A veces nos ha dado la impresión que habla solo, aunque de acuerdo a lo que constatamos, eso es normal cuando andas con el celular en la mano como bastón de soporte. Así está el viejo; no deja su iPhone ni para ir al baño. Sabemos que tiene sus historias por internet, porque de vez en cuando prepara maletas y sale de la ciudad, después de algunas conversaciones muy secretas en las redes sociales, donde es asiduo visitante, casi parte del inventario.



