trascendido.

Siete: Dios se manifiesta por medio del despertar de ciertas energías de los centros psíquicos o chakras, se sienten calores y hormigueos poderosos, y por sobre todo descienden sobre la coronilla del buscador un torrente de fuego divino o de una luz increada que inunda el cuerpo entero del meditante, purificándolo y energetizándolo para el cumplimiento de su Dharma o Misión.

Todas estas experiencias son etapas concretas en el ascenso a la conciencia cósmica, y a veces no se dan en el mismo orden señalado, pero no puede haber un camino de conocimiento de Dios que no encuentre esas señales. Quien desee identificar otros signos de Dios, que lea el Guita, el Korán y la Biblia. O el Tao Te King y la Odisea si no le gustan los libros sagrados que me mencionado. Allí encontrará referentes seguros para su camino.

Se publica esto en homenaje a los 61 años del Mahasamadhi de Paramahansa Yogananda giri.

UNETE



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