Siempre que hurgo en los botones del mando de la tele y zigzageo tertulias de fútbol, es como si estuviera ante una pista de circo con sus saltimbanquis, malabaristas, equilibristas y hasta payasos. Desconozco la aceptación real que tienen esos programas y el número de seguidores de las tertulias, pero deben de ser bastantes a tenor de la competencia entre cadenas y a los intentos de contrafichajes entre los productores de la cosa.



