Voy a hablar de la difícil posición de los profesionales en nuestro Sistema de Servicios Sociales. Lo he definido en alguna ocasión como una mezcla entre hacer acrobacias y juegos malabares. Muchas veces me he sentido así, porque nuestro papel como trabajadores sociales no ha sido nunca fácil. Por deformación profesional tiendo a ver las cosas en triángulos y nuestra posición como técnicos la he visto siempre formando parte de uno de ellos, en cuyos otros dos vértices estarían nuestros responsables políticos en uno de ellos y nuestros usuarios-clientes en el otro.



